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 Dra. Valentina Tarchov
 ESQUEMA HISTORICO DE LAS
RELACIONES VENEZOLANO-JAPONESAS
1910-1942


 


UNIVERSIDAD CATOLICA DEL TACHIRA
SAN CRISTOBAL
/ 1988

Revista “Paramillo” # 7, 1988 y #11-12, 1992-93

Al Dr. Luís Cabana y a mis compañeros de estudio y trabajo que han sufrido en carne propia el espejismo de la profesionalización del servicio.


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INDICE


Introducción                                                                                                                        7
1 . Negociaciones en Berlín sobre un Acuerdo Comercial                                                 8
2. Relaciones consulares; historia anecdótica                                                                  13
3 . Nuevas conversaciones sobre el Tratado                                                                   
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4. Desarrollo de las relaciones consulares                                                                        22
5. Relaciones comerciales                                                                                                 26
6. Dando a conocer Venezuela                                                                                          36
7. Información sobre el Japón                                                                                            38
8. Los últimos años                                                                                                             42
Apéndices                                                                                                                           47
Lista de Apéndices                                                                                                              49

 

INTRODUCCIÓN

 

Hoy en día Japón es la segunda potencia económica del mundo occidental que participa en pie de igualdad en los más importantes foros de la política internacional; es un gran importador de petróleo y otras materias primas, pero sus productos manufacturados, variados, de alta tecnología y calidad, llegan a los más recónditos lugares del planeta. Su superávit comercial, a pesar, o mejor dicho gracias a una moneda de bajo valor, es la envidia de los demás países, incluidos aquellos que tienen más territorio, población y recursos naturales.
Venezuela, por su parte, se convirtió en importante exportador de petróleo y hierro, uno de los fundadores de la OPEP. Tiene relaciones diplomáticas o consulares con 88 países y es miembro de una serie de organismos internacionales; especialmente trata de proyectarse en el ámbito regional caribeño, andino y, en mucho menor grado, amazónico. Desafortunadamente, a pesar del sustancial desarrollo alcanzado, la bonanza petrolera fue seguida por una grave crisis económica ocasionada por su deuda externa, la fuga de capitales y una estructura industrial dependiente de maquinarias y materias primas importadas.
El comercio entre ambos alcanza cifras sustanciales. En 1983 Venezuela exportó a Japón productos por Bs. 3.091.091.194 e importó de dicho país bienes por Bs. 3.204.143.452, arrojando una diferencia de Bs. 118.052.258. Esto se compara con exportaciones globales por Bs. 15.749.643.724 e importaciones globales por Bs. 55.686.827.840 en el mismo año. Japón, por su parte, importó por US$ 125,343 mill. (Cif) y exportó US$ 182.684 mill. (FOB) en 1985.
En 1988, del 6 al 9 de abril, el Presidente de Venezuela, Dr. Jaime Lusinchi, visitó el Japón con el objeto de fortalecer los vínculos bilaterales. Fue acompañado por una numerosa delegación que incluía al Canciller Germán Nava Carrillo, el Ministro de Hacienda, Héctor Hurtado, el Presidente de la Corporación Venezolana de Guayana, Leopoldo Sucre Figarella y el Director de la Oficina Central de Información, Carlos Croes, entre otros. El Presidente habló con el Emperador Heroito y el Primer Ministro Noboru Takeshita; también se reunió con la Federación de Organizaciones Económicas del Japón, el Comité de Parlamentarios de Amistad Venezuela-Japón y dio una conferencia de prensa en el Japan National Press Club. Durante la visita se firmó un contrato de préstamo por US$ 108 millones del Eximbank de Japón a la empresa Bauxiven y se suscribió un acuerdo sobre cooperación técnica ‘‘*.

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*Es notable el eco que tuvo este viaje en la prensa caraqueña. Como ilustración podemos citar algunos titulares:: “Venezuela ocupa lugar destacado como exportador de aluminio al Japón” (El Universal, 4-4-88, pp. 1-17); “Más de 17 mil millones invertirán japoneses en CVG” (Diario de Caracas, 5-4-88, p. 12); “350 millones de dólares le debe ahora Venezuela al Japón con el préstamo a Guayana” (Ultimas Noticias, 8-4-88, p. 33); “El verdadero debate en la CVG” (Ultimas Noticias, 8-4-88, p. 74); “A Japón Compañeros” (El Universal, 9-4-88, p. 1-4); “Lusinchi inicia su Gran Marcha” (Número, 10-4-88, p. 14-15); “Japón financiará 7 programas de la CVG” (El Mundo, 15-4-8 8, p. 2); “Japón interesado en financiar ferrocarril y minerales de Guayana” (El Nacional, 15-4-88, p. D-9), entre muchos otros.                              (p.7)

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Hay que notar que ya en 1987 fue al Japón otra importante delegación encabezada por el entonces Ministro de Hacienda, Manuel Azpúrua Arreaza, e integrada por el Presidente del Banco Central, Hernán Anzola, el Presidente del Fondo de Inversiones, Héctor Hurtado, el Director de Finanzas Públicas del Ministerio de Hacienda, Jorge Marcano, el Presidente de Venalum, Enrique Castell, el Vicepresidente de la CVG, Carlos Carpio, el Presidente de EDELCA, Efraín Carrera y otros. El objeto era de investigar la posibilidad de obtener nuevos financiamientos y reapertura de líneas de créditos, el incremento de la inversión y del comercio con entes privados.
Por otra parte varias personalidades japonesas también visitaron Venezuela, sólo en 1987 vinieron el Embajador Tatsuo Yamaguchi, Director General de Asuntos Latinoamericanos y del Caribe del MRE del Tapón; el Sr. Tadashi Kuranari, ex Ministro de Relaciones Exteriores; el Sr. Tomomitsu Oba, Presidente del Centro de Información Financiera Internacional; en 1988 se celebró en Caracas el “Mes del Japón” con la presentación de varios programas culturales.
Pero no siempre fue así. Lo anterior es sólo uno de los tantos testimonios de la vertiginosa velocidad con que se arremolinan los acontecimientos en el siglo XX, de la cada vez creciente interdependencia de los pueblos. Hace 80 años estas naciones eran mundos aparte, antípodas; con conceptos y preocupaciones muy distintas que ahora se observan con curiosidad, casi como piezas de museo o cuentos anecdóticos.
Pocos conocen la evolución de sus relaciones, de sus primeros contactos. Son algunos aspectos de esta laguna los que se propone llenar el presente trabajo. Está basado en los documentos del archivo del MRE, institución a la que deseo agradecer el permiso concedido para utilizarlos en este estudio. También deseo expresar mi aprecio por la valiosa colaboración del personal del archivo, Sr. J. M. Ramírez y Sr. Damas.


1. NEGOCIACIONES EN BERLIN SOBRE UN ACUERDO COMERCIAL

 

Durante la mayor parte del siglo XIX y la primera década del siglo XX, Venezuela vivió en un estado de turbulencia que le dejaba poco tiempo y posibilidades de relacionarse con otros países, excepto aquellos que la afectaban directamente.
Las guerras de independencia la impulsaron a buscar el reconocimiento, ayuda y comercio de las principales potencias europeas y los EE.UU. Los problemas fronterizos después de la división de la Gran Colombia con Colombia y la Guayana Británica absorbieron gran parte de sus energías diplomáticas. Los numerosos conflictos internos y frecuentes revoluciones la dejaron con una enorme deuda externa que dio pie a un bloqueo por Inglaterra, Alemania e Italia en 1902-3.
Sólo con el advenimiento de Juan Vicente Gómez comenzó una larga era de paz y estabilización interna (si bien poco democrática) que permitió la cancelación de las deudas externas (1930), inició la explotación e ingresos petroleros y, por primera vez, dio el respiro necesario para adoptar una visión más amplia de las relaciones internacionales, menos sujeta a sus necesidades inmediatas.
Parece que la idea de establecer contactos y de firmar convenciones consulares con Japón y Rusia se debió al representante venezolano en Berlín, Santos Aníbal Dominici, uno de los mejores diplomáticos que tuvo el país, impulsado quizás por sus contactos sociales con los representantes de esos dos estados. En 1910 él obtuvo la autorización del Canciller M. A. Matos en este sentido1.
El Japón, que abandonó su política aislacionista sólo en la segunda mitad del siglo XIX, transformada casi inmediatamente en expansionista, estaba ansioso de diversificar sus relaciones internacionales, incluidas las del Hemisferio Occidental, como se manifestó en varios acuerdos: Tratado con Brasil el 5-11-1895. Convenciones sobre Bultos Postales y Reglamento con EEUU (1904), México (1910) y Canadá (1914), amén de un Tratado de Comercio y Navegación con EEUU (24-2-1911) y Alemania (24-6-1911). Por lo tanto dio una buena acogida a la propuesta venezolana. 2 Para una mejor comprensión del tema por el lector, se anexa el apéndice A con un bosquejo de la historia moderna del Japón.
Para marzo de 1911 el Embajador japonés en Berlín. Sutemi Chinda, comunicó a Dominici que su Gobierno no tenía objeción, a título de cortesía diplomática, a la apertura de un consulado venezolano en su país, al cual se le daría una autorización provisional hasta tanto se firme un tratado.4 Pero la convención consular no se podía firmar antes que un tratado comercial definiese los principios básicos de las relaciones comerciales °.5
La Cancillería venezolana convino con esta posición y autorizó a su representante a celebrar un Tratado de Amistad, Comercio y Navegación y una Convención Consular con el Japón, enviándole al mismo tiempo un proyecto de tratado ¶ También había que resolver la cuestión del idioma. El Japón prefería el inglés al francés.
Mientras el proyecto venezolano hacía el largo y lento viaje a Tokio, Dominici se esforzaba en obtener toda la información posible para la Cancillería y le remitía los tratados Germano-Japonés y Anglo-Japonés, datos sobre el comercio franco-japonés, las tarifas aduanales niponas y la ley de compra de bienes raíces por extranjeros 6
El 23-4-1911 Dominici le entregó al nuevo Embajador de Tokio, Vizconde Koitchi Soughimoura (Chinda fue transferido a Washington), la versión francesa del proyecto venezolano, pero la respuesta de su Gobierno fue que prefería usar como base el Tratado Brasileño-Japonés del 5-11-1895 *, (Apéndice B). Por vía de su Encargado de Negocios en Berlín, R. Hata, Japón también propuso como modelo su tratado con los EEUU .7

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1. Dominici a Ministerio de Relaciones Exteriores, N° 101 del 23-8.1910; respuesta del Ministerio de Relaciones Exteriores, 23-10-1910.
2. Dominici a MRE, 30-12-1910.
3. S. Chinda a Dominici, 11-3-1911.
4. MRE a Dominici, 26-4-1911.
5. Dominici a MRE, 2-6-1911.
6. Dominici a MRE, 21-11-1911.

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* Este Tratado establecía la aplicación de la cláusula de la nación más favorecida en muchos aspectos: derecho de entrada a súbditos, barcos y cargas a cualquier lugar, puerto, río, territorio o posesión del otro; residencia en cualquier lugar; alquiler, ocupación, compra, uso y cesión de casas y almacenes y otras propiedades; dedicarse al comercio al mayor o al detal en cualquier producto de comercio lícito; no imposición de prohibiciones de exportación especiales; igualdad de trato en el pago de derechos de tránsito, almacenaje, primas, facilidades y drawback, derechos de tonelaje, faro, puerto, pilotaje, cuarentena y salvamento; consideración de barcos brasileños que se conformen a las leyes japonesas como japoneses y viceversa; libf e acceso a los tribunales; libertad de cultos; privilegios e inmunidades en lo referente al servicio y requisiciones militares, empréstitos forzados.
Sin embargo, en los archivos se conserva un manuscrito titulado ‘Extracto de la Ley Japonesa relativa a la adquisición de bienes raíces por extranjeros, de 13 de abril de 1910”, por cuyo Art. 1, a los extranjeros se les permitía disfrutar de derechos sobre tales bienes solo sí su país de origen le otorgaba los mismos privilegios a súbditos japoneses y, aún en este caso, se requería la aprobación del Ministro del Interior de Tokio. El Art. II decía que los extranjeros no podrán gozar de tales derechos en Hokkaido, Formosa, Sajalin y en territorios que son reclamados para la defensa nacional. El Art. 111 establecía que si un extranjero perdía la capacidad de posesión y no cedía sus bienes raíces, en un año el suelo volvía al Fisco; y en 5 si el extranjero dejaba de tener su domicilio o asiento de sus negocios en Japón.                                             (p.9)
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El contraproyecto nipón, en inglés y traducido al español, muy similar al brasileño, fue remitido por Dorninici a Caracas para su estudio (Apéndice C). La Cancillería le hizo varias observaciones. Así el Ministro Andara especificó que el Código de Hacienda, Ley XXIII (XVI según otra versión), reglamentaba el comercio de tránsito con Colombia y Venezuela no podía dar a ninguna otra nación concesiones más ventajosas que las allí establecidas, por lo tanto habría que suprimir el segundo párrafo del artículo 8 del proyecto japonés, quedando la materia regida por el artículo 18 de dicha Ley, el cual rezaba: “Las mercaderías destinadas al tránsito pagarán al contado y por una sola vez uno por ciento de almacenaje sobre el valor de la factura consular”. También indicó que Venezuela no autorizaba el “drawback” (el derecho del importador a que se le devuelvan los impuestos de importación al reexportar las mercancías) mencionado en los artículos VII y X. Creía conveniente un mayor lapso para la entrada en vigor debido a la lentitud de las comunicaciones. Para Venezuela era indispensable agregar una cláusula en el sentido de que “Todas las diferencias entre las Partes Contratantes se decidirán por arbitramento sin apelación a la guerra”, para dar cumplimiento a lo exigido por el articulo 188 de la Constitución (provisión muy explicable en un país que acababa de sufrir un bloqueo internacional). Poco después se le envió a Dominici un poder especial para firmar dicho instrumento. 8
Este primer texto (Artículo 21 del Proyecto venezolano) estaba redactado en los siguientes términos: “Las controversias que se susciten sobre la interpretación o ejecución del presente Tratado, serán sometidas a arbitraje, siempre que dichas controversias no afecten la independencia, la honra o los intereses vitales de las dos Altas partes Contratantes. Queda entendido que no se someterán a arbitraje las cuestiones que según la ley territorial deben ser resueltas por los tribunales locales. En cada caso particular las dos Altas Partes Contratantes firmarán un compromiso especial que determine claramente la materia en litigio, la extensión de los poderes del árbitro y los trámites del procedimiento, compromiso que estará sujeto para su ratificación a las formalidades establecidas por las leyes constitucionales de cada Nación” (Apéndice C-1).
En un memorándum del 11-12-1912 la Embajada Japonesa respondió que el Gobierno Imperial no tenía objeción a la eliminación del término “tránsito”. Insistía en cambio en conservar el “drawback”, aduciendo que esto no afectaría la legislación fiscal venezolana y que Venezuela podría beneficiarse de esta provisión de la legislación japonesa. Aceptaba prorrogar la entrada en vigor en 2 meses. Pero no quería aceptar la interpretación estricta de la cláusula Constitucional referente al arbitramento, limitándola más bien a las controversias que surjan de la interpretación del tratado mismo y solicitaba información adicional al respecto.
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7. Dominici a MRE, 4-1-1912; 3-5-1912; 1-8-1912; 4-9-1912; nota del EdN japonés, Riotara Hata a Dominici, 31-8-1912.
8. MRE a Dominici, 3.9-1912; 23-10-1912; 30-10-1912.
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 Aquí comenzaron las dificultades. En su próxima nota Dominici comunicó que el Encargado de Negocios Funakoshi le explicó que el Japón tenía por norma de derecho público no obligarse a recurrir al arbitraje (cosa también explicable en un país que poco antes se había anexado Corea y Formosa,  había ganado en la guerra Ruso-Japonesa y participaba en la lucha por China). Finalmente el MRE sugiere a Dominici que proponga resolver el problema igual que en la Convención de Arbitraje Venezolano-Brasileña (de recurrir al Tribunal de La Haya o un árbitro singular), donde Venezuela, en un intercambio de notas del 30-4-1909, hizo una reserva en el sentido de que el “artículo 1 excluye del arbitraje obligatorio las cuestiones que, según la ley territorial, deben ser resueltas por los Tribunales nacionales” . 9
Después de varios meses de entrevistas y cartas, la Cancillería de Caracas propuso que si la cláusula de arbitraje no se insertaba en el cuerpo del tratado, entonces que se dejara constancia en un cambio de notas.10
El Embajador japonés propuso a su vez que se anexara al tratado un protocolo con la cláusula del arbitramento general y que este se acompañase con un cambio de notas en el que Tokio haría la reserva de que las diferencias a resolver por arbitraje serían las que surgieran del propio Tratado de Comercio (ya que si lo reconocía en forma general tendría que hacer igual concesión a otros Estados por la cláusula de la nación más favorecida). Venezuela aceptó esta fórmula, pero la propia Cancillería japonesa no.
Como concesión extrema Tokio aceptaría insertar la cláusula del arbitraje si se limitaba solo a las diferencias surgidas del mismo Tratado (afirmación oral del Embajador nipón que no consta en su nota verbal). Nuevamente Venezuela acepta la proposición japonesa y le envía poderes a Dorninici; Soughimoura estaba esperando los suyos; se estaba preparando el texto definitivo .11
Pero otra dificultad vino a frustrar la conclusión del acuerdo. Esto es muy interesante, pues las conversaciones de este período de preguerra muestran en forma muy gráfica cómo subsistían en Venezuela, a pesar de la Guerra de Independencia y la Guerra Federal, los prejuicios heredados de los colonizadores españoles y de europeos y norteamericanos con quien mantenía mayores relaciones diplomáticas y comerciales. De hecho esta actitud se mantuvo hasta épocas muy recientes. Tampoco hay que olvidar que el propio Japón, que en esta instancia se oponía a la discriminación racial, no concedía demasiados derechos a sus propias minorías, racial una (los amos en Hokkaido), social la otra (los etas, que realizan trabajos meniales), o a los pueblos que iba conquistando en el Asia y el Pacífico.
El fomento de la inmigración fue materia de interés desde los albores de la vida independiente de Venezuela, cuando se promulgó la Ley del 18-6-1831 “que autoriza al Poder Ejecutivo para promover la inmigración de canarios”. Esta fue seguida en el siglo XIX por una larga serie de regulaciones, entre las cuales se encuentra la Ordenanza del 20-8-1884 para traer inmigrantes de China y la India Británica para los Territorios Federales (Gaceta Oficial N 2.592), la cual aparentemente se quedó sin implementar.
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9. Dominici a MRE, 12-12-1912 (con memos de Funakoshi a Dominici, 11-12-1912 y de Dominici a Funakoshi, 26-11-1912); MRE a Dominici, 13-1-1913; Convención de Arbitraje Venezolano-Brasileña en Gaceta Oficial N° 11.508 y en Tratados Públicos y Acuerdos internacionales de Venezuela, t. VII, p. 426.
10. MRE a Dominici, 16-6-1913.
11. Dominici al Canciller J. L. Andara, 17-7-1913; MRE a Dominici, 27-8-1913; 4-11-1913; Dominici a MRE, 6-12-1913; nota verbal venezolana, 15-7-1913; nota verbal japonesa,
15-9-1913.                                                                       (p.11)
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Cuando se iniciaron las negociaciones regía en Venezuela la Ley de Inmigración de 1894, la cual prohibía la inmigración de los antillanos y no les concedía los beneficios que se daban a otros inmigrantes tales como el pago del pasaje, desembarco, hospedaje y manutención durante los primeros 30 días,  exención de derechos de importación sobre ropas, enseres, semillas, animales, maquinarias y herramientas de su profesión, exención de los derechos consulares por el pasaporte, traslado a una colonia agrícola, asignación (a los mayores de 10 años) de lotes de tierras baldías entre 2 y 6 Ha., dispensa de los gastos por obtención del título de propiedad.
Los japoneses sabían esto. Pero el 31-7-1912 se promulgó la nueva Ley de Inmigración y Colonización, la cual reglamentaba en forma casi idílica los futuros pueblos de colonos, pero en su artículo 9 restringía la inmigración y los beneficios a individuos de raza europea —lo cual no gustó al Embajador del Imperio del Sol Naciente. Obtuvo la información del barón Rioji Noda, Secretario de la Legación japonesa en Petrópolis, Brasil, quien para 1912 había estado más de 14 años en México, Perú, Chile y Brasil y viajó por todos los demás países de Sur América. I-{había pedido libros sobre Venezuela para preparar una misión de estudio en enero, y enviar desde allí un informe pormenorizado (20-4-1912).
La Cancillería respondió que, a pesar de la ley, los japoneses, individualmente, podrían entrar, salir y permanecer en Venezuela con toda libertad, como lo hacen los ciudadanos de otros países y razas. Dominici debió decirles además que dicha cláusula no figuraba en los Tratados Venezolano-Francés de 1902 y Venezolano-Alemán, debido a que sólo fue incluida en la última Constitución (si bien al MRE él si le confiesa que él sabía que ya estaba incluida en la Constitución anterior). Por lo tanto Dominici se negó a firmar un tratado sobre la base de los dos mencionados arriba * Con esto la cuestión parecía quedar resuelta 12
Sin embargo, cuando ya se estaba preparando el texto definitivo del tratado, el Embajador Soughimoura pidió una carta de Dominici donde constara que la Ley de Inmigración y Colonización no contradecía el artículo II del Tratado. Dominici la prometió, tanto más que tal carta no requeriría la aprobación de ninguno de los dos cuerpos legislativos. Al mismo tiempo pidió instrucciones adicionales al MRE y sugirió que se consultara con el Dr. Gil Fortoul.
Pero ya al día siguiente, en carta privada al Canciller Manuel Díaz Rodríguez, Dominici precisó que Tokio exigía un protocolo adicional o un cambio de notas donde se especificara claramente que en la prohibición de inmigración no se implicaba a los japoneses, ya que ellos no estaban dispuestos a aparecer como inferiores a otros países que han firmado tratados con Venezuela. Añade que esta objeción surgió tan tardíamente porque fue sólo en fecha reciente que los japoneses estudiaron la Ley venezolana. La misma explicación siguió en dos notas oficiales 13
El Director de Derecho Público Exterior, Rafael Domínguez, estudió el problema y concluyó que no se podía exceptuar a los japoneses de la prohibición de la Ley por vía administrativa, pues esto era materia de legislación nacional. La Cancillería transmitió esto a Dominici, añadiendo que ya se dio seguridad al Japón de que sus ciudadanos podrían venir y permanecer en Venezuela corno los de otros países, tanto más cuanto que en la redacción acordada del artículo II se especificaba la condición individual de los nacionales de las partes y se sometía su entrada y salida a las leyes del país. Este punto se podría esclarecer en un cambio de notas y en la próxima sesión del Congreso se le pediría a este que levantara la prohibición contra los japoneses.

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* Hay que notar que en la época estas preocupaciones no eran ociosas, ya que Japón se sentía ofendido por el trato desigual y las restricciones a la inmigración de sus nacionales a los EEUU, al punto de protestar contra la ley californiana de 1913 que prohibía a algunos extranjeros la posesión de bienes raíces, la cual consideraba como violatoria del Tratado entre ambos países.
12. Dominici a MRE, 14-2-1913; 22-3-1913; 17-5-1913; MRE a Dominici, 1-4-1913; Memo venezolano, 6-2-1913; nota verbal japonesa, 14-5-1913.
13. Dominici a MRE, 21-12-1913; 22-12-1913; 2412-1913; Dominici a Manuel Díaz Rodríguez, 22-12-1913.  (p.12)
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Al ser informado, el Embajador nipón entregó un proyecto de Protocolo (Apéndice D), según el cual, a los japoneses, en materia de inmigración, se les daría el trato de la nación más favorecida. En su parte sustantiva este Protocolo rezaba: “Los súbditos y ciudadanos de cada una de las Altas Partes Contratantes tendrán y gozarán en los territorios de la otra los mismos derechos, privilegios, libertades, favores, inmunidades y excepciones en todo lo relativo a inmigración extranjera que los concedidos o que en ellas se concedan en lo adelante a los súbditos o ciudadanos de la nación más favorecida”.
Dominici manifestó privadamente al Canciller Díaz Rodríguez que se mostraba favorable a dicha solución, pues, por una parte, al aprobar el Congreso el Tratado, de hecho modificaría la Ley de Inmigración y, por la otra, después de la inmigración europea, la japonesa era la más deseable y parecía que Venezuela pensaba limitar la prohibición únicamente a los africanos. En todo caso se debería exigir estricta reciprocidad y tener el Protocolo como una declaración extrínseca al Tratado, como comento o interpretación.
Pero Soughimoura no aceptó tal solución, justificando su negativa con la mala experiencia de los japoneses en los EEUU, a pesar de tener tratados muy claros con ese país. Aun si se modificara la Ley venezolana, Japón desearía tener la firma de un Protocolo o por lo menos un intercambio de notas verbales 14, asegurando, de parte de su Gobierno, que el Japón no tenía intenciones de exigir de Venezuela permisos o concesiones para la colonización de territorios u otras ventajas colectivas. Caracas respondió que no podía aceptar ese Protocolo . 15
Daba la “impresión” que a Venezuela no le gustaba en absoluto que se la presionara para obligarla a modificar una ley interna, territorial, en pro de un país extranjero, cuyas intenciones reales quizás no conocía, por medio de un instrumento internacional. Esto chocaba claramente con la teoría del derecho internacional (no así con la práctica del mismo).
Poco después Soughimoura fue llamado a Tokio y las conversaciones se interrumpieron por completo al ser trasladado Dominici a Washington e iniciarse la guerra europea. En un último e infructuoso intento el Embajador japonés en Londres expresó el deseo de su Gobierno de continuar las conversaciones y firmar el Tratado. ‘ 16


2. RELACIONES CONSULARES; HISTORIA ANECDOTICA


La falta de relaciones diplomáticas y de un Tratado de Amistad, Comercio y Navegación no fueron óbice para el establecimiento de relaciones consulares, ni el desarrollo del comercio. Pero si las primeras se caracterizaban por discusiones sobre cuestiones de principio, de intereses nacionales (arbitraje e inmigración), de políticas internas o prestigio internacional, las segundas con frecuencia sufrían de un carácter folklórico, de matices pintorescos.

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14. Proyecto de Protocolo, 11-4-1914; nota verbal japonesa. 24-2-1914.
15. Resumen de las negociaciones del Tratado por Rafael Domínguez, enero 1914; MRE a Dominici, 24-1-1914; 5-5-1914; Dominici a MRE, 22-1-1914; 27-2-1914; 11-4-1914; 20-6-1914; Dominici a Díaz Rodríguez, 14-2-1914; 15-2-1914.
16. Pedro César Dominici, EdN en Londres, a MRE, 16-11-1914.                                (p.13)
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Todavía se conserva una carta dirigida por un tal David Bickart al Canciller, en un proceder bastante típico en la época, para recordarle la solicitud que hizo de que se nombrara a su hermano Isidoro corno Cónsul ad honorem en Yokohama, pues él llevaba 20 años en el Japón, era dueño de importantes casas de comercio en Yokohama y Kobe, tenía buenas relaciones sociales y, por su intermedio, el firmante había exportado al Japón pequeñas cantidades de café y cacao venezolano.
Con una premura que muchos funcionarios posteriores podrían envidiar, a los dos días, el Canciller interino, J. L. Andara, escribió una minuta remitiendo las Letras Patentes de Isidoro Bickart a Ezequiel A. Vivas, Secretario General interino de la Presidencia, para que las pasara a la firma de J. V. Gómez. El mismo día Andara firmó una resolución creando el Consulado en Yokohama y al día siguiente pidió a Santos Dominici que obtuviera el exequatur a través del Embajador Soughimoura. En octubre de 1912 Dorninici remitió el exequatur provisional (por la falta de tratado), firmado por el Vizconde J. Uchida ‘. 17
1. Bickart se enteró de su nombramiento por la Gaceta Oficial, lo cual comunicó a la Cancillería, en francés. Un año más tarde leyó en el Libro Amarillo que se le habían remitido las Letras Patentes y, como no le llegaron, las pidió al MRE, esta vez en un español que no denota mucha soltura en el idioma. Obviamente el correo entre los dos hemisferios adolecía de algunas fallas. En respuesta, la Cancillería optó por transcribirle la nota japonesa del 20-8-1912 donde le concedían el exequatur provisional 18
No se conservan demasiadas huellas de las labores de 1. Bickart; parece que pronto se convenció de la inutilidad del esfuerzo. Así, por ejemplo, él participó a Caracas, con 9 (nueve) meses de antelación, la celebración de la exposición Tokio Taisho (nombrada así por el nuevo reinado del Emperador Yoshihito: Taisho). Posteriormente envió los reglamentos, precios, exenciones aduanales y formularios correspondientes —pero, mientras llegaban todos esos recaudos y la Cancillería avisaba al Ministerio de Fomento, pasó la fecha de inscripción .19
Bickart remitía las informaciones que se le pedían desde Caracas (a veces difíciles de obtener en un idioma accesible) y que iban desde las técnicas del cultivo de arroz, te y seda hasta un manual de jiu jitsu! En 1914 envió un cuadro estadístico manuscrito sobre las importaciones japonesas de café e informó que el Estado de Sao Paulo mantuvo un pabellón de gran éxito durante la feria de Tokio y subvencionaba una compañía japonesa llamada “Café Paulista”, todo con el propósito de promover el consumo de ese producto casi desconocido en Japón. Así mismo remitió una lista de compañías navieras que hacían el viaje de Japón a Nueva York atravesando el Canal de Panamá y, anticipándose a su época en varios años, predijo que pronto podría haber una conexión directa Japón-Venezuela, la cual sería mucho más cómoda que la usada en la época, vía Hamburgo y Londres.
Desde el MRE se le pidió que ayudara a José Luis Avilán de la casa Juan Manuel Díaz & Co. y a un Sr. Cohen, pero no se tienen mayores detalles de los resultados que hayan podido obtener estos agentes. Por otra parte, algunos japoneses solicitaron información sobre las ostras perlíferas y criaderos en Venezuela, pero parece que el Ministerio de Fomento no la surninistró 2o .20

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17. David Bickart a MRE, 5-6-1912; MRE a Secretario General de la Presidencia, 7-6-1912; Resolución del MRE creando el Consulado en Yokohama y nombrando a 1. Bickart, 7-6-1912; MRE a Dominici, 8-6-1912.
18. Isidoro Bickart a MRE, 28-12-1912; 23-9-1913; 14-4-1913; MRE a 1. Bickart, 31-5-1913;
27-10-1913.
19. L Bickart a MRE, 23-6-1913; 16-7-1913; 17-9-1913; MRE a Ministerio de Fomento,
13-10-1913; Pedro Emilio Coll, Ministro de Fomento a MRE, 13-11-1913.                                   (p.14)
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En la misma época Japón también mostraba su interés por el continente. Así, el Cónsul en Panamá, Imai, pidió diversos libros a la Cancillería de Caracas, especialmente la colección de tratados y el Anuario Estadístico, ya que su misión era de ampliar las relaciones no solo con Panamá, sino con otros países latinoamericanos. Incluso se interesó por las posibles restricciones legales y la situación sanitaria en los puertos, a fin de que el Secretario de su Consulado pudiera viajar a Venezuela para estudiar las condiciones generales. Tampoco faltaron los espíritus aventureros: el mismo Imai solicitó al MRE que protegiera en el camino a Kotaro Yamaoka, un japonés que emprendió el viaje a pie desde el Perú y perdió su pasaporte y demás efectos al cruzar un río, pero deseaba continuar su odisea. Estas relaciones de “información” continuaron con su sucesor en 1925, Michael Shibasaki.
Parece ser que una de las primeras empresas que se interesaron en el mercado venezolano fue Haruna & Co. de Osaka, productora y exportadora de una variedad de bienes tales como telas, juguetes, porcelana, cobre, aceites, pelo humano, etc. En 1919 sus representantes se dirigieron al Cónsul venezolano en Colón, Panamá, J. Barbín, quien transmitió esta información al MRE. Por su parte, los agentes y comisionistas de Caracas, G. J. Van der Dijs, Sucs., ofrecieron sus servicios a la casa Haruna, suministrándoles información sobre los términos comerciales usados en Venezuela. Desafortunadamente no se conserva documentación que permita esclarecer si este contacto fructificó y en qué medida 21
A partir de 1919 tiene lugar la etapa “curiosa” del Consulado en Yokohama. Bickart pidió permiso para ausentarse en viaje de negocios por unos 8 meses y dejar encargado a su colaborador Fernando Blum, lo cual se le concedió. Pero en enero de 1920 se nombró para el cargo a Marcos Bunimovich, cosa que se le comunicó a Bickart. Medio año más tarde el encargado del Consulado le informó que en el Libro Amarillo había un error, el Cónsul era Bickart y no Bunimovich.
A su regreso de París Bickart se quejó de que no se hubiera participado este cambio. La Cancillería le transcribió el oficio respectivo, a lo cual Bickart respondió que Bunimovich aún no había llegado, que él sigue ejerciendo las funciones consulares y preguntó qué destino debía darle a los archivos del Consulado para terminar esa situación irregular. A lo cual la Casa Amarilla respondió que el Gobierno proveerá pronto... 22
Con todo y los disgustos sufridos, Bickart parece que continuó desempeñando sus funciones consulares. El 1-9-1923 el Consulado, sus libros y archivos quedaron destruidos por el terremoto que arrasó a Tokio y Yokohama. La primera noticia de esta desgracia le llegó al MRE por el Embajador japonés en Londres, quien la comunicó al Embajador de Venezuela, Diógenes Escalante.

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20. 1. Bickart a MRE, 16-1-1913; 28-2-1913; 27-11-1913; 26-6-1914; 12-10-1914; 3-6-1916;
27-7-1917; MRE a Bickart, 3-10-1918.
21. Cónsul japonés en Panamá a MRE, 1-7-1919; 2-4-1919; 20-3-1919; 25-6-1919; 1-7-1919;
29-5-1925; 19-8-1925; 26-8-1925; MRE a Cónsul japonés en Panamá, 28-7-1919; 5-4-1919;
23-9-1925; 28-10-1925; J. Barbín a MRE, 26-6-1919; G. J. Van der Dijs, Sucs. a Haruna & Co. 12-7-1919.
22. 1. Bickart a MRE, 4-8-1919; 15-1-1920; 7-9-1920; 17-12-1.920; MRE a Bickart, 2-11-1919;
17-1-1920; 4-12-1920; 31-1-1921; Encargado del Consulado a MRE (firma ilegible),
9-8-1920; MRE a Encargado, 27-9-1920; Resolución del MRE nombrando a Bunimovich,
17-1-1920.                                                (p.15)
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Más tarde Bickart también escribió a la Cancillería para decir que tuvo que irse a Kobe y que trataría de seguir trabajando allí, si las autoridades japonesas lo permitían y el MRE hacía la solicitud correspondiente 23


3. NUEVAS CONVERSACIONES SOBRE EL TRATADO


Entretanto comenzada la guerra de 1914 (en la cual Japón participó en contra de Alemania, mientras que Venezuela mantuvo la neutralidad), las conversaciones sobre el Tratado se reiniciaron en Washington entre los personajes originales: Dominici y el Vizconde Chinda.
Chinda preguntó cual sería la opinión del Gobierno de Caracas en este momento sobre el Protocolo, si estaría dispuesto a pedir al Congreso la modificación de la Ley de Inmigración y si en Venezuela los tratados derogan las leyes internas que colidan con ellos (como pasaba con el Japón)., Para ganar tiempo sugirió el uso del telégrafo.
Ya escarmentado, Dominici se negó a verse presionado y solicitó sus instrucciones por correo. El MRE indicó que Venezuela no podía poner en juego la buena fe de un tratado, no podía derogar una ley si no es por otra ley, ni firmar un compromiso que vaya contra la ley, ni comprometer la opinión del futuro Congreso.
Después de esto, ocasionalmente, el representante japonés indagaba sobre si Venezuela aún quería firmar el tratado, si el Congreso ya había modificado la ley, si la apertura del Canal de Panamá no influía en el ánimo del Gobierno. Invariablemente Dominici debía responder que el Congreso aún no había tenido tiempo de modificar la ley 24
Finalmente el paso aparentemente decisivo se dio en 1918, al ser modificada ka Ley en el sentido de que se permitiría la entrada de inmigrantes de raza europea e insulares de raza amarilla del hemisferio norte (artículo 9), una forma muy diplomática de decir “japoneses”, pues no estaba planteada la inmigración ni de taiwaneses ni de filipinos, o indonesios, dado que estas islas no habían alcanzado su independencia.
Con este cambio Dominici comunicó a su contraparte que se podría firmar una Convención Comercial por un año y preguntó si Venezuela podría abrir un Consulado de carrera en Yokohama o Kobe. El Embajador Aimaro Sato contestó que Japón sólo aceptaba cónsules de carrera procedentes de países que habían firmado Tratados de Comercio, pero que se podría firmar una
Convención sobre Bultos Postales, por un año, facilitándose las relaciones consulares después de la firma del tratado y del establecimiento de relaciones diplomáticas 2, 25
De esto se deduce su posición: si Venezuela se negó a verse presionada y modificar sus leyes internas con premura por ser esto conveniente a un tercer país, ahora el Japón se descobraría exigiendo la conclusión de un tratado en forma. Si ya habían pasado 8 años, se podría esperar otro poco. Con orgullos heridos terminó esta etapa. Cosa muy comprensible en el caso del Japón, pues, a pesar de todas las declaraciones democráticas, la Conferencia de Paz, después de la 1 Guerra Mundial, rechazó la demanda nipona de aprobar una declaración sobre igualdad racial.

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23. Libro Amarillo, 1924, pp. 669-670; Bickart a MRE, 8-1-1924.
24. MRE a Dominici, 4-3-1915; Dominici a MRE, 17-4-1915; 11-10-1915; 20-5-1916; 24-4-1917.
25. Dominici a MRE, 27-8-1918; MRE a Dominici, 22-11-1918; Memo del MRE, Dirección de Derecho Público Exterior, sin fecha.                                (p.16)
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En 1920 tuvo lugar una breve fase japonesa, cuyo éxito, aparentemente, se vio frustrado por el correo. Henrique Pérez Dupuy fue a Tokio en agosto de ese año, como Enviado en Misión Especial, a fin de investigar las posibilidades de comercio y navegación y, cosa “insólita”, negociar el ya fastidioso Tratado.
Fue recibido por el Canciller, Vizconde Uchida, quien no tenía objeción a la conclusión del Acuerdo, pero no podía entrar en negociaciones formales, puesto que Pérez Dupuy no tenía Plenos Poderes, los cuales presuntamente debieron ser enviados por correo después de su partida de Venezuela, pero no habían llegado para la fecha. Por tanto y, en honor a las credenciales de Pérez Dupuy, dirigidas por el Presidente Provisional de Venezuela, V. Márquez Bustillos, al Mikado, el Emperador del Japón, se optó por entrar en negociaciones informales. A este fin fue designado Nobutaro Kawashima, Consejero de la Oficina de Tratados de la Cancillería de Tokio.
A partir del 9 de agosto de 1920 se celebraron varias reuniones y Pérez Dupuy presentó un proyecto basado en la concesión de la cláusula de la nación más favorecida. Este no fue aceptado porque no tenía todos los detalles que deseaba Japón, que prefería seguir el molde de los convenios con otros países. En consecuencia se optó por el proyecto discutido en Berlín en 1913 (con algunas modificaciones), el cual debería acompañarse con un intercambio de notas donde se especificaría que las leyes y regulaciones de Venezuela rio discriminaban contra los japoneses en comparación con otros extranjeros (o sea se reafirmaría la Ley de Inmigración de 1918).
El Gobierno caraqueño decidió que debía examinar el texto modificado antes de firmarlo, por lo cual se acordó que la firma se realizaría en París en noviembre, sea por Pérez Dupuy, sea por el Ministro venezolano en Francia y el Embajador japonés. El Tratado sería en japonés, español e inglés como idioma decisivo.
Después de redactar unas minutas en duplicado (y gastar más de Bs. 2.000 en telegramas), Pérez Dupuy regresó aceleradamente a Caracas, vía Londres.
sin firmar el Tratado en París. Tampoco fue firmado por los representantes de los dos países en dicha ciudad. Dos años y medio después, la Embajada japonesa en Washington indagó si Venezuela estaba dispuesta a firmar el texto acordado. Pero parece que, aun después de modificar su Ley de Inmigración, Caracas estaba renuente a comprometerse definitivamente en esta materia 26•
Diez años después, en 1930, el Japón reanudó su intento, cuando el Director de Negocios Comerciales de la Cancillería de Tokio le comunicó al Cónsul ad honorem de Venezuela, Takemaro Kobayashi, que su país estaba dispuesto a reiniciar las negociaciones si Venezuela nombraba un plenipotenciario. El Cónsul, al informar de esto a Caracas, sugirió como sede de las conversaciones a Washington, donde Japón estaba discutiendo un tratado similar con Cuba. Venezuela decidió esperar nuevamente.27
A pesar de la evasiva, Japón insistió en 1931. A poco de llegar a Tokio el segundo Cónsul venezolano de carrera, Rodríguez Jiménez, el Director de Tratados y Convenciones, Embajador Michikazu Matsuda y el Director de Negocios Comerciales, Toshihiko Taketorni, le suministraron a Kobayashi una copia del Tratado de Comercio y Navegación panameño-japonés del 11-12-1930 (en el cual se incluía la cláusula de la nación más favorecida en materia de inmigración, trabajo y justicia), a fin de que este lo diera informalmente a Rodríguez. Debía anexarle una carta de Kobayashi explicando que dicho Tratado podía servir de modelo para uno venezolano-japonés; se usaría solo el inglés; la firma y canje de ratificaciones se podrían efectuar en Tokio. 28 El intento tampoco dio resultado.

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26. Minutas firmadas por Pérez Dupuy, Nobutaro Kawashima y el Vice Ministro de Relaciones Exteriores del Jap6n, Hanihara, 21-8-1920; Aide Memoire de la Embajada de Japón en Washington, 25-1-1923.
27. Kobayashi a MRE, 2-6-1930. (p.17)
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En realidad el Tratado panameño-japonés contenía muchas de las cláusulas de tratados anteriores, como el brasileño-japonés de 1895 y el germano-japonés de 1911. Específicamente, el artículo 1 decía que los ciudadanos o súbditos de una parte tendrán plena libertad de entrar, permanecer, viajar y residir en el territorio de la otra, sujetos a los reglamentos sanitarios, de orden público y seguridad del Estado; podrán ejercer el comercio, la industria y profesiones; tendrán el trato de la nación más favorecida en cuanto a pago de impuestos, tarifas o contribuciones, así como en la administración de justicia; podrán adquirir o arrendar casas, fábricas, almacenes y tiendas en condiciones de reciprocidad y tener propiedades de cualquier tipo; podrán navegar con sus barcos por todos los puertos y ríos abiertos al tráfico internacional; podrán importar y exportar, organizar compañías y sociedades comerciales, industriales y financieras, todo bajo las condiciones de la nación más favorecida (sólo se excluía el comercio fronterizo con Estados contiguos y la Zona del Canal y los productos acuáticos en aguas extranjeras en las cercanías del Japón) * (Apéndice E).
La preocupación con el tema no era ociosa en la época. Así la compañía Kaigai Kogyo Kabushiki Kaisha (The International Development Co, Ltd.), con un capital de 5 millones de yen y más de 20 años de experiencia en las empresas de colonización e inmigración en Sur América, le preguntó a Kobayashi sobre las condiciones de inmigración en Venezuela, pues estaba buscando nuevos campos de colonización para los trabajadores agrícolas japoneses, los cuales sabían realizar sus tareas conforme a principios científicos y deseaban organizar la colonia “bajo la idea de prosperidad y beneficio mutuos con sus compañeros en el país amigo a donde van a radicarse”. Kobayashi transmitió al MRE el detallado cuestionario que le envió esta institución.30
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28 Carlos Rodríguez Jiménez a MRE, 12-8-38; Takemaro Kobayashi a Pedro Itriago Chacín, MRE, 15-8-1931; Tratado de Comercio y Navegación entre Panamá y el Japón, 11-12-1930.

° Es interesante revisar un poco las actividades de uno de los firmantes de este Tratado,
Takahito Wakabayashi. Fue comerciante y Cónsul japonés en Panamá, para 1937 se le nombró delegado de la Federación Oficial japonesa de los Gremios de Exportadores e Importadores. En Costa Rica él inspeccionaba la siembra de algodón fomentada por la industria japonesa, la cual pagaba buenos precios por la tierra apta para este cultivo; con el fin de suministrarle materia prima al Japón e ingresos a Costa Rica para compensar el desequilibrio de su balanza comercial con el Japón. También en Costa Rica, en su costa pacífica, los japoneses se dedicaban a la pesca. Según algunos rumores Wakabayashi dirigía la expansión comercial japonesa no sólo en estos dos países, sino en toda América Central e incluso se dedicaba al espionaje.
En 1938 Wakabayashi vino a Venezuela con visa de 30 días, ostensiblemente para explorar las potencialidades del mercado. Pero, al solicitar, a través del EdN Ohgimi la prórroga de la visa, argumentando que era oficial supernumerario de la Cancillería japonesa aunque viajaba con pasaporte oficial, Venezuela contestó que nada sabía de su carácter oficial y por tanto no podía conceder la prórroga 29

29. Ohgimi a MRE, 25-6-1938; 2-7-1938; MRE a Ohgimi, 27-6-1938; Montes, Cónsul de Venezuela en Panamá a MRE, 25-6-1938; Mario Briceño Iragorry, Ministro de Venezuela en Costa Rica, 25-8-1938.
30. Kobayashi a MRE, 5-9-1930; 6-9-1930.                                                               (p.18)
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El Gobierno de Tokio también parecía adelantarse a los acontecimientos, pues en 1980 publicó un libro en japonés, de repartición gratuita, redactado por la Sección III (de Colonización y Emigración) del Departamento del Comercio Exterior y de Consulados de su Cancillería, con el objeto de dar a conocer a los interesados las condiciones generales de Venezuela. Para su preparación tomó como base el folleto Venezuela de la Unión Pan-Americana, agregándole detalles que serían necesarios por los que quisieran ingresar como colonos o inmigrantes. Percy Whitein, Editor del rotativo Viaje del Tiempo del Japón (sic) y de la sección de viajes del The Japan Times solicitó a la Casa Amarilla fotografías con sus respectivas explicaciones sobre diversos aspectos de Venezuela, para darlas a unos amigos que deseaban publicar una guía turística sobre este país ‘. 31
Un poco más tarde, Rodríguez informaba al MRE que el Gobierno de Tokio deseaba incrementar la emigración de sus nacionales por el “enorme exceso de población i la limitada extensión superficial del Imperio, lo cual constituye un serio problema aparentemente sin solución, a pesar del número relativamente grande de japoneses emigrados para la fecha”, el cual fijaban las estadísticas así:

 

País de Residencia

 

Número de Residentes

Manchuria y Provincia de Kwantung

 

225.257

Estados Unidos de Norteamérica

 

99.600

Islas de Hawaii

 

120.909

Brasil

 

116.505

China

 

78.077

Canadá

 

28.038

Perú

 

20.525

Mandato Japonés (Islas del Mar del

Sur)

19.837

Islas Filipinas y Guam

 

19.628

Otros países

 

37.945

Total

 

759.131

                                                                       

Rodríguez también indicó las cifras de emigración de varios años 1926 - 16.184; 1927 - 18.041; 1928 - 19.850; 1929 - 25.704; 1930 - 21.829; 1931 - 10.884. Luego detalló los países de destino en 1981: Brasil - 5.565 emigrantes; Rusia - 1.238; Islas Filipinas - 1.109; Establecimientos del Estrecho - 549; Indias Orientales holandesas - 447; Argentina - 362; Perú - 299; México - 288; Canadá - 160; India - 160; otros países - 820 32 Aquí resalta la diferencia de actitud entre Venezuela y otros países latinoamericanos en esta materia. Sin embargo hay que notar que Venezuela estaba renuente a aceptar casi cualquier inmigración; incluso desde Europa se presentaba el fenómeno de la inmigración ilegal, con visas obtenidas en forma irregular.
En ocasiones ocurrían detalles irritantes. Así, en un momento en que la situación internacional estaba muy tensa, la prensa japonesa publicó una noticia de su corresponsal en Berlín donde se afirmaba que Venezuela (entre otros países) fue una colonia alemana °.33 Claro, podía ser que el corresponsal copió, sin verificar, alguna declaración del Reich.
Después de esto, es sólo en 1987 cuando se reanudan las conversaciones. Los nuevos protagonistas fueron el Embajador en Bogotá: A. Zérega Fombona y el Encargado de Negocios en la misma ciudad, Yosoe Ohgimi. La situación internacional ya era muy distinta a la de los años anteriores y eso influyó decisivamente en los resultados. En cuanto a la piedra de tranca se volvía al punto de partida pues, de acuerdo con la Ley de Inmigración y Colonización del 11-7-1936, la Dirección Nacional de Seguridad y de Extranjeros, en 1938, indicaba al Consulado que según el artículo 32 de la Ley de Extranjeros las personas que no fueran de raza blanca sólo podían entrar al país en carácter de transeuntes, por 30 o 60 días, máximo por 1 año (lo cual es bastante poco para establecer relaciones comerciales) .34

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31 Carlos Rodríguez Jiménez a MRE, 23-2-1933; Perey Whitein, de The Japan Times, a MRE, 4-8-1930.
32. Rodríguez Jiménez a MRE, 28-2-1938.
33. Rodríguez a MRE, 31-8-1937; 6-9-1937; MRI a MRE, 29-1-1938.                            (p.19)
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En relación a esto, la Legación japonesa en Bogotá pidió en mayo de 1938 al Ministro venezolano en esa, Zérega Fombona, que intervenga para que se suspenda la expulsión de varios japoneses, tanto más que en fecha próxima debía abrirse una Legación en Caracas y habían comisionado al comerciante Yazagawa, domiciliado en Caracas, a informar sobre el particular. El MRI explicó que no se efectuaban expulsiones, sino que los 15 japoneses en cuestión habían entrado al país por períodos determinados y a algunos se les dio prórroga, pero al terminar ésta debían salir del territorio nacional, ya que el status de los extranjeros en Venezuela está determinado por la Constitución, por la Ley de Extranjeros y la Ley de Inmigración y Colonización a•35 A este respecto es muy interesante leer las impresiones de un corresponsal japonés que visitó Venezuela en la época, donde describe las actividades de algunos de sus compatriotas, en especial Seijiro Yazawa (ver apéndice F).
Por una parte Japón llevaba a cabo un gran esfuerzo bélico en China, por lo cual necesitaba materias primas para sus industrias militares, restringiendo al máximo sus importaciones para ahorrar divisas, en primer lugar, las de bienes no esenciales. Por la otra, el comercio de Venezuela con Japón era deficitario; se consideraba la posibilidad de contingentar las importaciones desde el Japón, lo cual, obviamente, no convenía a este último, pues implicaría la reducción de un mercado para sus mercancías y una fuente de divisas. Pérdida que sería tanto más sensible cuanto que otros países de Europa y América Latina ya habían comenzado a adoptar medidas contra su comercio.
La reticencia venezolana podría explicarse por varios factores. Por una parte, el deseo de no hacer efectiva la modificación de la Ley de Inmigración, ni de verse presionada en este sentido. Por la otra, la situación en el Lejano Oriente iba empeorando. Venezuela manifestó su firme apoyo al Pacto Briand Kellog sobre la solución pacífica de los conflictos y renuncia a la guerra, hasta el punto de incorporarlos en su Constitución. Además, se sentía, por razones obvias, parte del Hemisferio Occidental y de la OEA y seguía los lineamientos políticos prevalecientes en la región. Posición que no afectó en realidad ni las relaciones consulares, ni las comerciales entre los dos Estados.
O sea que se trataba de una “realpolitik”, bastante franca: moralmente a Venezuela le disgustaba la agresión, pero, como país pequeño y alejado de los acontecimientos, nada podía hacer; no necesitaba buscarle ubicación a posibles emigrantes, no planeaba expandirse; por ello continuaba comerciando (principalmente importando).
Japón, por su lado, sí fomentaba la emigración, sí se expandía en forma planificada o cuando se presentara la oportunidad pero, en sus conversaciones con Caracas, después de tantos fracasos, buscaba las vías más sutiles de reanudar las negociaciones, invitaba a Venezuela a tomar la iniciativa, para así no ver menoscabada su posición.
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34. Zérega Fombona a MRE, cable, 4-5-1938; 4-5-1938; 6-5-1938; MRE a Zérega, 5-5-1938; MRE a MRI, 16-5-1938; MRI a MRE, 19-5-1938.
35. Rodríguez a MRE, 11-11-1937; Zérega a MRE, 12-11-1937; 17-11-1937; 10-12-1937; MRE a Zerega, 30-11-1937. (p.20)  --------

Sin embargo, las presiones económicas y políticas en vísperas de la guerra obligaron a Tokio a olvidar sus exigencias en cuanto a la libertad de inmigración a Venezuela y aceptar un simple Modus Vivendi comercial, pero aun en este ámbito las negociaciones fueron difíciles y relativamente prolongadas.
Venezuela quería que los pocos productos que exportaba al Japón fueran excluidos de la lista de importaciones prohibidas y, a cambio, accedía posponer sus medidas de contingentamiento (si esto se contemplaba en el Modus Vivendi), para así reducir a un margen tolerable su déficit comercial. También pedía que el Gobierno japonés controlara las mercancías destinadas a Trinidad y Curazao, pues esas eran las bases casi exclusivas del contrabando de productos nipones a Venezuela. Para reprimirlo, Caracas se preparaba a firmar convenios con Gran Bretaña, los Países Bajos, Colombia y Brasil . 36
Para facilitar las conversaciones, Tokio nombré un Encargado de Negocios en Caracas, Yosoe Ohgimi, quien viajó a Venezuela el 10-1-1938; más tarde él fue nombrado Secretario de la Legación. Luego se designó un Ministro Plenipotenciario, Kiyoshi Yamagata, quien presentó sus credenciales el 10-10-1988.
Yamagata sostuvo numerosas conferencias con el Director de Política Económica del MRE, Julio Planchart. Al proyecto venezolano Japón opuso un contra-proyecto, cuyo efecto sería el de consolidar un desequilibrio permanente en la balanza de pagos, lo cual era inaceptable para Caracas. Además, a pesar de que aparentemente había desistido en cuanto al Protocolo sobre inmigración, una vez en Caracas, Yamagata indagó ante el MRE si Venezuela podía permitir la entrada de súbditos japoneses por períodos largos para fomentar el comercio. Nuevamente el MRE respondió que la Ley definía claramente las normas de ingreso al país y por lo tanto no podía atender esta solicitud.37
Finalmente, el 1-7-1939 (29 años después de los primeros contactos) se formalizó un acuerdo comercial mediante un intercambio de notas entre el Ministro Yamagata y el Canciller E. Gil Borges (Apéndice G).
Según el mismo, en caso de observarse un desequilibrio en el comercio entre los dos países, el que se sintiese afectado invitaría al otro a tomar las medidas necesarias para restablecer el equilibrio. Si éstas no fueran satisfactorias, la nación afectada podría suspender el acuerdo con un preaviso de 80 días. Para controlar el contrabando se exigía que la mercancía llevara un certificado de origen. Además de eso, las importaciones de textiles japoneses a Venezuela estarían sometidas a las limitaciones generales del Ministerio de Hacienda, establecidas en su Resolución del 15-1-1938 (renovada el 15-5-1939). La importación de otros productos podía ser limitada por cualquiera de las partes. Para facilitar el control, ambos gobiernos intercambiarían entre sí los datos estadísticos pertinentes. A menos de una suspensión, la validez del acuerdo sería de un año.
No se mencionaban la agresión,. el arbitraje en general ni la inmigración. En estos aspectos no cedió ninguna de las partes. Japón accedió al Acuerdo a pesar de que la Ley de Inmigración y Colonización del 11-7-1936 decía que:
“No serán aceptados corno inmigrantes: 1 Las personas que no sean de raza blanca... 79 Aquellas personas. que profesen o propaguen ideas contrarias a la forma de Gobierno de la República y a nuestra Constitución; y en general todos los que propugnen ideas contrarias a nuestro ordenamiento jurídico social”.

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36. Libro Amarillo, 1939, p.191.
37. Yamagata a MRE, 11-7-1939; MRE a Yamagata, 12-7-1939; Libro Amarillo, 1942, pp.
195-200.                                   (p.21)

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Yamagata se despidió oficialmente el 29-10-1940, dejando nuevamente a Ohgimi como EdN. El convenio fue prorrogado el 29-6-1940, el 30-10-1940 y el 11-3-1941. Sin embargo, perseguido por el mal sino, tuvo breve duración. El 31-12-1941 el Canciller Caracciolo Parra Pérez dirigió una nota al EdN Ohgimi comunicándole el rompimiento de relaciones entre ambas naciones a raíz del ataque a Pearl Harbour y devolviéndole los pasaportes. Venezuela también se adhirió a la Declaración de las Naciones Unidas del 1-1-1942 sobre la guerra contra los miembros del Pacto Tripartito y el compromiso de no celebrar paz o armisticio separado con el enemigo (ver apéndices H e 1).
El personal de la Legación japonesa fue evacuado y canjeado por el personal venezolano en Lourenzo Marquez el 2-7-1942, quedando la protección de los intereses japoneses a cargo de la Legación de España en Caracas y los de Venezuela a cargo de la Legación Suiza en Tokio.
Durante la guerra, los ciudadanos de la parte contraria fueron internados. Al finalizar el conflicto, la Junta Revolucionaria de Gobierno, en el Decreto N9 176 del 6-2-1946, decidía, “Art. 1. Se declaran incursos en responsabilidad por causa de guerra e incorporados al patrimonio nacional todos los bienes muebles e inmuebles situados en el territorio de la República y pertenecientes al Reich Alemán, al Imperio del Japón y a los nacionales de ambos. Art. 2. Quedan comprendidos en la disposición del artículo anterior:... 4 La totalidad o la parte correspondiente a ciudadanos alemanes o nipones, según el caso, en bienes expropiados durante la guerra por la Nación Venezolana o el derecho a la indemnización correspondiente que haya sido reconocido en favor de esas personas.38


4. DESARROLLO DE LAS RELACIONES CONSULARES

 

Mientras todo esto sucedía y, a raíz de la misión de Pérez Dupuy, Venezuela dio los primeros, pasos para establecer un Consulado de carrera. A través de su representante en Washington el MRE indagó si el Japón aceptaría un Consulado en Tokio y si reconocería a Alfredo Olavarría. Se le respondió que era más conveniente establecer las oficinas en Yokohama, el puerto principal, y que no había objeciones al nombramiento de Olavarría (pero él se mostró poco entusiasmado por que el cambio no representaba aumento alguno en su sueldo) .39
Sin embargo, fue sólo en 1929 que Venezuela nombró un Cónsul ad honorem en Tokio, el profesor Takemaro Kobayashi, quien desplegó una larga, intensa y variada actividad en ese cargo, el cual parece que era muy de su agrado (cosa que quizás se explicaba por su interés general en Sur América; aun no habiendo visitado Venezuela, su español era superior al de Bickart) 40
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38. Libro Amarillo. 1942, pp. 34-35; Libro Amarillo, 1945, pp. 146-148; Gaceta Oficial N° 21.933 del 13-2-1946.
39. MRE a Dominici, 20-12-1920; Dominici a MRE, 15-1-1921.
40. Libro Amarillo, 1930, Resolución del MRE, 13-4-1929; Libro Amarillo, 1933, pp. 436-440;
1937, p. 108; 1939, y. 1, pp. 171, 190-191; 1941, y. 1, pp. LXXXIV, CLXXX; 1942, pp. 34-35; 1943, pp. LXVII-LXIX; 1945, pp. 146-148.                                     (p.22)
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Poco después, en junio de 1930, Caracas nombraba su primer Cónsul de carrera: Francisco Fraino Mirabal. Este joven tuvo la mala suerte de ser también el primer Cónsul venezolano muerto en Japón. A fines de año tuvo una estrangulación del apéndice, fue operado de urgencia, pero sin resultado. Falleció el 4-1-1931. Le tocó a Kobayashi (quien a la sazón estaba enfermo, con fiebre de 40 grados) y al Cónsul brasileño Berenguer, quien se había hecho muy amigo de Fraino, encargarse de los funerales, a los cuales asistió todo el cuerpo diplomático y consular y representantes de la Cancillería de Tokio. El cadáver y la viuda fueron repatriados. Kobayashi recibió los bienes del Consulado bajo inventario, en presencia de un secretario-traductor del Estado Mayor Naval Imperial 41
Kobayashi también participó en la investigación de los problemas del Consulado en Kobe. El encargado allí resultó ser no F. Blum, quien se fue del Japón en 1930, sino el hijo del Cónsul, Rene Bickart, llegado al Japón en 1930 y a quien no reconocía la Cancillería nipona por no haber recibido ningún aviso oficial ni de Caracas, ni de Isidoro Bickart (quien regresó a su patria, Francia, en 1927, sin avisar al gobierno japonés). Como consecuencia, Venezuela canceló las Letras Patentes de 1. Bickart y pidió la revocación del exequatur. Al mismo tiempo encargó a Kobayashi del archivo de ese Consulado y autorizó a que se nombrara un Agente Consular, cargo para el que se ofreció Genji Kato 42
Lo más peculiar del caso es que las autoridades aduanales venezolanas no habían objetado los documentos firmados por F. Blum y Rene Bickart y por ende, la solicitud en tal sentido de la Cancillería y comerciantes japoneses resultó superflua. Rene Bickart, por su parte, indicó que no se le había participado desde Caracas acerca de su remoción (cosa bastante natural, puesto que no se le había nombrado. . .). Además se negó a entregar el escudo y otros objetos a menos que le reembolsaran gastos por un monto de 100 yen 43.
Las cosas, a pesar de su aspecto poco serio, no eran tales, pues evidentemente estaban comprometidos sustanciosos intereses comerciales. Así, la empresa Lieberman Waelchli & Co. decididamente prefería que sus documentos fueran firmados en Kobe por Bickart y no en Tokio por Kobayashi, alegando demoras en el correo y aparentemente pensando en amenazar a las navieras japonesas que de no hacerlo así, los embarcadores recurrirían a otras líneas (especialmente la Dollar S. 5. Line, una fuerte competidora). Al mismo tiempo, utilizando la amistad personal del intérprete de Lieberman Waelchli con Kobayashi, sugerían un candidato de su agrado para la oficina de Tokio. Naturalmente Kobayashi se quejó de este proceder 44.
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41. Libro Amarillo, 1931, Resolución del MRE, 2-7-1930; Fraino Mirabal a MRE, 24-10-1930;
14-11-1930; Kobayashi a MRE, 5-1-1931; 9-1-1931; 2-2-1931; 13-2-1931; 23-4-1931; MRE de Japón a MRE de Venezuela, 23-1-1931 (devolución de patentes); Jácome Berenguer César a MRE, 20-2-1931; The Japan Times, 8-1-1931.
42. Kobayashi a MRE, 21-3-1931; 22-2-1931; 29-4-1931; 16-9-1931; MRE a Kobayashi,
12-1-1930; 6-5-1931; Fraino a MRF, 24-10-1930; Cancelación de las Letras Patentes, 10-4-1931; MRE de Venezuela a MRE de Japón, 10-4-1931; MRE de Japón a MRE de Venezuela, 1-6-1931.
43. MRE de Japón a MRE de Venezuela, 6-4-193 1; MRE de Venezuela a MRE de Japón,
25-5-1931; Kobayashi a MRE, 22-2-1931; Rodríguez a MRE, 5-12-1932.
44. Kobayashi a MRE, 21-3-1931; Rene Bickart a Nippon Yusen Kaisha, 11-3-1931; Liebermann Waelchli & Co. a Nippon Yusen Kaisha, 7-3-1931.                      (p.23)
 
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Un encargo más grato que le tocó a Kobayashi, fue el de gestionar ante la Cancillería venezolana y a petición de la japonesa, la selección y nombramiento de un Cónsul ad honorem del Japón en Caracas. Se ofreció para dicho puesto el Sr. Santiago Sosa hijo, jefe de una casa de comercio de la capital, propietario de varios inmuebles, persona culta, con estudios comerciales y perteneciente a la buena sociedad caraqueña. Sosa desempeñó estas funciones hasta 1936, cuando renunció por exceso de trabajo en su propia empresa.  En agradecimiento, Japón le envió dos artísticos jarrones de cloisonné (para cuya elaboración se requieren unos 6 meses) 45n•
Naturalmente Japón también consideró la posibilidad de establecer un consulado de carrera en Caracas, pero, entre otros obstáculos a este deseo, existía el presupuestario y su instalación fue pospuesta .46 Con todo, se llevaron a cabo negociaciones en Bogotá entre el Ministro japonés y el Embajador venezolano Zérega Fombona, tratándose en particular la salida de Venezuela de algunos súbditos japoneses y la no imposición de restricciones e impuestos a los pocos productos que Venezuela
lograba exportar al Japón.
A pesar de sus útiles servicios, Kobayashi no se salvó de algunos episodios desagradables (y posteriormente también su recomendado, Genji Kato). Fraino, apenas instalado el Consulado de carrera, le escribió a la Cancillería japonesa (a solicitud de ésta) que el Consulado honorario quedaba sin jurisdicción y, por lo tanto, no podía actuar. Esto causó extrañeza, al menos por la forma en que se hizo. Por intermedio del mismo Kobayashi los japoneses pidieron confirmación a Caracas; también deseaban saber si Venezuela admitía la compatibilidad de dos Cónsules en la misma ciudad. Clarificaban que Japón aceptaría esta situación sólo por esta vez, si se indicaban las funciones de ambos por separado. Kobayashi, resentido, también le escribió al MRE preguntando por su situación (que se volvió aún más ambigua después del fallecimiento de Fraino).
Hay que tomar en cuenta, claro está, que tanto a él personalmente, como a la Cancillería japonesa, les convenía que él permaneciera en forma activa. A Venezuela también le era útil conservar los servicios de una persona evidentemente honrada, culta, bilingüe y que tenía buenas relaciones con la Cancillería nipona. En consecuencia el MRE respondió que Kobayashi podía seguir actuando como Cónsul ad honorem, pero que acordara con Fraino los detalles del funcionamiento de las dos oficinas (antes de la muerte de este último, por supuesto). Añadía el MRE que en Caracas sí se daban casos de dos consulados en una misma ciudad (Inglaterra tenía Cónsul y Vice Cónsul; Noruega, Panamá, Perú y Portugal tenían en Caracas consulados de carrera y honorarios), de modo que no había incongruencia o discriminación en el trato que se dio a Kobayashi 47.
Una situación algo similar se presentó con el segundo Cónsul de carrera, Carlos Rodríguez Jiménez. Este funcionario obtuvo su nombramiento el 26-1-1931 por insinuación de Sixto Tovar, amigo común de él y del Canciller Itriago Chacín y se instaló en las oficinas del Consulado en Tokio el 3-5-1931.
Casi inmediatamente la Cancillería japonesa volvió a plantear el problema de la coexistencia de dos consulados venezolanos en la misma ciudad y propuso que uno de ellos se transfiriera a Yokohama. desde donde salía la mayor parte de las mercancías destinadas a Venezuela (4 casas comerciales en Yokohama y 1 en Tokio se dedicaban a esta actividad), Rodríguez no pudo menos que observar que en este caso, si el seleccionado era Kobavaski, y aun dándole debido crédito a su honorabilidad, dicho comercio quedaría bajo control de un

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45. Kobayashi a MRE, 30-5-1930; 12-9-1930; 13-1.1931; 20-1-1931; 29-1-1931; 20-3-1937;
22-4-1937; MRE a Kobayashi, 27-2-1930; 16-7-1930; 30-10-1930; Taketomi (de MRE
de Japón) a Kobayashi, 8-9-1930; Kobayashi a Taketomi, 16-12-1930; MRE de Japón a
MRE de Venezuela, 5-2-1931; MRE de Venezuela a MRE de Japón, 6-2-1931; PM.
Arcaya (Embajador en Washington) a MRE, 8-4-1931; 30-4-1931; MRE a Arcaya, 17-4-
1931; Resolución del MRE, 22-5-1931; Rodríguez a MRE, 14-4-1934; MR1 a MRE,
31-5-1935; MRE a Rodríguez, 4-6-1935.
46. Rodríguez a MRE, 27-8-1934; 14-12-1936.
47. MRE de Japón a Fraino, 28-10-1930; Fraino a MRE de Japón, 30-10-1930; Kobayashi a MRE; 26-3-1931; MRE a Kobayashi, 23-5-1931.                                (p.24)
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japonés. Pero, para no perder los servicios de Kobayashi y dada la situación harto delicada del Consulado en Kobe, el MRE ordenó a Rodríguez a nombrar a Kobayashi y a Kato como Agentes Consulares en Yokohama y Kobe respectivamente . 48
De momento Rodríguez aceptó la situación y se ocupó de las funciones residuales, especialmente trató de fomentar las relaciones comerciales, dar a conocer a Venezuela en el Japón mediante publicaciones y participación en exposiciones.
Sin embargo, para 1984-35, en conocimiento ya de las condiciones y, aparentemente, fastidiado por el poco trabajo, comenzó a exigirle al MRE la reorganización de las funciones consulares, argumentando que los documentos de embarque se podían legalizar en Tokio con toda facilidad gracias a la eficiencia y rapidez del correo (este alegato lo había usado también Kobayashi, quien residía en Tokio y despachaba desde su casa). Añadía que era poco conveniente que estos trámites los realizaran súbditos japoneses existiendo en el país un cónsul venezolano de carrera.
Además, los rivales comerciales de Kato se quejaban de que su posición le daba una ventaja desleal en contra de ellos; amén de que Kobayashi se desempeñaba también como asesor de la naviera Nippon Yusen Kaisha. Desafortunadamente, los documentos que se preservaron en el archivo no indican en qué diferían los procedimientos consulares seguidos por Kobayashi y Kato de los seguidos anteriormente por los dos Bickart, para suscitar tal hostilidad. En todo caso, aun siendo el mercado venezolano relativamente pequeño, esta rivalidad da testimonio de la intensidad de la competencia entre diversas compañías (más tarde se hablará de las cifras del comercio). Tampoco hay que olvidar la siempre creciente tensión en la arena internacional, que no contribuía a la buena inteligencia entre comerciantes de diversas nacionalidades.
El pago de los derechos consulares parece que también tenía que ver con estas ansias de trabajo, pues aunque los tres insistían en que realizaban todos los trámites en horas de oficina y por tanto no cobraban, y estos eran pagaderos en Venezuela, existían informes de que las tres oficinas 6staban abiertas sólo unas 3 horas por día y sí se cobraban los emolumentos correspondientes a las actuaciones después del horario laboral. A falta de una fuente de información independiente (uno de ios que se quejaban era Seijiro Yazawa de Caracas, quien obviamente era parte interesada), es difícil verificar estas afirmaciones.
El MRE decidió finalmente que Rodríguez tenía autoridad para distribuir el trabajo según su parecer y, en todo caso, prohibir que los agentes legalizaran documentos fuera de su jurisdicción. En consecuencia, después de 1935, Kato y Kobayashi realizan pocas funciones, a pesar de sus protestas y obvio resentimiento. La certificación de los documentos de embarque en sus jurisdicciones la efectuaron hasta el 31-12-1937.  49

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48. Nota personal de Rodríguez a Itriago Chacín, 9-1-1931; Resolución del MRE, 26-1.1931; Rodríguez a MRE, 3-5-1931, 20-5-1931; 21-5-1931; 10-10-1931.
49. Kato a Rodríguez, 17-6-1932; 19-5-1934; 25-4-1935; MRE a Rodríguez, 16-11-1931;
22-6-1934; 7-3-1935; 18-6-1935; Rodríguez a MRE, 22-6-1931; 7-4-1934; 19-4-1935;
11-5-1935; 30-3-1935; 20-6-1935; 7-11-1935; 6-5-1936; Memos de la Dirección de Consulados y Contabilidad. 15-11-1931; 25-5-1935; Kato a MRE, 30-4-1935; 18-5-1935; MRE a Kato, 18-6-1935; 16-7-1935; Kobayashi a MRE, informes mensuales, 31-7-1934; 24-4- 1935; 6-3-1937; MRE a Kobayashi, 18-7-1935; Nippon Yusen Kaisha a Rodríguez, 6-5-1935; Seijiro Yasawa (en Caracas) a MRE, 6-2-1936; Nagoya Producrs Export Association (de Nagoya) a MRE (cable), 15-4-1936; The Standard Braid & Produce Co. of Japan a Rodríguez, 17-9-1931.                     (p.25)

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Por otra parte, como ya se dijo, en vista de la guerra en China y la preparación de la II Guerra Mundial, para el Japón era cada vez más imperativo aprovisionarse de materias primas y de asegurarse mercados para sus propios productos a fin de obtener divisas. Sin embargo, la solución de este problema se dificultaba cada vez que algún país imponía restricciones a su comercio (cosa frecuente, pues la balanza de pagos de casi todos los países latinoamericanos con el Japón era deficitaria). Esto, a su vez, obligó finalmente a la instalación de una Legación en Caracas.


5. RELACIONES COMERCIALES

Dentro de las características de las relaciones de la época podríamos señalar, de parte del Japón, un concentrado esfuerzo, se podría decir que planificado, por conquistar mercados y, cuando posible, enviar agricultores a otros países a fin de aliviar la presión demográfica en sus montañosas islas. Una vez establecidas, la producción de estas colonias podía ser adquirida por industrias japonesas. Esto rezaba aun para zonas que eran más bien marginales en relación a sus intereses primordiales e inmediatos, como lo era América Latina para el Japón a inicios de siglo.
Esta tendencia se vio opuesta por sus propias consecuencias: al incrementar el balance comercial a su favor, Japón de hecho obligaba al país comprador a tomar medidas restrictivas para evitar la fuga de divisas causada por sus importaciones. Los intentos de estos países de aumentar sus propias exportaciones se veían entorpecidos por la necesidad del Japón de ahorrar al máximo sus propias divisas contingentando sus importaciones lo más que podía, debido a los crecientes gastos de sus operaciones militares en China. En algunos casos se logró, mediante acuerdos, una especie de “equilibrio”: Japón le compraba a dicho país la mitad de lo que le vendía (en términos monetarios).
Aquí es notoria la falta de frenos ideológicos. Teniendo conocimiento de las actividades niponas en Corea, Manchuria y China y de su alianza con el Reich, los gobiernos de Latinoamérica continuaban tratando de incrementar sus exportaciones al Japón, incluso de materiales que facilitarían su acción bélica. Si se impusieron restricciones fue por causas económicas, no ideológicas (aunque hay que notar que los EEUU y muchos países europeos también comerciaron con Japón hasta fechas muy tardías, sin importarles la ideología).
Venezuela no estaba tan apremiada en el sentido comercial, pues no tenía mucho que vender, salvo petróleo, el cual estaba controlado por las multinacionales —directamente opuestas al Japón. Además, el ingreso petrolero amortiguaba significativamente su déficit comercial con el país asiático.
Es en este contexto que se desarrollaron las actividades del nuevo cónsul. Su correspondencia, una multitud de legajos, es un buen reflejo de las condiciones de ambas naciones.

                                                                            * * *

En 1931 el Consulado señalaba que gracias a la crisis, consecuencia de la depresión mundial, los exportadores prácticamente podían dictarle sus condiciones a las compañías navieras y que se debía aprovechar esta oportunidad de aumentar las exportaciones venezolanas. Pero el mismo año Japón abandonó el patrón oro; la consiguiente devaluación del yen abarató los productos nipones y ya en 1934 Rodríguez comienza a quejarse que Japón vende mucho a Venezuela, pero no le compra nada. Tal política podía afectar la industria nacional, comenzando por los telares, por los bajos precios del Japón. Lo mismo sucedía en otros países latinoamericanos, que optaron por establecer un control de cambio y la obligación de que Japón les compara un porcentaje al menos de lo que les vendía. Por esta razón prefería comprar en estos proveedores obligados y no en Venezuela.                                           (p.26)

En el MRE se preparó un Memorándum tranquilizador, donde se afirmaba que había métodos más expeditivos que la intervención del intercambio que implicaría una costosa organización administrativa; que si el Japón no compraba en Venezuela no era por falta de interés, sino porque toda la producción está destinada a mercados tradicionales como los EEUU, Alemania y España, al punto que las Cámaras de Comercio y los exportadores locales no respondieron a las comunicaciones del MRE ni a los avisos de prensa; ni había que temer represalias de otros países que exportaban a Venezuela pues sus importaciones del Japón no eran excesivas y se limitaban a ciertos productos de bajo precio y calidad inferior, que no competían con los de los EEUU o Inglaterra °. 50
Hay que notar sin embargo. que el Presidente de la Cámara de Comercio de Maracaibo, Hans Zittlosen, sí respaldó la idea del Cónsul, alegando que en el caso especial del Japón, con su mano de obra a precio ruin, su larga jornada de trabajo diario, su aprovechamiento en mayor escala de mujeres y niños en múltiples labores y su divisa depreciada.. . casi nada tiene Venezuela que esperar de su poder de compra para nuestras producciones frente a su poder de venta. . . “.
E. Daboin, Presidente de la Cámara de Comercio de Caracas, expresó por su parte, según lo informaba Rodríguez, que sólo en 1933 Japón envió 32 agentes viajeros a Venezuela, lo cual se debía al menos en parte a su rivalidad con Inglaterra, lo cual podía redundar en beneficio del consumidor venezolano rebajando los precios. Añadió que Venezuela no necesitaba buscar otros mercados para su café, pues la producción del mismo permaneció estacionaria y, al igual que la de cacao, siempre estuvo colocada de antemano. Es más, teme que en el futuro, debido a los bajos precios pagados y a las dificultades de crédito a los agricultores, las cosechas se reducirán. Las telas de algodón japonesas no competían con las locales por sei’ de distinta calidad. Finalmente señaló que la situación del Japón no era única. Gran Bretaña, Italia y Alemania exportaban a Venezuela muchísimo más de lo que importaban de ella j. 51
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50 Rodríguez a MRE, 6-4-1934; Eduardo Arroyo Lameda (por el MRE) a Enrique Urdaneta Carrillo, Consultor Jurídico de la Secretaría Privada del Presidente de la Republica, 31-5- 1934; Memorandum del MRE, 26-5-1934.
51. Hans Zittlosen, Presidente de la Cámara de Comercio de Maracaibo a MRE (Pedro Itriago Chacín), 24-5-1934; E. Daboin, Presidente de la Cámara de Comercio de Caracas a MRE, 5-6-1934; E. Arroyo L. a Rodríguez, 7-6-1934.  (p.27)
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Las dificultades eran cosa corriente y, con ellas, las quejas, en uno u otro sentido. Así, un agente comercial en Japón, N. Tipolt, a quien Rodríguez encargó buscar compradores para los productos venezolanos, dándole la jefatura del Departamento de Fomento Comercial en el Consulado, le escribió que “por razones que no alcanzo a comprender, los comerciantes venezolanos no han querido hasta ahora cooperar en adelantar sus propios intereses en el Japón... algunos ejemplos: 1. Hace varios meses encontré un comprador de pieles de caimán y de iguana y remitimos una pequeña cantidad de dinero para compra de muestras. Durante 4 meses el interesado allá ni siquiera acusó recibo del dinero y al cabo escribió explicando que no podía enviar las muestras antes de noviembre o diciembre porque en el resto del año no se conseguían; 2. Obtuve una oferta de comprar 350 toneladas de amianto por mes y a pesar de varios cables cruzados y cartas, el interesado en Venezuela no dio una respuesta siquiera; 3. En marzo de este año una firma en Venezuela ofreció 5.000 toneladas de hierro desecho. Cuando conseguí un comprador que deseaba obtener mayores detalles, no recibimos contestación alguna; 4. Encontré un comprador de desperdicios de hojalata quien dio un pedido de ensayo y abrió una carta de crédito a base de información recibida de Venezuela. Por lo que yo sepa, nunca se embarcó la mercancía; 5. Los compradores en Japón ofrecieron precios más altos a la frigorífica por el corned-beef sí podía envasar en latas pequeñas, pero no recibieron siquiera una respuesta”.52
En 1933, una exportadora de armamentos y municiones fabricadas por el Arsenal Militar Japonés, la Taihei Kumiai, suministró espontáneamente varios catálogos y listas de precios de sus mercancías.
Otra firma, la Chiyoda Trading Co., cuyo Presidente era al mismo tiempo Presidente de la Federación de Asociaciones Exportadoras de todo Japón, pidió remitir unas muestras a Venezuela para explorar la posibilidad de convertirse en proveedor del ejército (1937). Aparentemente no recibió respuesta .53
Rodríguez logró publicar en la “Revista Mercantil” (órgano de la Cámara de Comercio de Maracaibo) sendas caras al Presidente de dicha Cámara y al Director de Política Económica del MRE, Julio Planchart, sobre las posibilidades comerciales con el Japón y Nueva Zelandia. El Vice Presidente, W. Büsing, se encargó de darle “un baño de agua fría” corno dicen, desglosando sus propuestas e indicando la situación real de la producción, al punto que uno se ve forzado a pensar que Rodríguez no conocía muy bien la geografía económica de su país o que era un optimista inveterado.
Así, Biising afirmó que los cuernos no se exportan porque la producción es pequeña y los gastos altos; plumas: no se cosechan en la región; lana: no hay cría lanar en Venezuela; abonos: se importan, excepto una pequeña producción de la Ganadera Industrial Venezolana; café: Alemania, Francia y otras naciones pagan mejores precios que el Japón y la cosecha se coloca sin esfuerzo, con menos riesgo; cacao: Maracaibo produce una calidad “que tiene un precio mui lleno en EEUU”; algodón: no hay producción para hacer ofertas; caucho: no producimos; tagua: no producirnos; ricino: id., id.; coca: id., id.; fibras vegetales: la producción no alcanza para cubrir el consumo; lana de ceibo:
no producimos; maderas: casas interesadas despacharon muestrarios al Japón; asbestos: lo dirige a la Cámara de Comercio de Valencia; caseína: la que se produce se destina al engorde de marranos; manganeso: no producimos; cera: no se produce; cebadilla: no se produce en la región, se exportó por La Guaira y Puerto Cabello; raíz de barbasco: está en zonas aún inaccesibles; conchas marinas: no se tienen en la zona, deben existir en Margarita; azúcar: se da en cantidades limitadas y su alto costo no permite competir con el de Santo
Domingo; queso y mantequilla: el costo es tan subido que requiere un alto derecho de importación para proteger su elaboración. Finalizó diciendo que el mercado natural del país eran los EEUU...
Otros empresarios añadieron su granito de arena: el mangle desapareció, pues durante largos años, por técnicas atrasadas, se derribaba el árbol para quitar la corteza; la cebadilla crece en zonas inaccesibles; la firma Nozaki & Co. compró un lote de pieles a Miguel Ron y se quejó de que llegaron en mal estado por su preparación deficiente, efectuando la inspección ocular correspondiente la firma Comes & Co. de Kobe. Rodríguez les respondió que él se había ofrecido viajar a dicha ciudad para realizar dicha inspección y así defender los intereses de sus conciudadanos o”.54

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52 Rodríguez a N. Tipolt, 5-11-1937; Tipolt a Rodríguez, 5-11-1937; 17-11-1937.
53. Rodríguez a MRE, 16-3-1933; 10-12-1937.                           (p.28)
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La Cancillería a veces hasta se molestaba por el celo del Cónsul, quien se quejaba que no respondían por cable a sus propuestas de compras y se le indica que “estas consultas sobre productos de exportación problemática, como lo ha sido la mayoría de las que Ud. ha dirigido, deben hacerse siempre por la vía postal, privadamente, a fin de evitar el ridículo a que expone la publicidad de una consulta inútil. En todo caso, conviene examinar previamente la lista de exportación de la Estadística Mercantil y Marítima que publica el Ministerio de Hacienda”. En otra carta se le informó que Venezuela no exportaba mica.55
Los japoneses hicieron varios intentos de adquirir petróleo venezolano —siempre con resultado negativo. En 1933 el Ministerio de Comercio e Industria del Japón solicitó detalles sobre la industria petrolera en Venezuela, los cuales fueron suministrados por el MRE a Rodríguez. En la misma época, la petrolera Ogura Sekiyu Kabushiki Kaisha, de Tokio, expresó su deseo de adquirir concesiones y hasta se ofreció a sufragar el levantamiento de un mapa oficial de todas las concesiones vigentes en Venezuela, pues este no se le envió cuando solicitó información a Kobayashi, quien la transmitió a Rodríguez y éste al MRE. Aparentemente la carta se quedó sin respuesta.
Otra solicitud la hizo la petrolera Choshu Sekiyu Kabushiki Kaisha, recién fundada el 24 de enero de 1934, con un millón de yen en capital. Su representante, Yukio Kagamatsu, pensaba viajar a Venezuela, Colombia y México para entablar relaciones con compañías criollas y comprar concesiones a fin de garantizar la provisión de crudo en caso de guerra, pero no pudo realizar el viaje por las restricciones a la exportación de capitales del Japón, lo cual lo privaba de la base financiera necesaria.56
Minoru Kato, de la Osaka Shosen Kaisha se interesó de si existía en Venezuela algún exportador grande de petróleo que no estuviera asociado con la Shell británica o la Standard de EEUU. También solicitó cotizaciones, condiciones, especificaciones técnicas y muestras. El Director de Política Comercial, E. Arroyo Lameda respondió muy diplomáticamente que “ninguna de las compañías de petróleo que trabajan en Venezuela entran en relaciones directas con importadores de petróleo de países extranjeros, por tener agencias de venta de sus productos en las principales partes del mundo”. Años después, la Naigai Shoji, Ltda. hizo otro intento —con igual resultado.57 Resulta obvio, en el caso del petróleo, que este fracaso no se debía a la falta de producción venezolana, sino a la renuencia de los EEUU e Inglaterra a facilitar una materia prima estratégica a un rival cada vez más belicoso.
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54. Revista Mercantil, Órgano de la Cámara de Comercio de Maracaibo, N9 146-1 50, enero- mayo 1937, PP. 2.631-2.633; Luís G. Pineda, Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Maracaibo, a Rodríguez, 1-7-1939; Rodríguez a MRE, 7-2-1937.
55. MRE a Rodríguez, 9-11-1937; 13-11-1937.
56. Rodríguez a MRE, 3-10-1933; 7-3-1934; Kobayashi a Rodríguez, 3-10-1933.
57. Osaka Shosen Kaisha a Arroyo Lameda, 31-10-1933; Arroyo Lameda a Minoru Kato,
6-4-1934; Naigai Shoji, Ltda. a Rodríguez, 29-8-1939; Rodríguez a MRE, 2-9-1939.        (p.29)
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En una ocasión Rodríguez se excedió en su celo y buscó provecho propio. Así, él informó por cable a su hermano Julián que se formó una empresa nueva, la Central America Development Co., la cual le concedió a Julián el 5% de participación. Le recomienda que prepare las gestiones para obtener una rica concesión de petróleo, pues pronto viajarán 4 representantes de dicha firma. El cable fue interceptado y Rodríguez amonestado, reiterándosele la prohibición  de expedir visas sino en calidad de transeúntes por períodos limitados y la de intervenir en operaciones comerciales, Al Cónsul no le quedó más remedio que presentar sus excusas. 58
La situación petrolera se hizo más crítica cuando México nacionalizó su petróleo y al demandarle las compañías compensaciones que cubrieran sus pérdidas, calculadas en unos $500 millones sólo en inversiones directas, ese país inició una serie de contra demandas que anularon el efecto de aquellas. Las compañías dirigieron entonces su interés al norte de Venezuela, donde se les dieron concesiones a condición de que construyeran más refinerías . 59
Pero incluso cuando se lograba concertar una venta, persistían las dificultades, como lo señala el mismo Cónsul. Así, la Asano Bussan Kaisha obtuvo el permiso para importar 5.000 cajas de corned-beef a la Ganadera Industrial y se comprometió a comprar un total de 100.000 cajas en 1938, por lo cual la Ganadera le rebajó el precio de $2,65 a $2,50 por caja. En realidad, amén de los problemas en obtener el permiso de importación y ganar la licitación para el subsidio, que incrementaban los costos con fletes, seguros, ganancias de distribuidores y detallistas, el precio era de $ 3 y al consumidor salía a 0,61, aun después del subsidio, más alto que el de otros competidores (0,55 la lata); además el yen se había devaluado (Y3.47 por dólar aproximadamente). Sólo después de largas conversaciones se encontró una solución viable.
Restaba que la Ganadera, una entidad oficial, estuviera en condiciones de llenar el pedido, pues anteriormente había dado lugar a quejas por haber alterado sin querer el color de las orlas de las etiquetas produciendo confusión en los consumidores e inconvenientes a los distribuidores. Así mismo, “por razón del peso variable, no siempre fallo sino muchas veces en exceso, de sus carnes enlatadas, no fue posible obtener un contrato de aprovisionamiento para las fuerzas armadas del Japón en China. .. Y con relación al embalaje, unas veces viene hecho en cajas de cartón y otras en cajas de madera, dando como resultado que las compañías aseguradoras se niegan a amparar dicha mercancía con perjuicios para los compradores” 6O
Un problema relacionado surgió en relación a las pieles exportadas desde Trinidad. Japón se negaba a otorgarles subsidio pues antes deseaba comprobar que eran venezolanas. Nuevamente hubo que explicar que el yen estaba devaluado, el bolívar se cotizaba alto (de hecho sus valores eran bastante similares: Bs. 3,17 por dólar y 3,33 yen por dólar para 1939), el costo intrínseco de los productos venezolanos era elevado y que además, en este caso particular, Trinidad importaba unas 1.000 cabezas de ganado en pie mensualmente y luego vendía sus pieles. En consecuencia se pidió que el MRE autorizara al Cónsul venezolano en Puerto España a que certificara que 1.000 pieles procedían de reses llaneras 61
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58. Cable de Rodríguez a Julián Rodríguez, 27-7-1937; MRE a Rodríguez, 29-7-1937; Rodríguez a MRE, 6-9-1937.
59. Rodríguez a MRE, 2-8-1938.
60. Rodríguez a MRE, 3-11-1937; 19-5-1938; 26-9-1938.
61. Rodríguez a MRE, 12-11-1938.                           (p.30)
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Otra queja de Rodríguez, que se hizo reiterativa, fue la imposición por las Asociaciones Exportadoras de Artículos Generales para Centro y Sur América, presidida por Heijiro Kato, de un impuesto del 5,5% a las exportaciones japonesas a Latinoamérica a fin de sufragar los gastos de las Asociaciones y dedicar el resto a subsidiar las importaciones niponas de dicho continente. Rodríguez nota que, en primer término, los exportadores cargarán dicho impuesto a sus productos, lo cual los encarecerá para el consumidor latino. Además indica que el proceso para obtener dicho subsidio es complicado, que este es difícil de obtener (detalla las diversas trabas). Tanto era así que, en lo referente a Venezuela, desde agosto de 1935 a mayo de 1936 se cobraron por este concepto Y128.790, pero sólo se otorgó un subsidio por Y.15,900 a la Mitsui Bussan Kaisha. Con todo, reconoce que sí se han efectuado algunas importaciones de productos venezolanos, casi todas en base a los muestrarios que él tenía en el Consulado. El Cónsul decidió que era conveniente llevar un control del monto de impuesto pagado exigiendo copia de la documentación pertinente. La Cancillería no compartió este parecer y le ordenó suspender tal recopilación por no estar dentro de sus funciones el verificar impuestos internos de otro país. 62
Uno de los aspectos resaltantes de las relaciones de la época, es el concertado esfuerzo de los japoneses en ampliar su comercio con América Latina, especialmente sus exportaciones. Es digna de notar la cantidad de organizaciones y asociaciones que tenían los japoneses al efecto. Dentro de esta actividad se podrían catalogar los numerosos viajes de sus agentes comerciales, individualmente o en grupo. Rodríguez habla de ello constantemente. En una carta indicó, que hasta junio de 1936 él otorgó 66 visas, de ellas al menos 60 eran para tales agentes.
El mismo Kobayashi viajó en inspección comercial en 1927-28. Shinichi Suganami se dirigió a Sur América y a Venezuela en 1988 por tercera vez a fin de obtener muestras de productos locales. También fueron Genji Kato, Seisaku Kuroda (varias veces), Kuro Itoh, Ryo Kikuchi (de la casa Nozaki), Masao Yamamoto (casa Mitsui), Teruo Miyake (firma Mitsubishi) en 1935. En 1938 Japón enviaba 5 misiones comerciales a todo el mundo, incluida América Latina. Es curioso leer en este contexto las impresiones de un periodista japonés, quien viajó a Venezuela en este período y, entre otras cosas, indicó que allí residían 26 japoneses, de los cuales el más prominente era Seijiro Yazawa, cuya biografía esboza. Dicho reportaje se reproduce en el apéndice F.
De Venezuela, en cambio, vinieron 6 personas: un español de apellido Morales y otro llamado Arsacio del Olmo, el alemán Spalding, y los venezolanos Federico Vegas J. y Carciente, todos ellos para comprar productos japoneses. Sólo el sexto, un representante de la Compañía Ganadera Industrial Venezolana vino a vender, logrando encargos por unos Y200.000 n. 63
En ocasiones, Caracas trataba sacar provecho de las oportunidades que se le presentaban. Así por ejemplo, envió a M. Ramírez Monagas en calidad de Comisario de Venezuela para la Exposición de Nagoya (cargo al cual aspiraba Seijiro Yazawa por cierto). quien estuvo en Japón unos 3 meses.
En un Memorándum, Rodríguez le dejó constancia de que los japoneses no cumplieron con las promesas que había hecho, tales como exoneración de aduana para las muestras, rebajas y descuentos para el Comisario, espacio adecuado en la exposición (el único país latinoamericano que tenía pabellón propio era Brasil; a Venezuela se le dieron unos 6-10 mt2, mientras que el Japón tenía 40 Ha, o sea 400.000 mt2), etc. También le recalcó la gran diferencia entre las importaciones y exportaciones japonesas a Venezuela (las segundas se duplicaban cada año) y las crecientes restricciones niponas a las importaciones de todos los países, incluida Venezuela, a quien apenas le compra por un cuarto de millón de yen, mientras que le vende por 8 millones. El subsidio a las importaciones es sumamente difícil de obtener. Por todo esto, Rodríguez recomendó que se apliquen las sanciones del Art. 17 de la Ley de Arancel de Aduanas y se exija que el Japón compre por lo menos el 50% de lo que vende al país.

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62 Rodríguez a MRE, 12-3-1936, 28-5-1936; Rodríguez a Confederación de Asociaciones Exportadoras, 27-5-1936; MRE a Rodríguez, 2 5-4-1936.
63. Rodríguez a MRE, 19-2-1933; 2-6-1936; 26-5-1938; Informe de Rodríguez Ve9zezuela y el Japón, 1936.    (p.31)
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Rodríguez expresó quejas similares, en forma personal, a Yasuhei Konishi, quien debía encabezar una misión comercial a la América Latina, haciendo énfasis en el desequilibrio en la balanza comercial entre los dos países y las restricciones.
También, cuando Saburo Nango, Presidente de la Federación de Asociaciones Exportadoras del Japón para América Latina, solicitó que se prorrogara el permiso de permanencia al Sr. Mataye Ohno, quien trabajaba para el Consulado y había sido encargado por dicha Federación para ir en una misión con este fin (la prórroga fue concedida), le transmitió el sentir de que Caracas ya no creía en las promesas japonesas de incrementar sus compras en Venezuela, ni de otorgar el subsidio sin trabas (una operación para comprar 8.000 pieles a Rioka de Puerto Cabello fracasó por llegar la cotización después del cierre de la licitación del subsidio).
Rodríguez, en cambio, en negociaciones con Shikao Matsushima, Jefe del Departamento de Asuntos Comerciales del Gaimusho (Cancillería japonesa), logró la concesión de un subsidio de Y100.000 mensuales (una cantidad similar en bolívares) y la confirmación de que las restricciones no serían aplicadas a las importaciones desde Venezuela 64
La situación llegó al punto que el Canciller, Gil Borges, instruyó a la Legación en Bogotá, que indique al Ministro japonés en la misma, que se creó una coyuntura como la contemplada en la Ley del Arancel de Aduanas y se estudiaba el contingentamiento de las importaciones niponas, pero que esperaba no tener que llegar a ese extremo mediante la firma de un modus vivendi comercial. Por su parte, Rodríguez envió una copia del acuerdo logrado por la misión comercial chilena a Tokio, donde se propiciaba y regulaba en cierta medida el comercio entre ambos . 65
Posteriormente, ya en 1940, la casa Blohm de Puerto Cabello también se quejó que ellos le compraban mucho al Japón, pero no lograban venderle nada, lo cual se volvía imprescindible después del cierre de los mercados europeos. Gil Borges le transcribió esta carta al EEMP en Caracas, Kiyoshi Yamagata . 66
Los japoneses respondieron a fines de 1938 con planes de contingentamiento de las exportaciones, difíciles de llevar a la práctica. Otro plan fue propuesto por la Federación de Asociaciones de Exportadores del Japón en 1940, con el propósito de limitar el exceso de exportaciones sobre las importaciones. Unos meses más tarde, a inicios de 1941, las 10 compañías más grandes intentaron organizar una asociación de exportadores japoneses a Venezuela, con el propósito de acaparar el mercado. Fracasaron por la oposición de las compañías menores, que quedarían excluidas del esquema.

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64 Rodríguez a Ramírez Monagas. 19-6-1937; Rodríguez a Yasuhei Konishi, 15-9-1937; Konishi a Rodríguez, 25-9-1937; Rodríguez a Julio Planchart, Director de Política Económica, MRE, 3-11-1937; 11-11-1937; Rodríguez a Saburo Nango, 11-11-1937; Rodríguez a R y O Koister (Rioka), 25-1-1937.
65. MRE a Legación en Bogotá, 3-11-1937; Rodríguez a MRE, 3-11-1937.
66. MRE a Yamagata, EEMP del Japón, 2-7-1940.                                               (p.32)

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Finalmente acordaron restringir las exportaciones de todas al 70% de las del año anterior. En eso, Yamagata renunció al servicio exterior y fue nombrado Consejero de la Federación de Asociaciones Importadoras y Exportadoras del Japón, la cual, para poder vender a Venezuela mercancías por Y 550.000, se comprometió a comprar productos venezolanos por Y 200.000, a condición de que ningún otro comerciante podría comprar en Venezuela 67
Rodríguez con frecuencia hacía comparaciones con otros países latinoamericanos y la forma como encaraban el problema de una balanza comercial deficitaria. Sus numerosos análisis iban acompañados de diversas estadísticas, como las dadas en el apéndice L.
Una y otra vez Rodríguez le recalcó al MRE el esfuerzo que hizo el Brasil en promover sus ventas de café al Japón y surgió que se hiciera otro tanto. Por eso cuando, entre otros, H. K. Ishida, en representación de un grupo de asociados de Tokio, pensó en importar café venezolano entablando relaciones con un grupo de productores o exportadores al estilo de la Asociación Venezolana de Cacao, capaz de controlar todo el mercado cafetalero venezolano, y que lo acreditara a él, Ishida (a sus expensas) y le diera la distribución exclusiva, Rodríguez se apresuró a comunicarlo al MRE, La firma Chiyoda Boeki Shokai, de Tokio, cuyo Presidente, Ryuzo Azarna, también lo era de la Asociación Exportadora de Tokio para la América Latina, pidió 30 sacos de café (46 kg e/u) como muestra para experimentar con el mercadeo de dicho producto a gran escala 68
Rodríguez también informó, por ejemplo, que el Perú envió una misión comercial para vender algodón en rama, recalcando que gran parte de los cultivos algodoneros en ese país eran propiedad de o manejados por inmigrantes japoneses (los cuales llegaron al Perú en 1900 y para 1938 eran cerca de 23.000, la mayoría dedicados al comercio; los pocos que se dedicaban al cultivo del algodón en un .1% de las plantaciones algodoneras producían el 20% del algodón peruano). Dicha misión logró frenar la disminución de las compras ocasionada por la guerra en China. La situación se había vuelto tan crítica que el Perú abrogó en 1934 su Tratado Comercial, explicando que aspiraba a uno nuevo e impuso cuotas de importación a tejidos de algodón y aumentó el arancel. Rodríguez remitió las propuestas que se hicieron para el nuevo acuerdo y puntualizó que el Japón planeaba incrementar el número de bancos y barcos; mientras que Perú deseaba aumentar la pesca japonesa en sus aguas 69
En medio de todo, Rodríguez no se amilanaba y hasta hacía intentos de establecer lazos comerciales con Shanghai (China), Filipinas y Nueva Zelanda indicándole a la Cancillería todas las posibilidades en largos informes. El incluso envió una serie de muestras a la exposición “Better Homes and Chinese Industries Exhibition”, a iniciarse el 1-6-1987, las cuales constaban de almendras de café y cacao, asbestos, caolín, dividive, caucho “Pará”, corteza de Angostura, de chinchona, de simaruba y de cuasia, nueces de merey, raíces de babandí y de barbasco “cocorito”, gengibre, chocolate, cacao soluble, azúcar refinada, pieles de venado de rabo blanco, chivo y de mono Saki negro, maderas, conservas de corned-beef, lengua, rabo y lomo de vacuno, licor, maíz, cuernos, tendones y huesos de vacuno. También envió muestras de café, cacao y azúcar al Presidente de la Cámara de Comercio de Wellington, Nueva Zelanda. Dos años más tarde remitió un informe de un comerciante establecido en Hong Kong, F. A. Xavier, sobre las oportunidades en dicha colonia.

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67. Rodríguez a MRE, 29-9-1938; 7-10-1938; 22-10-1938; 20-9-1940; 5-2-1941; 13-2-1941;
19-3-1941.
68. Rodríguez a MRE, 6-7-1933; 3-2-1936.
69. Rodríguez a MRE, 6-11-1938.                               (p.33) 
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En 1940 realizó un viaje a Shanghai, enviando luego un extenso informe sobre las condiciones comerciales en la región °. 70
El comercio era bastante complicado, pues los fardos postales se remitían vía Italia o Francia, tardando unos 3 meses en llegar, si llegaban y si lo hacían en buen estado. Para evitar estos daños optaron por expedirlos a los puertos occidentales de los EEUU, donde los reunían en cantidades más grandes y reexpedían a Sur América. Después del viaje de Kobayashi en 1928 y por recomendación suya, el Gobierno japonés permitió y la línea Nippon Yusen Kaisha amplió el servicio a Vancouver en Canadá, lo cual aceleraría el viaje °. 71
Al incrementarse el volumen, las navieras vieron la conveniencia de establecer un servicio directo a Sur América. Entre ellas estuvo la Nippon Yusen Kaisha que, al obtener el permiso del Gobierno, en junio de 1934, asigno 5 buques a la ruta Japón - Filipinas - Panamá - Colombia - Curazao - Venezuela - Trinidad - Puerto Rico - República Dominicana - Haití - Jamaica - Cuba - costa atlántica de los EEUU y de regreso (los puertos de toque podían variar según la carga). Ya para la época esta naviera, fundada en 1885, tenia una flota de 100 naves (730.147 ton.) y un capital de Y 106.250.000.
Como preparación a esta iniciativa, la naviera indagó en el Consulado acerca de las posibilidades de comprar petróleo crudo en Venezuela, de usarlo como combustible en sus barcos, del volumen y valor del comercio entre Venezuela y los EEUU, así como del movimiento de pasajeros, los derechos de puerto, los productos que Venezuela podía exportar y si se podía promover la emigración de agricultores japoneses.
El primer vapor en hacer la travesía sería el Tatsuno-Maru, que debía llegar a La Guaira el 3-8-1934. Para el comercio la ventaja era obvia, pues los fletes a Venezuela se reducirían en cerca del 20%, al evitarse los gastos de trasbordo
y reenvío .72
Son muchos los productos venezolanos que se mencionan en la correspondencia, sea debido al interés japonés o por ofrecerlos Rodríguez (Apéndice J). Algunos hoy ni aparecen en el diccionario y en todo caso el común de la gente no conoce su significado. Todos estarían dentro de lo que ahora se califica de exportaciones no tradicionales. A título de curiosidad histórica hacemos una lista general de los mismos en el apéndice. Como vimos, la vida se encargó de enfriar un poco el esmero del cumplido Cónsul .73
Gradualmente, como ya se dijo, aumentó el interés japonés por los productos venezolanos, incrementándose el número de solicitudes de información sobre precios y condiciones de venta. Rodríguez atribuyó este cambio de actitud a los siguientes factores: a) alza de las tarifas de varios países importadores de productos japoneses; b) bajo precio del yen, fenómeno económico que se traducía en un gran aumento de sus exportaciones; e) reacción internacional contra el Japón por motivos políticos corno en China o con fines de protección como en ciertas posesiones inglesas y estadounidenses; d) política nipona de expansión comercial; e) necesidad inaplazable del Japón de aprovisionarse de determinados productos en ciertos mercados como Venezuela . 74
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70. Rodríguez a MRE, 22-1-1937; 6-4-1937; 25-8-1939; Rodríguez a H. Snowden Fairchild, Presidente de la Cámara de Comercio de Wellington, 22-1-1937; informe sobre Hong Kong por Fred A Xavier, 1-8-1939; Informe de Rodríguez sobre Shanghai, 4-12-1940.
71. Rodríguez a MRE, 1-4-1931.
72. Rodríguez a MRE, 16-10-1933; 8-5-1934; 26-6-1934.
73. Rodríguez a MRE, 19-2-1933; 8-5-1934.
74. Rodríguez a MRE, 1-6-1933.                              (p.34)
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En consecuencia, al final comenzó a mostrarse un progreso mínimo en las exportaciones venezolanas, como puede observarse del siguiente cuadro: 75.

Año

Importación (Bs.)

Exportación (Bs.)

1917

1.705

 

1918

2.938

 

1920

122.366

 

1921

4.320

 

1922

663

 

1923

21.499

 

1924

127.700

 

1925

231.425

 

1926

485.106

 

1927

518.447

 

1928

765.195

 

1929

1.004.788

 

1930

1.340.326

 

1931

1.011.998

 

1932

639.275

 

1933

965.476

 

1934

1.850.447

 

1935

4.000.071

54.588

1936

7.898.450

254.950

1937

9.589.000

302.000

1938

5.387.000

700.000

1939

6.305.000

171.000

1940

9.954.000

1.470.000

1941

1.469.000

580.000

1942

39.000

 

1943

16.000

 

1944

2.000

 

 

Así, a pesar de los problemas de parte y parte, el comercio progresó. Para 1938 tocaban en Venezuela buques de por lo menos 7 navieras: Nippon Yusen Kaisha; Kawasaki Kisen Kaisha. Osaka Shosen Kaisha, Yamashita Kisen Kaisha, Kokusai Kisen Kaisha, Maeske Line y Baber Wilhelmsen Line. Las cargas variaban entre 10 bultos por viaje y 2.159 bultos. Se multiplicaron las casas exportadoras e importadoras. También se incrernentó la selección de productos japoneses exportados (ver apéndices K y L).
Finalmente, hay que mencionar una actividad muy marginal, o más exactamente nula, en el caso de Venezuela. Se trata del otorgamiento y aprovechamiento de becas. Rodríguez informó que estudiantes del Brasil, Chile, Argentina, Colombia, Perú y México estaban utilizando becas del Instituto Internacional de Estudiantes, establecido en diciembre de 1935 para alumnos que no vengan de China o Manchuria, bajo la dirección del Gaimusho y presidido por el príncipe Fumimaro Konoye. Estos jóvenes organizaron la asociación “Latino América” para fomentar el intercambio cultural. El Cónsul envió estimados de los gastos mensuales y las condiciones de vivienda. Pero la oferta de becas quedó cancelada en 1940 por razones presupuestarias, sin que ningún venezolano la hubiera aprovechado —lo cual es muy comprensible dada la distancia, el costo, la diferencia del idioma y la aproximación de la guerra 76,
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75. Rodríguez a MRE, s/f; Anuario Estadístico de Venezuela, 1965, Ministerio de Fomento, Dirección General de Estadística y Censos Nacionales, Caracas, 1967, p. 407.
76. Rodríguez a MRE, 17-6-1938; 4-7-1938; 21-12-1938; 21-2-1939; 25-2-1939; 18-3-1939;
26-7-1940.

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6. DANDO A CONOCER VENEZUELA

 Entre sus funciones de fomento comercial y, en realidad, como parte de ellas, Rodríguez se dedicó también a lo que se podría llamar publicidad, dar a conocer su país, por supuesto, desde el punto de vista más favorable. Sus actividades en este sentido fueron variadas.
Así por ejemplo en una conferencia ante el English Speaking Club de Tokio el 22-2-1933, aparentemente sin tomar en cuenta los problemas que acompañaron la negociación del Tratado Comercial, dijo que: “Especialmente el Japón por su posición geográfica i por las características que le son inherentes por su comercio i por su raza hará bien en volver los ojos hacia nuestra floreciente república sea ya como mercado de aprovisionamiento para beneficio de ambos pueblos, ya como campo propicio para emplear la actividad de los agricultores nipones considerados entre los mejores del mundo. 1 si financistas japoneses se vieran tentados a invertir sus capitales en mi patria considero de mi deber presentarles halagüeñas pero verídicas cifras. Las inversiones norteamericanas, por ejemplo, no llegaban en 1912 sino a $3.000.000; hoi están centuplicadas. Los capitales británicos, insignificantes al principio, ascendían en 1930 a $125.000.000. Estas dos cifras solamente constituyen la mejor garantía que pueda respaldar cualquier invitación que pueda hacerse a capitalistas extranjeros. Pero hai algo más aún en estas cifras; algo que encierra mucho de admonición i de enseñanza. El hecho, en efecto, de que los capitalistas sajones, gente sagaz i cuidadosa, hayan así en veinte cortos años centuplicado largamente sus inversiones en mi patria no es, no ha sido posible sino gracias al desarrollo de complejos factores de importancia vital en la evolución de los pueblos o sea, a la portentosa riqueza del país, entre otros ejemplos pongamos el petróleo; luego a la naturaleza psicológica de su población apta para la civilización, presta al progreso; finalmente, i este es aún más importante que los otros, a la existencia de un gobierno juicioso, experto i fuerte; nuestras instituciones políticas son sólidas i justas; fueron concebidas por patriotas llenos de sabiduría, i están mantenidas por hombres enérgicos i rectos. Uno entre ellos, a la cabeza de todos, por todos respetado i más que todos querido, el General don Juan Vicente Gómez, nuestro actual Presidente, a quien nosotros damos el título que el mundo entero reconoce con aplauso de Benemérito de la Patria, ha sido el mantenedor de nuestras tradiciones históricas, es él quien nos ha llevado al estado de notable progreso en el presente, i es con confianza ciega que volvemos los ojos hacia él con relación al porvenir”.
Otras charlas siguieron, como ante el “Grupo de los Miércoles”, un grupo de jóvenes simpatizantes de América Latina, pero que no vamos a citar aquí por razones de espacio u.77
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77• Conferencia de Rodríguez ante el English Speaking Club de Tokio, 22-2-1933; Rodríguez a MRE, 2-12-1936.   (p.36)
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Ya en marzo de 1932 publicó las disposiciones arancelarias de la Gaceta Oficial (N9 17.669) en el Boletín Oficial de la Cámara de Comercio e Industria de Tokio y, en junio de 1932, escribió un artículo sobre Venezuela en el Boletín mensual del Ministerio de Colonias . 78
En 1935 comenzó a publicar una revista mensual, gratuita, ilustrada, trilingüe, español-inglés-japonés (con ocasionales artículos en portugués), Asia-América, la cual llegó a no menos de 35 números en 4 años, que aparte de artículos informativos o propagandísticos, tenía las últimas regulaciones legales en materia de comercio, datos estadísticos e incluso cuñas comerciales de compañías japonesas.
Otro medio de difusión fue una hoja impresa, llamada “Boletín de Información Comercial e Industrial”, en japonés, con una hoja introductoria, en español, publicada a partir de diciembre de 1936 . 79
No descuidaba Rodríguez las exposiciones; aparte del muestrario permanente en el Consulado, reunido desde 1985 y que llevaba el pomposo título de Exposición Permanente de Manufacturas y Productos Venezolanos (la que tuvo que cerrar en 1988, pues la financiaba de sus propios medios).
Dentro de este ámbito, solicitó muestras, películas, fotos, etc., para la “Exposición de Condiciones Centro y Suramericanas” auspiciada por la Municipalidad de Kobe, la Cámara de Comercio e Industria de Kobe, la Asociación Exportadora de Artículos Misceláneos para Centro y Sur América, de Kobe y la Asociación Exportadora del Japón Occidental para América Latina, a invitación de Noboru Fukuji y Masuzo Okazawa, directivos de las dos últimas organizaciones °.80
Invitado a muy corto plazo a la “Exposición sobre las Condiciones del Comercio Japonés con Sur América y Africa” en Yokohama, por el Alcalde y Presidente de la Cámara de Comercio e Industria de dicha ciudad, Shuzo Aoki y Chuichi Ariyoshi, respectivamente, participó en la misma, enviando, a sus expensas, material del muestrario consular, consistente de maderas, pieles, productos alimenticios, café, cacao, asbestos, goma balata, corned-beef y otros productos de la Ganadera Industrial Venezolana, chocolate “La India”, etc. 81
La Federación de Asociaciones Exportadoras e Importadoras del Japón para Centro y Sur América organizó, en diciembre de 1989, por iniciativa propia, como parte de un programa de exposiciones sobre cada uno de los países con quienes tenía relaciones de negocios, una exhibición de productos venezolanos en el Distrito de Kwansai, abriéndola en Osaka, ciudad que entonces contaba con 3 millones de habitantes, según lo informó el Cónsul . 82
También representó el Cónsul a Venezuela en la Séptima Conferencia Internacional de Educación, celebrada en Tokio del 2 al 7 de agosto de 1937, a invitación de Hidehiro Nagata, Presidente de la Sociedad Imperial de Educación del Japón 8. 83
Rodríguez tenía competidores, pero parece que no siempre eran efectivos. Así, el Lic. Ángelo Ferrari, Cónsul de Panamá, le escribió al Presidente de Venezuela en febrero de 1939, acerca de su proyecto de colocar en Tokio un busto de Bolívar e imprimir un boletín que reseñe la fundación de la Sociedad Bolivariana Japonesa. La Cancillería remitió esta nota a Rodríguez, quien hizo las averiguaciones del caso. Resultó que Ferrari había hablado sólo con funcionarios subalternos del Gaimusho y la Chancillería japonesa ni tenía conocimiento oficial, ni había dado su aprobación al proyecto.
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78. Rodríguez a MRE, 4-3-1932; Informe Anual, 1932, PP. 5-6.
79. Asía-América, Ed. C. Rodríguez J., Tokio, N9 35, agosto 1939; Rodríguez a MRE, 17-12-
1936.
80. Ginjiro Katsuta, Presidente de la Exposición de Condiciones Centro y Suramericanas, a Rodríguez, 30-11 -1937.
81. Rodríguez a MRE, 14-3-1937.
82. Rodríguez a MRE, 7-12-1939; Informe Quincenal, 15-1-1940.
83. Rodríguez a MRE, 19-5-1936; 14-1-1937; 9-7-1937; 1-8-1937; 5-11-1937; 28-12-1938; Nombramiento de Rodríguez como Comisionado ad honorem, 7-6-1937.                                (p.37)
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Más gráfica fue la respuesta del Director de la Municipalidad de Tokio, Kiyoshi Inoshita, quien dijo: “Recuerdo muy vagamente que el señor cónsul de Panamá vino a hablar con el Sr. Kobashi, anterior alcalde, sobre el asunto del envío de un busto del Libertador, a mediados de enero, más o menos. El Sr. Kobashi, entonces alcalde, me ordenó estudiara el asunto. Como yo tenía mi opinión privada sobre el asunto quise hablar con el Sr. Ferrari sobre el particular, pero por varias razones no he tenido ocasión de ello. Mi opinión es que en los países extranjeros es común la erección de bustos y estatuas de grandes hombres de otros países que mantienen relaciones especialmente amistosas mutuamente; pero en el Japón nunca se ha presentado este caso. De realizarse este proyecto dejaría establecido un precedente, por lo que quizás convendría estudiar previamente las repercusiones que ello tendría desde un punto de vista internacional y en lo referente a las relaciones con otros países, lo que no me ha sido posible estudiar detenidamente hasta la fecha. Con mucho gusto podrían recibirse obsequios de plantas, árboles, etc., pero el busto me es imposible decir si podría aceptarse o no. Lo expresado anteriormente es mi opinión particular y no oficial de la Municipalidad, lo que suplico tener en cuenta84.
Tampoco descuidaba el Cónsul su deber de informar sobre los esfuerzos
japoneses de extender su propia propaganda, por ejemplo los de la Sociedad de Fomento de Relaciones Culturales del Japón, la cual, a consecuencia de la guerra, cambió la dirección de sus esfuerzos. Como resultado, la correspondencia que ella recibía del Asia se incrementó en 40% y la de Centro y Sur América en 10%, mientras que la de Europa y África disminuyó en 10% y 40% respectivamente. También pensaba incrementar su actividad en el Medio Oriente y organizó exposiciones en México, Argentina, España y Australia. Rodríguez concluye diciendo significativamente “En cuanto a la parte que se refiere a la China, la Sociedad cooperará con la Sección de Publicidad del Ejercito Japonés para el trabajo de ‘pacificación’, organizando programas de música, espectáculos, cine, etc.” 85
Rodríguez se quejaba, especialmente al inicio de su misión, de que toda la información venía en japonés y la traducción se hacía con suma lentitud (pero sugirió al MRE que le diera una compensación al traductor Takumusho, del Ministerio de Colonias, quien le hacía parte de estos trabajos). También demoraba mucho el envío de los datos que él solicitaba a diversos organismos. A pesar de esto, el Cónsul regularmente remitía recortes de periódicos alusivos a la América Latina y su comercio, o traducía artículos o discursos de personajes nipones, como por ejemplo los comentarios sobre Venezuela del ex Ministro Yamagata, el reportaje del periodista Yasui después de un viaje a Caracas y otros, algunos de los cuales incluimos en el apéndice M 86

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84. Ángelo Ferrari, Cónsul de Panamá en Tokio al Presidente de Venezuela, 7-12.1939; Rodríguez a MRE, 18-5-1939.
85. Rodríguez a MRE, 15-10-1940.
86. informe Anual, 1931, pp. 22-23; Informe Anual, 1932, pp. 17-18; Rodríguez a MRE,
3-12-1940.                                (p.38)
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7. INFORMACION SOBRE EL JAPON

Las numerosas notas e informes quincenales o anua]es de Rodríguez son una rica fuente de datos sobre la vida en el Japón de aquellos tiempos. Sería muy  largo dar un resumen de todos, pero sí podemos hacer al menos una lista selectiva de los tópicos tratados.
Así, en mayo de 1933, él escribía que el Japón tenía cerradas las puertas de China e India para sus manufacturas de algodón; era posible que se cerraran también las de Sur África; por lo cual era sumamente lógico que bus- cara mercados en Hispanoamérica. En consecuencia, la Sociedad para la Extensión del Comercio de Exportación de Manufacturas de algodón en el Japón decidió enviar a las costas del Caribe a representantes de las firmas Dai Nippon Boseki Kaisha, C. Itoh & Co., Nippon Menka Kaisha y Toyo Boeki Kaisha. Expresó allí mismo su preocupación por los telares de Maracay y Valencia que tendrían dificultades en competir debido a lo devaluado que estaba el yen.87
Basándose en información de la revista Kaiin (Marinos) del Sindicato de Marineros (92.000 miembros) da un cuadro de la industria pesquera, pues Japón ocupaba el primer lugar en el mundo en este renglón, seguido muy de lejos por Inglaterra, EEUU, Noruega, Canadá, Alaska y Portugal. Allí anota, como dato curioso, que “En la industria del salmón, antes monopolizada por los Estados Unidos, el Japón ocupa el segundo puesto y aun podría culminar si el 2ndo Plan Quinquenal soviético no hubiera dedicado fuertes recursos para la explotación de salmones y truchas en Kamchatka, lo que desde ahora amenaza a los japoneses con una competencia inesperada como violenta.
El Japón ha logrado entre tanto rivalizar con Norteamérica y aun, tratándose del atún y del cangrejo, vencerla en su propio mercado, fomentando esas industrias con institutos científicos y racionalizando todas las operaciones de la pesca, especialmente en mar profundo. Pero los Soviets han organizado establecimientos científicos superiores, sobre todo de limnología, y aplican la maquinaria con tal amplitud que pretenden convertir a su Siberia Marítima en “fábricas de pescado”, así como han convertido a sus estepas occidentales en “fábricas de trigo”. La brega entre los competidores asiáticos de productos acuáticos va a ser pues muy potente, con el probable resultado de la decadencia de esa gran industria en Norteamérica y sobre todo en Europa”.
Añadió que una “corriente roja destruyó los ostrales de perlas cultivadas, ocasionando pérdidas por Y 1.500.000 a la casa Mikimoto, la cual, sin embargo remedió pronto y científicamente este problema”. Siguió diciendo que “Los pescadores japoneses, que hasta ahora explotaban sólo 2 de los 4 grandes “bancos de pescados” en el hemisferio boreal, los de la China y del mar de Ohotsk (los otros 2 se hallan, uno en el mar del Norte, cerca de Noruega, y el otro en el Atlántico, cerca de Terranova), han descubierto un banco aun mayor y mejor que los 4 mencionados juntos, en las costas de Argentina y en el mar del Brasil, y proyectan comercializarlo, con gran provecho de ambas repúblicas y de la de Uruguay. Por otra parte aquí se afirma que hay otro banco tal vez no inferior en calidad y tan extenso como ese del Atlántico suramericano, a igual latitud sobre el Pacífico, cerca de la costa del Perú”.
Finalizó indicando que esta industria fue objeto de una copiosa legislación promulgada en 1921, completada con Ordenanzas Imperiales, entre las que destacaba la destinada “a facilitar el Establecimiento para los Pescadores” y que en 1934 se promulgó otra ley que prohibía la exportación de los productos de inferior calidad o los malogrados, mediante una severa y constante inspección de las conservas .85

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87. “El Japón busca mercado para sus manufacturas de algodón en las repúblicas Sur Americanas”, 30-5-1933.
88. “La pesca y la industria de conservas del Japón”, 25-11-1937.                           (p.39)
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Siguió con dos informes sobre la industria del cuero y el uso de substitutos en reemplazo del cuero. El Japón producía más de un millón de piezas al año, el 78% de ellas de ganado vacuno, pero esto apenas cubría el 20% de sus necesidades domésticas, debiendo importar el resto. A consecuencia de la guerra en China estas importaciones crecieron en 84% en volumen y 82% en valor, llegando a 44 millones de yen en 1987 (era de 9 millones de yen en 1913). Su antigua proveedora, China, fue superada por EEUU, Argentina, Australia, India y Manchukuo. La industria de curtidos se desarrolló tanto que en 1936 exportó Y3.500.000, especialmente a Rusia, Manchukuo, China, EEUU, los Establecimientos del Estrecho, Gran Bretaña y Alemania. También aumentó la producción de artículos de cuero, en primer término calzado, disminuyendo así las importaciones de los mismos, pero incrementándose las exportaciones.
Pero la guerra se hizo sentir aquí también, pues a raíz de la imposición de restricciones a la importación y consumo interno, se buscaron sustitutos, al punto que el Departamento de Utilización del Ministerio de Agricultura y Bosques indicó que fomentaría el aprovechamiento de otras pieles para la fabricación de mochilas, maletas y artículos de vestido para la protección contra el frío, estableciendo precios oficiales para las mismas. 5-7 yen para un perro, 90 sen y 1 yen para un gato y 5 y 10 sen para una rata.
Mayor atención merecía la piel de ballena, pues al Japón correspondía el 30% de la explotación mundial de estos cetáceos, alcanzando 7.657 ejemplares en un año (cada ballena puede proporcionar unas 20 toneladas de carne roja cuyo consumo también se favorecía para reducir la importación de reses). Indicó que el consumo interno de carnes llegaba a 165 millones de libras de carne vacuna, 140 millones de puerco y 88 millones de gallina. Las importaciones de vacunos significaban una erogación de 6-8,5 millones de yen y el gobierno deseaba aumentar la producción hasta 100.000 cabezas, a pesar de que 2/3 de las importaciones provenían de China, Manchukuo y Kwantung, donde existía una moneda del mismo bloque del yen. 89
En varias cartas de 1938 previno al MRE acerca de las epidemias que se desataron en China y Japón e informó acerca de las precauciones que tomó en relación a los barcos y mercancías que se dirigían a Venezuela °. 90
Los temas tratados por Rodríguez son sumamente variados: los problemas del transporte marítimo (carga muy disminuida por los controles de cambio y la tensión internacional después del incidente en China); el establecimiento de un “Fondo de Cambio Exterior” de Y300 millones al utilizar las reservas de oro (Y 1,201 millones en 1937) para la compra de materias primas; la imposición de medidas de control para fomentar la exportación; la propuesta de crear una Sociedad para el fomento del comercio exterior; el establecimiento en Osaka de una Asociación Japonesa de Importadores de Centro y Sud América; el aumento en el precio de las materias de primera necesidad y del costo de la vida en el Japón; la producción de magnesio a partir de la magnesita del Manchukuo; en establecimiento de una entidad japono-brasileña para el cultivo del yute en Brasil; la firma de un pacto de turismo entre Japón, Italia y Alemania; la adopción de un sistema barter (trueque) por el Japón para mejorar su balanza de pagos con algunos países; la producción de materias substitutas en Japón; esquema de la demanda alemana por la devolución de sus colonias; firma provisional de un nuevo pacto comercial entre Japón y Alemania; visita de una misión argentina al Japón; Tratado de Comercio Argentino-Japonés y su posterior modificación; Acuerdo comercial de permuta entre Colombia y Japón; prohibición de fabricación y venta de artículos de lujo en Japón; varios sobre comercio con Latinoamérica; la revisión de la Ley de Control de Cambios; detalles sobre los controles económicos de tiempo de guerra; la promulgación de una Ley que exige la presentación mensual al Ministerio de Hacienda de informes que den cuenta de los capitales japoneses paralizados en el exterior por los controles de cambio extranjeros; la negociación de un Acuerdo Comercial entre Japón y la URSS; la firma de un acuerdo bancario para regular los pagos entre Japón y la Indochina francesa; congelación de fondos japoneses en EEUU y represalias niponas, etc.
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89. ‘La industria de cueros y curtidos en el Japón”, s/f (1938); “El uso de substitutos en reemplazo del cuero de ganado”, 12-8-1938.
90. Rodríguez a MRE, 30--1938; 1-6-1938; 2-6-1938; 2-8-1938; 16-12-1938; 22-12-1938.                  (p.40)
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Tampoco olvidaba Rodríguez las informaciones políticas, aunque en esto parece que lo hacía con sumo cuidado, para evitar problemas con posibles censuras. Ni era él el único que enviaba tales noticias, pues el Cónsul japonés en Panamá, Takabayashi remitió a Caracas publicaciones en defensa de la política japonesa en Manchuria. También lo hacían Genji Kato y Kobayashi. En ocasiones, las participaciones las hacía directamente el gobierno del Manchukuo, cuyo MRE anunció la independencia de ese Estado y el Canciller Hsieh Chien-shih participó la accesión al trono de Pu yi (último emperador de China destronado en 1912). Pero Rodríguez remitió la traducción del Reconocimiento del Manchukuo por Japón, firmado por el Embajador japonés Nobuyoshi Muto y el Primer Ministro de Manchukuo, Hsiao Hsu-chen .91
Años más tarde Rodríguez daba cuenta del avance de las relaciones del Japón con Alemania e Italia, como la firma del Acuerdo Anticomunista o luego, el Acuerdo Cultural germano-japonés firmado el 25-11-1938 por el General Eugen Ott y Hachiro Anta; así como acerca de los proyectos de establecer una legislación eugenésica para esterilizar y controlar matrimonios de defectuosos e indeseables y también crear un Consejo de Estudios sobre la Higiene Racial o acerca del Acuerdo Cultural Brasileño-Japonés 92
En un detallado informe Rodríguez escribió como el Vice Ministro de Relaciones Exteriores, Renzo Sawada, recibió separadamente a los Embajadores de Inglaterra, EEUU, Francia, Alemania, Italia y Polonia para comunicarles la política japonesa de no intervención en la guerra europea (según declaración del Primer Ministro, Gral. Abe) y la preocupación nipona por la actitud de las potencias beligerantes hacia el incidente de China, así como su deseo de eliminar toda clase de incidentes indeseables que pudieran implicar a las potencias beligerantes.
El mismo día informó que de acuerdo a una declaración de la Sociedad de Relaciones Culturales Internacionales (un órgano semi oficial representativo de los organismos culturales japoneses), dada la situación en Europa, ese país tratará de expandir su comercio con Centro y Sur América. El Cónsul sugiere que se le envíe material para hacer conocer a Venezuela y así aprovechar los esfuerzos japoneses, pero, significativamente, o quizás por cansancio rutinario, el MRE le respondió con un simple aviso de recibo.93
Por otra parte es más bien notoria la escasez de noticias sobre la política interna del Japón: partidos, elecciones, grupos de poder, influencia de los militares, logros bélicos. Es poco probable que una persona tan curiosa e informada como Rodríguez mostrara poco interés en estas cuestiones, por lo cual, nuevamente uno debe deducir que seguía tal conducta por prudencia.
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91. Rodríguez a MRE, 1594932; 4-10-1932; Cancillería de Manchukuo a MRE, 12-3-1932; Hsieh Chien-shih a MRE, 1-3-1934; Takabayashi, Cónsul japonés en Panamá, a MRE, 1-12-1932; 17-1-1933.
92. Rodríguez a MRE, 25-11-1936, 22-114938; 29-11-1938.
93. Rodríguez a MRE, 9-9-1939.                                                (p.41)

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8. LOS ULTIMOS AÑOS

 Según comentarios de personas que lo conocieron, Rodríguez aprendió el idioma y se hizo gran admirador de la cultura japonesa, adoptando muchas costumbres de este pueblo. Sin embargo, y a pesar de alcanzar la posición de Decano del Cuerpo Consular en Tokio a raíz de la partida del Cónsul General salvadoreño, León Sigüenza, el final de su misión fue menos agradable que el resto de su permanencia debido, en primer lugar, a la creciente tensión internacional y sus repercusiones en Tokio . 94
Por una parte las relaciones venezolano-japonesas se enfriaron notablemente, como se deduce de la correspondencia y las cuestiones tratadas.
Los problemas de inmigración continuaron prácticamente hasta el último momento. Así, en 1941, el Ministro del Interior, Tulio Chiossone, le consultó confidencialmente al Canciller Caracciolo Parra Pérez acerca de la solicitud de visas por tiempo determinado de varios representantes de casas manufactureras niponas. La Casa Amarilla respondió que estas peticiones venían apoyadas por la Legación Japonesa, especialmente una de Mitsui y otra de una naviera de Osaka. Añadió que el MRE había tratado de impedir estos viajes, ya que la inmigración japonesa no era deseable y no autorizada por la ley. En virtud del Modus Vivendi se permitió la entrada de agentes comerciales, pero con algunos problemas (uno de ellos, por ejemplo, I-Iisao Kimura, vino por 6 meses para comprar cueros y fue prorrogando indefinidamente esta visa), por lo cual se trataba de no dar una negativa formal para no ofender a la Legación japonesa, pero se demoraba la resolución sin dar una respuesta favorable n 95
La actitud de Venezuela hacia la política imperial también varió imperceptiblemente en la cuestión China, acerca de la cual llegaban informaciones desde muy atrás y de diversas partes, amén de la prensa.
En un comienzo, por ejemplo, estas noticias llegaban por intermedio del Embajador en Washington, P. Ezequiel Rojas, al igual que otras, relativas a la situación en el Lejano Oriente. Así él informó de la Resolución del Congreso de los EEUU para congratular al pueblo chino por haber asumido los “poderes, deberes y responsabilidades del gobierno propio”. Al morir el Embajador Mutshuhito (Meiji) el 80-7-1912, Rojas comunicó al MRE que los EEUU enviarían al funeral, en misión de cortesía, al Secretario de Estado P. C. Knox. pero que este último no dejó de observar que los asuntos que interesaban a los EEUU y el Japón eran el empréstito internacional para la nueva república China, la neutralización del futuro ferrocarril de Manchuria, el desarrollo de Manchuria y Mongolia con apoyo de capitales extranjeros y el trato dado a los misioneros americanos en Corea.
Con motivo de la presentación de las 21 demandas (1915) y la invocación del Tratado de Briand-Kellog, Venezuela expresó su apoyo a las soluciones pacíficas y su oposición a las bélicas, sin pasar de allí. Era una respuesta pasiva de alguien que no tiene poder para alterar la situación .96
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94. Rodríguez a MRE, 28-7-1941.
95. MRI a MRE, 19-5-1941.
96. P. Ezequiel Rojas a MRE, 16-4-1912; 13-8-1912; 15-4-1913; 21-4-1913; 29-4-1913;  6-5-1913.
     (p.42)
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Pero en 1940, el Ministro Yamagata presentó al MRE la Declaración del Gobierno Japonés en la Ocasión del Establecimiento del Nuevo Gobierno Central de China. En este documento se afirmaba que Japón daría su cooperación al naciente Gobierno chino y esperaba que las potencias contribuyeran a la paz en el Asia Oriental; que el Japón pedía a China que completara su independencia y libertad sobre una base moral y procediera en cooperación con el Japón a la construcción de un Nuevo Orden en el Asia Oriental, para participar mutuamente en el progreso y la prosperidad resultante. Para que l Japón y otros países de la zona pudieran preservar su existencia era natural que tuvieran un interés especial en el desarrollo y utilización de los recursos de China, pero sin excluir necesariamente las actividades económicas pacíficas de terceras potencias que se conformaran con la nueva situación en el Asia Oriental. Japón protegería sus intereses, pero no depondría las armas hasta que las restantes fuerzas pro comunistas y anti-japonesas no abandonen sus ilusiones.
Esto ya provocó un frío rechazo de la Cancillería venezolana, la cual, muy diplomáticamente le comunicó a Yamagata que el MRE entendía que el Japón no tenía intenciones de informar oficialmente a Venezuela del establecimiento del Gobierno chino, ya que esto debía hacerlo el propio Gobierno chino, sino sólo indicar la actitud hacia éste del Gobierno de Tokio. A Yamagata no le quedó más remedio que decir que había transmitido la declaración sólo a título informativo, ya que la participación del establecimiento del régimen chino le correspondía a éste . 97
En otros países de Latino América también aumentaron los roces con Japón, algunos bastante serios. Como ejemplo, mencionaremos dos casos.
El primero se refiere a Panamá, cuando en enero de 1941 el Gobierno reformó la Constitución en el sentido de prohibir la entrada de personas de raza amarilla y negra por indeseables; en marzo del mismo año adoptó una Ley de Control de Industrias y Comercio en la cual a los extranjeros de raza indeseable se les prohibía ejercer el comercio. El Gobierno japonés logró que el Presidente, Arnulfo Arias, prometiera permitir a las principales firmas japonesas continuar sus negocios y a los comerciantes cambiar su oficio por el de la agricultura, facilitándoles tierras. Estas medidas fueron aprobadas por el Consejo de Ministros. Pero Arias fue derrocado el 8 de octubre, aparentemente a raíz de la prohibición de armar barcos mercantes bajo bandera panameña.
Su sucesor, De la Guardia, fue rápidamente reconocido por los EEUU y, ya para el 28 de octubre, Panamá anuló todas las patentes de comercio a personas japonesas, sin darles tiempo a disponer de sus mercancías. Las protestas japonesas contra estas medidas, que calificaron de discriminatorias e inhumanas, en contraposición de las tentativas del Gobierno japonés de eliminar la discriminación basada sobre la raza humana en bien de la raza asiática, no surtieron mayor efecto. Esta queja japonesa fue transmitida a Caracas. La Casa Amarilla prefirió no contestar . 98
Otro incidente tuvo lugar en Ecuador, a mediados de 1941, a raíz de su conflicto con el Perú. Se difundían rumores de que Perú estaba apoyado por el Eje y que 3.000 japoneses se incorporaron a las tropas peruanas en la frontera. El Ministro japonés en Bogotá, acreditado ante Quito, tuvo que viajar al Ecuador para lograr la suspensión de esta campaña de prensa y explicar que tales versiones eran infundadas. Pero el sentimiento y las acciones anti-japonesas perduraron, Así, el ejército inspeccionó un barco japonés pensando que llevaba armas al Perú; las masas atacaron una fábrica de quinina perteneciente a un japonés, requisaron la residencia y esculcaron a otros dos; amén de que se daba publicidad oficial a noticias de que los japoneses alistados en el ejército peruano mataban a los heridos ecuatorianos.

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97 Yamagata a MRE, 30-3-1940; 3-4-1940; MRE a Yasnagata, 3-4-1940.
98. Nota verbal de la Legación japonesa en Caracas a MRE, 8-11-1941.                   (p.43)
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El Japón, por supuesto, se reservaba el derecho a exigir compensación y castigo, pedía medidas para evitar la repetición de tales actos e indicaba que había razones para creer que estas falsedades se debían a una tercera potencia que tenía su base de operaciones en Guayaquil. Tal hostilidad se daba a pesar de que en todo Ecuador, incluyendo el personal de la Legación, no habían sino 18 residentes japoneses con sus familias. Ante estas protestas el Ecuador debió dar satisfacciones y prometer no intervenir en el paso de los barcos japoneses . 99
Para limar estos roces y tratar de contrarrestar la influencia norteamericana aunque sea parcialmente y aprovechando las buenas relaciones del Japón con algunos países de Sur América, el Canciller Shigenori Togo mandó un mensaje de amistad a Brasil, Chile y Perú, donde explicaba que Japón no tenía malas intenciones contra Hispanoamérica, pero sí deseaba expulsar a los EEUU e Inglaterra del Asia Oriental para establecer allí una zona de estabilidad y prosperidad y garantizar la seguridad del Japón .100
Por otra parte, como astilla en la mar tempestuosa, están las peripecias personales de Rodríguez que quedaron documentadas paso a paso en su correspondencia, si bien algunas de las cartas tardaron más de dos años en llegar a su destino (por ejemplo sus participaciones sobre el ataque a Pearl Harbour y a Malaya no llegaron a Caracas sino el 11-3-1943). Pero hasta el último momento él siguió desempeñando sus funciones, dispuesto a quedarse en su cargo- 101
El 30-6-1941, él comunicó que los EEUU introdujeron nuevos reglamentos para otorgar visas y pedía autorización al MRE para dar constancia a las personas que pidan visas para ir a Venezuela de que no las utilizarán para ningún otro fin. Por otra parte, indicó, el 15-8-1941, que los extranjeros necesitarían un permiso para poder salir del Japón 102,
El 20-7-1941 Rodríguez informó que, por orden del Ministerio de Comunicaciones nipón, los cables que salgan del Japón deberán ser sólo en inglés, alemán y japonés 102 103
En su informe del 31-7-1941 se lee que según nuevas disposiciones, todo extranjero en el Japón, sea persona natural o jurídica, debía presentar trimestral- mente al Ministerio de Hacienda de Tokio una relación de sus bienes muebles e inmuebles y describir los cambios habidos. Se eximían de esta obligación solo los patrimonios de menos de 1.000 yen 104
Previsivamente, el 4-8-1941, Rodríguez pidió autorización al MRE para encargarse de los consulados de las naciones amigas en caso de que sus titulares se vayan precipitadamente, así como para mudar las oficinas y archivo de su propio Consulado en caso de emergencia (parece que la respuesta a esta nota no le llegó). La correspondencia fue sometida a censura. Rodríguez permitió que revisaran la privada de él, pero no la oficial 102, 105
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99. Rodríguez a MRE, 7-8-1941; 21-8-1941.
100. Rodríguez a MRE, 20-12-1941.
101. Rodríguez a MRE, 8-12-1941.
102. Rodríguez a MRE, 15-8-1941; 30.6-1941.
103. Rodríguez a MRE, 20-7-1941.
104. Rodríguez a MRE, 31-7-1941.
105. Rodríguez a MKE, 7-8-1941; 5-10-1941.                             (p.44)
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El intercambio comercial se restringía. El 21-8-1941 Rodríguez participó que la naviera Osaka Shosen Kaisha suspendió sus operaciones en la zona del dólar y la libra esterlina por la congelación de los fondos japoneses. Aumentaba la carestía de la vida 106
A fines de 1941 le llegó información sobre las medidas tomadas por el Gobierno nipón contra los ciudadanos de países enemigos residentes en Japón, con la salvedad de que a los diplomáticos se les reservaba un trato especial. Para el 7-1-1942 el mismo Rodríguez y su esposa fueron puestos bajo confinamiento domiciliario por las autoridades japonesas y algunas de sus pertenencias selladas en un closet. Poco después, Rodríguez se vio en la necesidad de cerrar el Consulado y pagarle compensaciones a sus empleados Kyozaburo Itoh, Yasuji Itoh, T. T. Ono y E. Shutensack, tres de ellos japoneses (24-4-1942) 107
El confinamiento significaba la incomunicación, sin acceso al teléfono, telégrafo y correo, amén de la incapacidad de velar por sus conciudadanos. Al enterarse del rompimiento venezolano-japonés, Rodríguez visitó sin pérdida de tiempo a la Sra. Irma de Yazawa, hizo el inventario y pidió instrucciones para saber a quién entregar los haberes de la oficina y pago de las indemnizaciones a los empleados locales. Pero esta nota también llegó al MRE en 1943. 108
Al mismo tiempo Rodríguez se vio obligado a solicitarle al Banco de Venezuela que descontara su sueldo y girara las mensualidades directamente a su padre y a su compañía de seguros, ya que él no podía enviar dinero fuera del Japón 1o9 109
Al romperse las relaciones cure los dos países, la Legación Suiza se encargó de los intereses de Venezuela y el Ministro de la misma, Camille Gorgé, delegó en Robert Hausheer la tarea de recibir los bienes del Consulado bajo inventario, efectuado este el 26-1-1942. También fueron pasados a cargo de dicha Legación los archivos de los Consulados en Kobe y Yokohama.
Dada la situación, el Gobierno de Venezuela cablegrafió a la Legación Suiza que no dejaría salir a los diplomáticos japoneses si no es a cambio de Rodríguez y su esposa. El Gobierno japonés estuvo de acuerdo con la reciprocidad en este asunto.
La situación económica se hizo por demás difícil. Lo que quedó de los desgastados muebles de la oficina debió ser vendido por la Legación Suiza por sólo 3.276 yen. Además, debió pasarle a Rodríguez $400 mensuales para gastos personales, pues él dejó de percibir su sueldo en julio de 1941 y después de la congelación de sus fondos en los EEUU debió vivir vendiendo su automóvil y otras pertenencias personales. En consecuencia, por instrucciones de la Cancillería de Caracas, la Legación le concedió el equivalente de 1.627,95 francos suizos, de los cuales debía descontar las compensaciones correspondientes a los empleados del Consulado. 110
Todos los pequeños y grandes problemas que ocasiona una mudanza después de largos años de residencia, debieron ser atendidos también por la Legación Suiza, a medida que Rodríguez hacía sus solicitudes por carta, debido a su confinamiento.
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106. Rodríguez a MRE, 21-8-1941.
107. Legación japonesa a MRE, 15-12-1941.
108. Rodríguez a MRE, 2-1-1942.
109. Rodríguez a Banco de Venezuela, 7-4-1942; 25-4-1942.
110. Acuerdo del traspaso de las oficinas consulares firmado por Rodríguez y Gorgé, 26-1-1924; Inventario, 26-1-1942; Legación Suiza a Rodríguez, 4-2-1942; 24-2-1942; 11.3-1942;
• 19-3-1942; 13-5-1942; 13-5-1942; 20-5-1942; 26-5-1942; Rodríguez a Legación Suiza, 23-2-1942; 3-3-1942; 3-3-1942; 17-3-1942; 21-3-1942.                        (p.45)
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A pesar de su propia situación, Rodríguez no escatimó esfuerzos por lograr la repatriación de la Sra. Trina Rodríguez de Yazawa y sus cuatro hijos, quienes residían en Yokohama. La Legación Suiza ayudó en esto y esta familia fue evacuada junto con Rodríguez. A su regreso a su país esta señora declaró a las autoridades que se casó en Venezuela con el súbdito japonés Yazawa, quien se suponía era comerciante. Una vez, en un cuarto al cual su marido le prohibía entrar, en la pata vacía de una mesa, encontró un mapa de la Guayana venezolana. Añadió que descubrió que su conyugue tenía una esposa japonesa anterior y ella, durante su permanencia en Japón, se vio poco menos que abandonada por él (aunque en el viaje de regreso dio a luz a su quinto hijo). Estas declaraciones fueron remitidas por el MRI, César González a Henrique Gil Fortoul, Encargado del MRE .111
Cuando por fin fue evacuado e intercambiado por los diplomáticos japoneses en Lourenço Marquez, ya en Caracas, Rodríguez escribió detalladamente al MRE sobre la situación interna del Japón. Lo hizo en forma mucho más franca y humana que los secos informes oficiales en los cuales refería sólo hechos de conocimiento público, interrumpidos, además, por su larga detención 112
Así terminó la primera etapa de las relaciones entre los dos países. Al final de la guerra Venezuela reconoció la existencia de un estado de beligerancia con Alemania y Japón, adhiriéndose a la Declaración de las Naciones Unidas del 1-1-1942. Después de la II Guerra Mundial se firmó un Convenio para el Arreglo de Diferencias que Resulten de la Aplicación de las Disposiciones del Inciso (a) del Artículo 15 del Tratado de Paz con el Japón (Apéndice N).

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A modo de conclusión, se puede decir que las relaciones de Venezuela con el Japón fueron limitadas en comparación con otros países latinos, los cuales firmaron tratados, mientras que Venezuela sólo firmó en el último momento un Modus Vivendi. Otros Estados permitían las inversiones de capital y la inmigración en números significativos. Venezuela restringía ambos aspectos al máximo. Otras naciones enviaban estudiantes, delegaciones comerciales y culturales, participaban en exposiciones; Venezuela no envió estudiantes ni delegaciones, sólo una persona para ayudar a organizar el pabellón venezolano en la Feria de Tokio.
Pero a la hora de las restricciones comerciales, Venezuela también fue una de las últimas naciones y una de las menos estrictas, cuando otros Estados debieron reducir severamente las importaciones de productos japoneses para proteger su balanza de pagos. Sólo la guerra puso fin al comercio y a las relaciones.
Carlos Rodríguez Jiménez recibe hoy en día una pensión de la Cancillería. (Falleció en Caracas el 5 de marzo de 1995)
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111. Declaración de Trina Rodríguez de Yazawa, 2 8-10-1942; César González, MRI a Henrique Gil Fortoul, Encargado del MRE, 30-10-1942.
112. “Situación General de Asia. Informe del Cónsul General Carlos Rodríguez Jiménez”,
30-9-1942.                          (p.46) 

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LISTA DE APENDICES

 A. Reseña de la historia moderna del Japón.
B. Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre Japón y Brasil, 5-11-1895.
C. Contra-proyecto japonés de un Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre Venezuela y Japón, s/f (aprox. 1911-14).
C-1. Cláusula propuesta por Venezuela.
D. Protocolo propuesto por Japón, remitido a MRE por Santos Dominici, 11-4-1914.
E. Tratado Panameño-Japonés de Comercio y Navegación, 11-12-1930.
F. Reportaje del corresponsal japonés Yasui sobre las condiciones en Venezuela, publicado en el Tokio Asahi Shinbun, 4-8-1939.
G. Modus Vivendi entre Venezuela y Japón, 1.7-1939 e intercambio de notas, 11-3-1941.
H. Nota relativa al rompimiento de relaciones, 31-12-1941.
1. Comunicado de prensa relativo al reconocimiento de un estado de beligerancia con Alemania y Japón y adhesión de Venezuela a la Declaración de las Naciones Unidas del 1-1-1942.
J. Lista de productos venezolanos mencionados en la correspondencia del Consulado en Tokio y de los productos exportados por Japón a Venezuela.
K. Lista de las casas japonesas que mantenían comercio con Venezuela en 1931 y en 1938 e importadores venezolanos de productos japoneses en 1938 (Informe de Rodríguez, 21-1-1938).
L. Comercio japonés con América Latina en los primeros 7 meses de 1936, 1937 y 1938.
M. Algunos recortes de prensa.
N. Convenio para el arreglo de diferencias que resulten de la aplicación de las disposiciones del inciso (a) del artículo 15 del Tratado de Paz con el Japón.

APENDICE A
RESEÑA DE LA HISTORIA MODERNA DEL JAPON

A título de referencia presentamos aquí una breve reseña de la historia moderna del Japón.
Aparte de sus contactos con los holandeses en Nagasaki, los japoneses se resistían a establecer relaciones con otras naciones, a pesar de unos 50 intentos por parte de éstas. Entre ellos estuvieron, durante el gobierno del Shogún Ienari (1793-1837) la visita del oficial ruso Laxman en 1793, el explorador inglés Broughton en 1795, la del Embajador ruso Rezanov en 1804 y la del capitán ruso Golovin, mantenido preso durante 2 años y liberado gracias a la resonancia de la victoria de Moscú sobre los ejércitos de Napoleón en 1813. Barcos norteamericanos comerciaron con los japoneses por encargo de los holandeses, pero el barco Morrison fue bombardeado en Edo en 1837. Entre otras razones para esta insistencia occidental, estaba la gran expansión de la caza ballenera en el Pacífico a partir de 1820 y la necesidad de auxiliar a los náufragos en costas japonesas (los cuales con frecuencia eran ejecutados para evitar que den noticias de las islas y atraigan a comerciantes, misioneros y conquistadores, como sucedió en los siglos XVI y XVII).
Bajó el Shogún Ieyoshi (1837-1853) la cuestión se hizo impostergable, pues crecía la oposición a los estudios holandeses (Rengaku) y continuaban las visitas de enviados occidentales: el Commodore Biddle en 1846, el Comodoro Glynn en 1849 y el Comodoro Aulick (1851), reemplazado por el Comodoro Perry, quien ancló en la bahía de Edo (actual Tokio, residencia del Shogún) en 1853 y entregó cartas del Presidente de los EE.UU. al Emperador (quién vivía en Kyoto) y al daimyo (príncipe local) (y no al Shogún, como era costumbre, pues ostentaba el poder real) lo cual causó revuelo en la sociedad japonesa, ya dividida por los partidarios de dos posibles sucesores al Shogún Tesada (1853-1858). Percy regresó al año siguiente, temeroso de que se le adelanten franceses y rusos, logrando la firma del Tratado de Kanagawa (31-3-1854), por el cual se le abrían 2 puertos, se permitía un comercio regulado, mejoraba el trato a los náufragos y se incluía la cláusula de la nación más favorecida, pero se omitía la de la extraterritorialidad.
A estos siguieron tratados con Inglaterra (Oct. 1854), Rusia (Feb. 1855) y Holanda (Nov. 1855 y enero 1856), todos firmados por el Shogún. Al mismo tiempo los holandeses ayudaron a los japoneses a crear las bases de una flota moderna. Después de lograr el nombramiento como Shogún de su candidato Iemochi (1858-1866), el poderoso Tairo Naosuke, convencido de la necesidad de ampliar los contactos con los occidentales, logró la firma de un tratado comercial (sin la aprobación previa del Emperador) con el Cónsul General de EE.UU. Harris en 1858. Según éste se permitía el comercio no supervisado, residencia permanente en 5 puertos, residencia en Edo y Osaka, un enviado en Edo, extraterritorialidad, un arancel convencional, prohibición de importar el opio y revisión en 1872. Siguieron tratados similares con Holanda, Rusia, Inglaterra y Francia. Japón respondió con una Embajada a los EE.UU. en 1860 para intercambiar ratificaciones y una misión a Europa en 1862.
Entretanto, las fuerzas opuestas a la presencia extranjera se agrupaban alrededor del Emperador, quien decidió que los forasteros debían ser expulsados el 25-6-1863; mientras que el Shogún pagaba indemnización a Inglaterra por el asesinato de su súbdito Richardson y de otros. Los fuertes de Choshu y Shimonoseki bombardearon barcos occidentales, lo cual fue respondido por el bombardeo británico de Kagoshima, seguido de una expedición aliada contra Shimonoseki. (51) Esto convenció al grupo anti-occidental que sería difícil deshacerse de los extranjeros. Una demostración naval frente a Osaka en 1865 convenció al Emperador de la necesidad de ratificar los tratados. En 1866 se firmó una convención con EE.UU., Inglaterra, Francia y Holanda, por la cual se establecía una arancel del 5% sobre todas las importaciones y exportaciones.
Ante las presiones internas, en especial las luchas entre diversos principados, en las cuales resultaron victoriosos los 4 del suroeste (Tosa, Choshu, Satsuma y Hizen) que apoyaban al Emperador, el último Shogún, Keiki, renunció, dando fin a siete siglos de gobierno feudal militar y con él, la dinastía Tokugawa, cuyas tropas fueron derrotadas en una breve guerra civil. El poder lo asumió el joven Emperador Mutshuhito (1868-1912), cuyo reinado se llamó Meiji, quien transfirió su capital a Edo, rebautizada Tokio (capital oriental) y prometió una Asamblea Nacional y otras reformas.
Los partidarios del Emperador abandonaron su oposición a los forasteros, dando inicio a una era de imitación de todo lo occidental: un fuerte gobierno con una burocracia centralizada permitió una rápida industrialización y, con ella, el crecimiento económico y demográfico. Los daymios ofrecieron sus tierras al Emperador, siendo nombrados gobernadores de sus antiguos dominios, con un décimo de sus ingresos anteriores. En 1871 los feudos fueron sustituidos por prefecturas. Se estableció el primer correo gubernamental regular (entre Tokio y Osaka); el Ministerio de Educación fue reorganizado; apareció el primer periódico. Una misión dirigida por Iwakura y que incluía a Okubo e Ito, viajó al occidente para tratar de renegociar los tratados, pero fracasó. En el mismo año Japón firmó el Tratado de Tientsin con China, en pie de igualdad, sin obtener derechos comerciales iguales a los de las potencias europeas, extraterritorialidad, ni la cláusula de la nación más favorecida.
Para 1872 se introdujo el servicio militar universal, siguiendo el modelo francés y luego el alemán; se abrió el primer ferrocarril (Tokio-Yokohama); los bancos fueron regulados según el ejemplo norteamericano; se adoptó el calendario gregoriano en sustitución del lunar; oficiales británicos ayudaron a reorganizar la marina; una política de tolerancia religiosa permitió la propagación del cristianismo. Para 1875 se reunió una Asamblea de gobernadores de prefecturas, la cual no era un cuerpo legislativo ni representativo. Entre 1876 y 1890 funcionó un senado (Genroin) consultivo. Itagaki liderizaba las demandas en pro de unas instituciones representativas. En 1876 se eliminó la clase militar como tal (los samurai) al abolirse las pensiones que se les habían acordado y establecerse la prohibición de llevar dos espadas, su distintivo primordial.
En 1874 Japón envió una expedición naval a Formosa para castigar el asesinato de pescadores de las Ryukyu, cuya soberanía reclamaba, obligando a China a pagar una indemnización. Dos años más tarde una demostración naval aseguró un Tratado con Corea, mediante el cual se reconocía su independencia de China, mientras que Japón obtenía de Corea privilegios comerciales y extraterritorialidad.
Las tensiones que acarreaban todos estos cambios condujeron a una rebelión en Satsuma, la cual fue derrotada por el nuevo ejército de reclutas (1877). Con todo, se convocaron asambleas a nivel de prefecturas, elegidas por hombres mayores de 25 años y que pagaban 5 yen de impuesto sobre la tierra; éstas podían decidir los presupuestos locales (1879). Un año más tarde se revisó el código penal y el código de procedimiento criminal, inspirados por leyes francesas, con el propósito de eliminar la necesidad de la extraterritorialidad para los occidentales. Pero un nuevo intento de revisar los tratados fracasó (1882), al igual que otro en 1886.
También se fomentó la aparición de los partidos (el Liberal, dirigido por Itagaki y el Progresista, liderizado por Okuma) después que un decreto imperial prometió, en 1881, una asamblea nacional en 1890. Ito fue encargado de redactar una Constitución, para lo cual viajó al Occidente, donde quedó impresionado por el sistema alemán. Para 1885 se reorganizó el gabinete siguiendo este modelo; el conde Ito asumió el cargo de Premier; 9 ministros eran responsables ante él.
La nueva Constitución se promulgó en 1889. Según ésta, el Emperador tenía poderes bien definidos, como el de la guerra y la paz y el derecho de promulgar ordenanzas con fuerza de ley; una Dieta bicameral (cámara alta integrada por pares y representantes del mérito y la riqueza; la baja elegida por sufragio limitado) tenía un restringido control de las finanzas. Los premiers y gabinetes cambiaban con bastante frecuencia, por lo cual no los reseñaremos aquí. (p.52)
Un tratado entre el Comodoro Shufeldt de los EE.UU. y Li Hung-chang en Tientsín reconoció a Corea como estado independiente en 1882, debilitando así la posición china en dicha península. Poco después una muchedumbre atacó el palacio real y la Legación japonesa, por lo cual esta última obtuvo una indemnización. Cuando, 2 años más tarde el partido liberal pro japonés dio un golpe de estado en Seúl, las tropas japonesas fueron expulsadas por los chinos, lo cual condujo a una Convención firmada por Ito y Li Hung-chang, por la cual ambos países se obligaban a retirar sus tropas. También se impidió que Rusia estableciera un protectorado sobre Corea y que Inglaterra se quedara en Port Hamilton.
Entre tanto, la economía avanzaba rápidamente, especialmente fábricas estatales de papel e hilados de algodón; la construcción de ferrocarriles, aumento del tonelaje de la flota; se realizó la unificación del sistema postal y telegráfico. Esto fue ayudado por nuevos códigos: el civil, el comercial y el criminal. El efecto fue que en 1888 México le concedió al Japón la autonomía judicial sobre los mexicanos en ese país. Para 1899 todos los estados occidentales firmaron tratados donde se abolía la extraterritorialidad y sus súbditos quedaban sujetos a la ley japonesa.
Una breve guerra con China por el control de Corea llevó al Tratado de Shimonoseki, por el cual China reconocía la independencia de Corea, cedía al Japón las islas Pescadores, Formosa, la península Liao-tung, abrió 4 nuevos puertos y pagó una indemnización de Tl. 200 millones. Rusia, Francia y Alemania obligaron al Japón a retirarse de Liao-tung, pero a cambio éste exigió una indemnización adicional de Tl. 30 millones. El crecimiento de la influencia japonesa en Corea fue controlado por la huida a Rusia del rey. Por el Protocolo Lobanov-Yamagata se reconocía le posición rusa en la península (1897). Su efecto fue disminuido por el Protocolo NishiRosen de 1898, por el cual Rusia accedía a la penetración económica japonesa en Corea; ambos debían abstenerse de interferir en los asuntos internos de este país. En 1900 Japón ya tenía la suficiente fuerza para participar en la expedición internacional de auxilio a los europeos sitiados durante la rebelión de los Boxers ea China.
En 1902 Japón negoció una alianza con Inglaterra, mediante la cual se reconocían la independencia de China y Corea, así como los intereses especiales del Japón en Corea, los aliados debían permanecer neutrales si uno de ellos se involucraba en una guerra con un Estado, pero debía participar, si la guerra fuera con 2 o más naciones.
Al no retirarse Rusia de Manchuria y continuar su penetración en el norte de Corea, se inició la guerra de 1904-5, en la cual Japón, con su recién construida flota, resultó victorioso. Mediante la mediación del Presidente Roosevelt se firmó la paz de Portsmouth. Rusia reconocía la preponderancia de los intereses japoneses en Corea, le transfería el arriendo de Liao-Tung y del ferrocarril a Chang-chun, le cedía el sur de la isla Sajalin. Manchuria debía ser evacuada por ambos y devuelta a China. Japón quedó descontento por no obtener una indemnización.
Poco después, en 1906, el Japón obtenía mediante tratado el control de las relaciones exteriores de Corea y el marqués 1ro era nombrado residente general. Con esto se inició una amplia inmigración japonesa.
Por el Tratado Franco-Japonés de 1907, se garantizaba la “puerta abierta” en China, el status que en el Lejano Oriente; la cláusula de la nación más favorecida y la promesa mutua de salvaguardar el territorio chino en aquellas zonas donde cada una tuviera intereses especiales (Fukién, partes de Manchuria y de Mongolia para el Japón).
Este fue seguido por un Acuerdo similar con Rusia, donde se definía la situación de los ferrocarriles del Este y Sur de Manchuria y esferas de influencia en esa región (1907) y confirmado por otro acuerdo entre ambos (1910) sobre esferas de influencia en Manchuria. Un tratado secreto en 1912 delimitó aún más las zonas de influencia en el Asia nororiental.
En 1907, a raíz de la abdicación del rey coreano a favor de su hijo, Japón obtuvo un protectorado sobre dicho país. En 1910 Corea fue anexada por un tratado, rebautizada Chosen, imponiéndosele un programa de desarrollo y asimilación. (p.53)  

La inmigración japonesa comenzó a causar fricciones con los EE.UU. y el Japón le ofreció un plan para restringir la salida de mano de obra (1908). Para 1911 se firmó un tratado para reducir dicho flujo. Pero en 1913 Japón debió protestar por la legislación opuesta a la posesión de tierra por extranjeros promulgada en California. EE.UU. debió asegurarle que no se violarían los derechos que Japón adquirió por tratados.
Al mismo tiempo, en 1912, se aprobó un programa de intensa construcción naval. El 15-8-1914 el Japón envió un ultimátum exigiendo que la flota alemana se retire del Lejano Oriente y entregue la península de Kiao-Chow. Al no recibir respuesta, Japón le declaró la guerra el 23-8-1914.
Durante el conflicto Japón produjo y vendió a Europa, principalmente a Rusia, gran cantidad de municiones; así mismo aprovechó para suplantar el comercio alemán en Asia oriental. No dejó de tomar medidas activas como el sitio de Kiao-Chow, el cual se rindió a los dos meses (7-11-1914).
El 18-1-1915 Japón le presentó a China sus 21 demandas, por las cuales exigía que se le transfirieran los derechos alemanes en Shantung; extensión a 99 años de los arriendos en Manchuria meridional con libertad comercial para las japoneses; la mitad de los intereses en la compañía Han-Yeh Ping, que operaba la acería de Han-yang, las minas de hierro de Ta-yeh y las de carbón en Pingshan; una declaración en el sentido que ninguna parte de la costa china será cedida o arrendada a ningún otro Estado. Además, en un quinto grupo (que no logró imponer), deseaba que se asignaran asesores japoneses para asuntos políticos, financieros y militares, amén de una concesión ferrocarrilera en la zona de influencia británica.
En sus relaciones con las otras potencias, Japón firmó el Pacto de Londres, comprometiéndose a no firmar una paz separada (19-10-1915). A poco firma una Convención, por la cual Rusia aceptaba la extensión de la influencia japonesa en China según los acuerdos de 1915 y Japón reconocía los avances rusos en Mongolia Exterior. Después de un choque entre soldados chinos y japoneses en Cheng-Chia-Tun, Japón logró que China accediera al incremento de sus derechos en Manchuria del Sur y Mongolia Interior (3-9-1916). Por el acuerdo Lansing-Ishii los EEUU reconocieron los intereses especiales del Japón en China, mientras que Japón prometió actuar de buena fe en la manutención de la integridad e independencia China y de la “puerta abierta”.
Aprovechando el desorden reinante en Rusia a raíz de la caída de la monarquía, infantes de marina británicos y japoneses desembarcaron en Vladivostok (5-4-1918). La alianza defensiva contra el comunismo sirvió de pretexto para el envío a Siberia de tropas chinas comandadas por japoneses (16-5-1918), además Japón dio un préstamo de unos Y 250 millones para diversos proyectos en Manchuria.
La guerra no dejó de tener un impacto interno. El 29-9-1918, debido a la incapacidad de controlar los disturbios causados por la inflación creada por el boom bélico, el Primer Ministro Terauchi fue sustituido por Hara, el primero en ocupar el cargo sin pertenecer a la nobleza. También se produjo un duro debate en la Dieta, seguido por manifestaciones organizadas, en pro del sufragio universal, pues hasta entonces los trabajadores agrícolas e industriales estaban excluidos por el requerimiento de pagar 3 yen en impuestos directos. La Dieta fue disuelta. Mediante una reforma se amplió el electorado de 1,5 a 3 millones de personas. En las elecciones siguientes (10-5-1918) el partido de gobierno (Seiyukai) preservó su abrumadora mayoría en contra del partido Kenseikai, entre otros. El descontento desbordó en una serie de disturbios y huelgas industriales. Las demandas en pro de la generalización del voto continuaron en 1922, pero aun así, la Ley del Sufragio Universal fue derrotada (2-3-1923). Sólo en marzo de 1925 se aprobó el sufragio universal masculino, elevándose el número de votantes de 3 a 14 millones.
En abril de 1918 también se produjeron manifestaciones y una rebelión en Corea, dominada sin misericordia. Después de esto, se reorganizó la administración y se le prometió a los coreanos más autogobierno cuando abandonaran su movimiento independentista.
Al abrirse la Conferencia de Paz, Japón la veía con ojos favorables, pero su demanda de una declaración sobre igualdad racial fue rechazada. El 10-1-1920 se hizo el intercambio de ratificaciones del Tratado de paz con Alemania, pero Japón quedó descontento al no reconocérsele su posición especial en el Lejano Oriente. Sin embargo, el 17-12-1920, recibió como mandato de la Sociedad de Naciones las antiguas posesiones alemanas en el Pacífico al norte del ecuador (islas Carolinas, Marshall y Marianas). (p.54)
Fi primer censo, el 31-12-1920, reveló una población casi 56 millones (con Formosa, Corea y Sajalín llegaba a 77 millones). A poco, en el verano de 1921 el príncipe Hirohito viajó alrededor del mundo; era la primera vez que un miembro de la familia imperial salía al exterior.
Por la Conferencia de Washington, concluida el 6-2-1922, y a la cual Rusia no fue invitada, a pesar de sus intereses en la zona, porque los EE.UU. no reconocían al nuevo régimen de Moscú, se firmaba el Acuerdo de los Cuatro (EEUU, Inglaterra, Francia y Japón) por el cual éstos se garantizaban mutuamente sus derechos a posesiones insulares y prometían consultarse si éstas se veían amenazadas. Esto dio por terminada la alianza Anglo-Japonesa. Por el Tratado de Shantung Japón devolvía Kiao-Chow a China. El Acuerdo de los Nueve (los 4 anteriores más Italia, Bélgica, Holanda, China y Portugal) garantizaba la integridad territorial e independencia administrativa de China, reiterando el principio de la “puerta abierta”. Un Tratado sobre armamento naval prohibía la construcción de nuevos barcos de más de 10.000 toneladas y cañones de más de 8 pulgadas por 10 años y establecía proporciones fijas de las flotas de cada uno (525.000 toneladas para EEUU e Inglaterra, 315.000 toneladas para Japón y 175.000 toneladas para Francia e Italia). También se restringía el tonelaje de los portaviones y otras naves.
En septiembre de 1922 se efectuó la Conferencia de Changchun con la URSS, pero sin éxito, por lo cual Japón continuó ocupando Sajalin, pero retiró sus últimas tropas de Siberia en octubre del mismo año. El 20-1-1925 se firmó una Convención, negociada por Karajan y Yoshizawa en Pekín, por la cual se restablecían las relaciones diplomáticas entre ambos; la URSS reconocía el Tratado de Portsmouth de 1905; la Convención sobre pesquerías de 1907 debía ser revisada (lo cual se hizo en 1928), Japón recibía concesiones petroleras y carboníferas en el norte de Sajalín y accedía a evacuar sus tropas.
El 1-9-1923 el terremoto de Tokio, seguido de un maremoto, dejó asoladas varias ciudades. Los muertos se estimaron en 200.000 y las pérdidas materiales en mil millones de yen. Inmediatamente se dio inicio a un programa de reconstrucción. Los numerosos préstamos que se otorgaron fueron una de las causas de la crisis bancaria de 1927.
La abrogación por parte de los EEUU del “gentleman’s agreement” y la total exclusión de los japoneses provocó un boicoteo de mercancías norteamericanas (abril-junio 1924) -
El 25-12-1926 moría el Emperador Yoshihito, terminando el período Taisho, subiendo al trono su hijo Hirohito e iniciándose el período Showa. Durante sus primeros años, específicamente después del incidente de Mukden de 1931, los grupos civiles perdieron influencia, ganándola por el contrario las fuerzas militares.
En China se desarrollaba una feroz lucha entre nacionalistas y comunistas. Los primeros deseaban avanzar al norte, hacia Pekín, pero fueron bloqueados por la intervención japonesa en Shantung (mayo-junio 1927); nuevos choques siguieron en 1928, dando origen a un boicoteo chino de productos japoneses, hasta que en 1929 China debió pagar daños y perjuicios a condición de que los japoneses retiraran sus tropas.
Con el desarrollo industrial, aumentó el movimiento sindical, llegando a un total de 600 asociaciones, con más de 300.000 miembros, ocurriendo numerosas disputas laborales (576 en 1929). También crecía la población: de un estimado de 26 millones en 1726, había subido a 35 millones en 1872, alcanzando los 69 millones en 1935, creciendo en cerca de un millón por año. La emigración total hasta 1930 fue inferior al aumento demográfico de un solo año.
En China continuaban los problemas. En la provincia de Kirin ocurrieron choques entre coreanos y chinos; en Corea tuvieron lugar desórdenes anti-chinos; un mayor japonés fue ejecutado por los chinos. Finalmente, el 19-9-1931, las tropas japonesas estacionadas en Manchuria, alegaron una explosión en el ferrocarril durante unas maniobras nocturnas y usaron esto como pretexto para tomar Mukden y otros puntos estratégicos, expulsando a las fuerzas chinas de todas las provincias manchúes. Los chinos reaccionaron con un nuevo boicot que redujo las  exportaciones japonesas a un sexto de lo normal. Los EEUU advirtieron que no reconocerían ninguna conquista armada contraria al Pacto de París del 27-8-1928. (p.55)
Para forzar a los chinos a abandonar su boicot, 70.000 soldados japoneses desembarcaron en Shanghai, expulsando a las tropas chinas de la zona. Esto fue arreglado por un acuerdo firmado el 5-3-1932. Pero también permitió que Japón lograra la proclamación de la independencia de Manchukuo (18-2-1932) en Manchuria. Presuntamente estaba encabezado por el último Emperador chino, Pu yi, en la realidad un protocolo sancionaba un protectorado japonés.
El 15-5-1932 fue asesinado el Premier Inukai, lo cual marcó el fin del gobierno por partidos. El Almirante Vizconde Saito formó un nuevo gabinete, con el General Araki como Ministro de Guerra y Takahashi como Ministro de Finanzas.
El abandono del patrón oro a fines de 1931 llevó a la devaluación del yen y estimuló las exportaciones japonesas, lo cual a su vez condujo a cuotas y barreras arancelarias por otros países.
Después del Informe Lytton, en el cual se establecía que la acción japonesa en Mukden no obedecía a razones de legítima defensa y que la creación de Manchukuo no se debía al espontáneo deseo de independencia de sus habitantes, Japón anunció su retiro de la Sociedad de Naciones (27-5-1933), que se haría efectivo en 2 años. A los pocos días Japón invadió la región china del Jehol, creando una zona desmilitarizada en Hopei oriental, bajo dominación nipona. Para el 18-4-1934, la Cancillería japonesa dio una declaración que afirmaba un virtual protectorado sobre las relaciones de China con los países occidentales. Poco después, el 9-6-1935, por el Acuerdo Ho-Umezu, China se obligaba a retirar sus tropas y cesar las actividades anti-japonesas en Hopei. Esto fue seguido el 28-10-1935 por una declaración del Canciller Hirota, donde se enunciaban 3 puntos: el establecimiento del bloque Japón-China-Manchukuo; la supresión de actividades anti-japonesas y la organización de un frente común chino-japonés contra el comunismo (en la época las tropas de Mao se instalaban en Yenan). Japón no logró formar una China Septentrional autónoma, pero si un “Consejo Autónomo de Hopei Oriental” que provocó manifestaciones estudiantiles en Pekín.
El 26-2-1936 el Vizconde Saito y varios ministros fueron asesinados en un levantamiento de oficiales jóvenes, con vistas al establecimiento de una dictadura militar. 17 de ellos fueron condenados a muerte por una corte marcial. El próximo gabinete, dirigido por Hirota, estaba bajo fuerte influencia militar; se aumentó el presupuesto y se fomentó la industria pesada. Pero no duró mucho. Entre grandes fricciones internas, fue seguido por Hayashi y tras unas elecciones generales, por el príncipe Konoye, quien formó un gabinete de “unión nacional” (3-6-1937). El esfuerzo bélico drenaba todos los recursos y obligó al Japón a pasar la Ley de Movilización Nacional (26-3-1938) que permitía el control estatal de casi todos los aspectos de la vida económica.
El 25-11-1936 se firmó el Pacto Aun Comunista entre Alemania y Japón (Italia adhirió el 6-11-1937). El 7-7-1937 se iniciaron las hostilidades en China, después del incidente de Lukouchiao, en las cuales los japoneses avanzaron rápidamente. Tomaron Kalgan, Paoning, Shanghai, Soochow, bombardearon muchas ciudades chinas y bloquearon casi toda la costa. Por una parte esto condujo a la firma de un Tratado de no agresión chino-soviético (29-8-1937) y a la transferencia de la capital china de Nanking a Chungking (20-11-1937); luego tomaron Cantón y Hankow (25-10-1938), Por la otra, la Conferencia de Bruselas de los signatarios del Acuerdo de los Nueve (con excepción del Japón) no logró restablecer la paz (15-11-1937). En el incidente Panay, el 12-12-1937, los japoneses atacaron barcos americanos y británicos cerca de Nanking, lo cual elevó la tensión con estas potencias, las cuales evitaron un conflicto activo por la situación europea.
La frontera con los Soviets también estaba tensa: una disputa sobre derechos de pesca fue resuelta por un acuerdo que duraría un año. Un choque de tropas mongolas y manchúes en la frontera mongol era una prueba de fuerza en la cual Japón no logró quebrar la resistencia de los rusos en Jalkin Gol y otras batallas. Las relaciones con Inglaterra también estaban a punto de estallar por las acciones japonesas en Tientsín. La conclusión del Pacto Molotov-Ribentropp (23-8-1939) fue una gran sorpresa para el Japón, quien inmediatamente se olvidó del Pacto Anti Comunista. (p.56)
Hablaremos sólo someramente de la Segunda Guerra Mundial, iniciada en el Oriente con el ataque a Pearl Harbour, durante la cual Japón, en su intento de crear una Zona de Co- prosperidad Asiática conquistó las islas del Pacifico, incluidas las Filipinas e Indonesia, ocupó grandes extensiones de China e Indochina, Malaya, Tailandia y Birmania y que terminó con los ataques atómicos a Hiroshima y Nagasaki.
El 1-9-1939 se desencadenó la Segunda Guerra Mundial con la invasión alemana de Polonia y el subsiguiente acuerdo de Hitler con Stalin de dividirse el desdichado país. A esto siguió la ocupación de Bélgica, Holanda y Luxemburgo (10-5-1940) y, a poco, la de París (13-6-1940), mientras que Italia declaraba la guerra a Francia e Inglaterra (10-6-1940).
En el Lejano Oriente, entretanto, en Nanking, se formaba el Gobierno títere de Wang Ching-wei, apoyado por los japoneses (30-3-1940). Varios meses más tarde ya los japoneses comenzaban su ocupación de la Indochina francesa (22-9-1940); firmando luego el Pacto Tripartito con Alemania e Italia. Ocupados como estaban, Rusia con la situación europea y Japón con la china, decidieron asegurar sus respectivas retaguardias mediante un Tratado de Neutralidad (13-4-1941). A los dos meses, el 22-6-1941, Rusia fue invadida por el Reich. Por su parte, Francia, que no se defendió a sí misma, anunciaba por intermedio del Gobierno de Vichy, que concedía las demandas japonesas de control militar sobre Indochina. Los Aliados occidentales respondieron a todos estos acontecimientos con una declaración anglo-norteamericana, la Carta del Atlántico, del 14-8-1941. En el ámbito hemisférico, se convocó la Conferencia Interamericana de Río de Janeiro (15-1-1941).
Dentro del Japón, el Príncipe Konoye fue obligado a renunciar. El nuevo Premier y Ministro de Guerra fue el General Hideki Tojo, quien favorecía más al Eje (al cual se unió Bulgaria el 25-11-1941) y declaraba poco después que la influencia de los EEUU e Inglaterra debía ser eliminada del Oriente. El 7-12-1941 Japón atacaba a Pearl Harbour. Al día siguiente los EEUU le declararon la guerra. El 11-12-1941 Alemania e Italia le declararon la guerra a EEUU.
Japón seguía avanzando rápidamente y el 21-12-1941 firmaba un Tratado de Alianza con Tailandia por 10 años; 4 días después tomaba Hong Kong y el 8-3-1942 ocupaba Rangún, capital de Birmania. Además, en su intento de crear una Zona de Co-prosperidad Asiática, Japón conquistó las islas del Pacífico, incluidas Filipinas e Indonesia y la península Malaya. En contraposición, los EEUU nombraron al General Stilwell comandante de las fuerzas chinas en Birmania. Además, dada la ocupación por el Japón de grandes extensiones de China, aparte de la lucha entre comunistas y nacionalistas, los EEUU e Inglaterra hicieron un gesto de buena voluntad de ceder aquello que ya no tenían: renunciaron a sus privilegios y derechos de extraterritorialidad en China (9-10-1942). Su aliado, Chiang Kai-shek, mucho más dócil ante los comunistas después que fue secuestrado por ellos durante varios días en Sian, fue elegido Presidente de China, permaneciendo como Comandante en Jefe (al menos en las zonas que aun controlaba).
Los Aliados, mientras tanto, planificaban el futuro en la Conferencia de Casablanca (14 al 24-1-1943) y en Teherán (28-11-1943 al 12-1-1944). También luchaban en la ‘retaguardia” contra la influencia del Eje, lo cual obligó a Argentina a romper relaciones con Alemania y Japón, después del descubrimiento de una red de espionaje en ese país (27-1-1944).
Al empeorar la situación militar, el General Tojo renunció junto con su Gabinete y fue sustituido por el General Kuoiaki Koiso como Premier y el Almirante Mitsumasa Yooai como Vice Premier el 18-7-1944. Los Aliados volvieron a conferenciar en Yalta del 7 al 12-2-1945 y, en América, convocaron la Conferencia Interamericana de México (21-2-1945). Viendo aproximarse el fin, la URSS denunció el Tratado de No Agresión con Japón (5-4-1945).
Del 10 al 19 de julio los EEUU efectuaron ataques aéreos masivos contra las islas japonesas, causando estragos por los incendios que se desataban entre las casas de madera y papel de las ciudades. El 6 y 9 de agosto de 1945 lanzaron las famosas bombas atómicas contra Hiroshima y Nagasaki, mientras que los Soviets aprovechaban para invadir Manchuria. El 14-8-1945 Japón aceptó las condiciones de la rendición, la cual fue firmada a bordo del Missouri el 2-9.1945, después del desembarco estadounidense en sus islas. (p.57)

Fuente: An Ecyclopedia of World History, ed. William L. Langer, Boston, Houghton Mifflin Co., revised ed, 1960; copyright 1940, 1948, 1952, pp. 887 sig., 918 sig., 1.123 sig. (p.58)

APENDICE B
TRATADO DE AMISTAD, COMERCIO Y NAVEGACION ENTRE JAPON Y BRASIL, 5-11-1895
(Traducción del Francés de V. Tarchov.)

Su Majestad, el Emperador del Japón y Su Excelencia el Presidente de los Estados Unidos de Brasil animados en igual medida por el deseo de establecer, sobre una base sólida y durable, relaciones de amistad y comercio entre sus Estados y súbditos y ciudadanos respectivos, han resuelto concluir un Tratado de Amistad, Comercio y Navegación y, a este efecto, han nombrado sus respectivos Plenipotenciarios, a saber:
Su Majestad el Emperador del Japón al Sr. Soné Arasuké, Jushii, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en París.
Y Su Excelencia el Presidente de los Estados Unidos de Brasil al Sr. Dr. Gabriel de Toledo Piza e Almeida, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en París, quienes, después de haberse comunicado sus Plenos Poderes, los cuales fueron hallados en buena y debida forma, han convenido en los artículos siguientes:
ARTICULO 1 - Habrá paz perpetua y amistad constante entre el Imperio del Japón y los Estados Unidos del Brasil y los súbditos y ciudadanos respectivos.
ARTICULO II - Su Majestad el Emperador del Japón podrá, si fuere así su parecer, acreditar un Agente Diplomático ante el Gobierno de los Estados Unidos de Brasil y el Gobierno de los Estados Unidos de Brasil podrá, igualmente, si lo creyere conveniente, hacer residir un Agente Diplomático en el Japón; y cada una de las dos Altas Partes Contratantes tendrá el derecho de nombrar Cónsules Generales, Cónsules, Vicecónsules y Agentes Consulares para hacerlos residir en todos los puertos y lugares de los Territorios de la otra Parte Contratante donde se permita residir a los mismos funcionarios consulares de la nación más favorecida. En todo caso, antes que un Cónsul General, Cónsul, Vicecónsul o Agente Consular entre en funciones, será aprobado, en las formas usuales, por el Gobierno del País ante el cual es el enviado, mediante un exequatur gratuito.
Los Agentes Diplomáticos y Consulares de cada una de las dos Altas Partes Contratantes gozarán, conforme a las estipulaciones del presente Tratado, en los Territorios de la otra Parte, de los derechos, privilegios e inmunidades que han sido o serán acordadas a los mismos Agentes de la nación más favorecida.
ARTICULO III - Entre los Territorios y Posesiones de las dos Altas Partes Contratantes habrá una libertad reciproca de comercio y navegación. Los súbditos y ciudadanos respectivos de cada una de las dos Altas Partes Contratantes tendrán el derecho de ir, en plena seguridad, con sus barcos y cargas a todos los lugares, puertos y ríos de los Territorios y Posesiones de la otra a donde se permita el acceso a los súbditos y ciudadanos de la nación más favorecida; podrán permanecer o residir en todos los lugares o puertos donde se permita permanecer o residir a los súbditos o ciudadanos de la nación más favorecida; y podrán alquilar y ocupar casas y almacenes y dedicarse al comercio al mayor o al detal de toda especie de productos, objetos fabricados y mercancías de comercio lícito.
En todo lo concerniente a la adquisición, usufructo y cesión de propiedades de todo tipo, los súbditos o ciudadanos de una de las dos Altas Partes Contratantes estarán en los Territorios y Posesiones de la otra sobre el mismo píe de igualdad que los súbditos y ciudadanos de la nación más favorecida. (p.59)
ARTICULO IV - Las dos Altas Partes Contratantes acuerdan que todo privilegio, favor o inmunidad en materia de comercio, navegación, viajes o residencia que una de las dos Partes Contratantes concede actualmente o pueda conceder en el futuro a los súbditos o ciudadanos de otro Estado, serán extendidos a los súbditos o ciudadanos de la otra Parte Contratante en forma gratuita, si la concesión acordada a ese otro Estado hubiera sido gratuita; y con las mismas condiciones o con condiciones equivalentes si la concesión hubiera sido condicional; siendo su intención la de colocar, en todos los respectos, el comercio y la navegación de cada País sobre el pie de la nación más favorecida.
ARTICULO V
No se impondrán a la importación al Japón de todos los artículos que sean producto o manufactura de los Estados Unidos de Brasil y, recíprocamente, no se impondrán a la importación a los Estados Unidos de Brasil de todos los artículos que sean producto o manufactura del Japón, ningunos derechos distintos o más elevados que aquellos que se imponen o serán impuestos a los mismos artículos que sean producto o manufactura de- cualquier otro país extranjero importado con los mismos fines.
Tampoco serán impuestos en los Territorios o Posesiones de una de las Altas Partes Contratantes a su exportación de todos los artículos hacia los Territorios o Posesiones de la otra, ningunos derechos o tasas distintas o más elevadas que las que son o serán pagables a la exportación de artículos similares con destino a cualquier otro país extranjero. No se impondrá ninguna prohibición a la importación de rodos los artículos producidos o manufacturados en los Territorios o Posesiones de una de las Altas Partes Contratantes a los Territorios o Posesiones de la otra, a menos que esta prohibición sea aplicada igualmente a la importación de artículos similares producidos o manufacturados en cualquier otro país. En la misma forma, no se impondrá ninguna prohibición a la exportación de todos los artículos de los Territorios o Posesiones de una de las dos Altas Partes Contratantes con destino a los Territorios o Posesiones de la otra, sin que esta prohibición sea extendida igualmente a la exportación de artículos similares con destino a cualquier otro país.
ARTICULO VI - En todo lo concerniente al tránsito, almacenamiento, primas, facilidades y drawbacks, los súbditos y ciudadanos de cada una de las Altas Partes Contratantes serán, en los Territorios y Posesiones de la otra, colocados en todos los aspectos, en pie de igualdad con la nación más favorecida.
ARTICULO VII - No se impondrán en los puertos del Japón a los navíos de los Estados Unidos de Brasil y en los puertos de los Estados Unidos de Brasil a los navíos del Japón, ningunos derechos o tasas de tonelaje, de faro, de puerto, de pilotaje, de cuarentena, de salvamento u otros derechos o tasas similares o análogas, de cualquier denominación que sea, cobradas a nombre o a beneficio del Gobierno, de los funcionarios públicos, de particulares, de corporaciones o de cualquier 60

establecimiento, distintos o más elevados que los que actualmente se aplican o se aplicaren en el futuro en casos parecidos, en los mismos puertos, a los navíos de la nación más favorecida.
ARTICULO VIII  - El cabotaje de las dos Altas Partes Contratantes se exceptúa a las disposiciones del presente Tratado. Será regulado respectivamente por las Leyes, Ordenanzas y Reglamentos de los dos países.
ARTICULO IX - En el presente Tratado, todos los navíos que, conforme a las leyes japonesas, podrán ser considerados como navíos japoneses y todos los navíos japoneses y todos los navíos que conforme a las leyes brasileñas podrán ser considerados como navíos brasileños, serán considerados respectivamente como navíos japoneses y brasileños.
ARTICULO X - Los ciudadanos y navíos de los Estados Unidos de Brasil que vayan al Japón o entren en sus aguas territoriales estarán, mientras permanezcan allí, sometidos a las leyes y jurisdicción del Japón; y los súbditos y navíos japoneses que entren al Brasil o en sus aguas territoriales estarán, igualmente, sometidos a las leyes y jurisdicción del Brasil.
ARTICULO XI - Los súbditos y ciudadanos de cada una de las Altas Partes Contratantes gozarán, respectivamente, en los Territorios y Posesiones de la otra Parte, de la protección perfecta para sus personas y propiedades; tendrán un acceso libre y fácil a los tribunales para la persecución y defensa de sus derechos y tendrán, sobre el mismo pie que los súbditos o ciudadanos del país la facultad de emplear apoderados, abogados o mandatarios para hacerse representar ante dichos tribunales.
Igualmente gozarán de una plena libertad de conciencia y tendrán, al estar conformes con las Leyes, Ordenanzas y Reglamentos en vigor, el derecho de dedicarse al ejercicio privado o público de su culto; gozarán también del derecho de inhumar a sus nacionales respectivos en lugares convenientes y apropiados que serán establecidos y mantenidos a este efecto.
ARTICULO XII - En lo que concierne la obligación de alojar militares, al servicio obligatorio en los ejércitos de tierra o de mar, las requisiciones militares o los empréstitos forzados, los súbditos y ciudadanos de cada una de las Altas Partes Contratantes gozarán, dentro de los Territorios y Posesiones de la otra, de los mismos privilegios, inmunidades y exenciones de que gozan los súbditos y ciudadanos de la nación más favorecida.
ARTICULO XIII - El presente Tratado entrará en vigor inmediatamente después del canje de ratificaciones y será obligatorio por un período de doce años a partir del día en que se habrá puesto en ejecución.
Cada una de las Altas Partes Contratantes tendrá el derecho, en cualquier momento después que hayan pasado once años desde la entrada en vigor del presente Tratado, de notificar a la otra Parte su intención de darlo por terminado y, a la expiración del doceavo mes que seguirá a esta notificación, este Tratado cesará y expirará totalmente.
ARTICULO XIV - El presente Tratado se hará en duplicado en los idiomas japonés, portugués y francés; y en los casos cuando existan diferencias entre los textos japonés y portugués, se decidirá según el texto francés, que es obligatorio para los dos gobiernos. (p.61)

ARTICULO XV - El presente Tratado será ratificado por las dos Altas Partes Contratantes y las ratificaciones serán intercambiadas en París, tan pronto como sea posible.
En testimonio de lo cual, los Plenipotenciarios respectivos lo han firmado y puesto en él sus sellos.
Hecho en seis copias auténticas, el quinto día del onceavo mes del vigésimo octavo año de Meiji, correspondiente al año mil ochocientos noventa y cinco.
                                                        (L. S.) Sone Asasuke
                                                       
(L. S.) Gabriel De Toledo Piza e Almeida
Fuente: MRE, Archivo General, Japón, 1910, 1911, 1912, 1913, N9 1, Expediente relativo a las negociaciones con el Japón para la celebración del Tratado de Comercio. (p.62)

APENDICE C
CONTRA-PROYECTO JAPONES DE UN TRATADO DE AMISTAD, COMERCIO Y NAVEGACION

 ARTICULO 1 -Habrá paz y amistad firmes y perpetuas entre el Imperio del Japón y los Estados Unidos de Venezuela y sus respectivos súbditos y ciudadanos.
ARTICULO II - Los súbditos o ciudadanos de cada una de las Altas Partes Contratantes tendrán plena libertad para entrar y morar en los territorios de la otra y conformándose a las leyes del país gozarán de los derechos enumerados a continuación:
1. En todo lo que se relaciona con viaje y residencia, con el ejercicio de sus oficios y profesiones y con la prosecución de sus empresas industriales y manufactureras, estarán colocados, en todos respectos, en el mismo pie que los súbdito o ciudadanos de la Nación más favorecida;
2. Tendrán el derecho, al igual de los súbditos o ciudadanos nativos, de ejercer su comercio y tráfico en todas clases de mercancías de comercio legítimo;
3. Les será permitido poseer o alquilar y ocupar las casas, fábricas, almacenes, tiendas, y predios que sean necesarios para ellos, y arrendar tierras para fines de residencia, comerciales, industriales, manufactureros y otros legítimos;
4. Gozarán de los mismos privilegios, libertades y derechos que los súbditos o ciudadanos nativos o los súbditos o ciudadanos de la Nación más favorecida, con respecto a la posesión de bienes muebles de cualquier clase y a la transmisión por sucesión conforme a última voluntad o de otro modo de bienes muebles de cualquier clase que ellos puedan legítimamente adquirir inter vivos y a la disposición de cualquier manera de todas clases de bienes que ellos hayan legítimamente adquirido;
5. Bajo la condición de reciprocidad estarán en plena libertad de adquirir y poseer toda clase de bienes inmuebles que las leyes del país les permitan o les permitieren adquirir y poseer a los súbditos o ciudadanos de cualquier otro país extranjero, con sujeción siempre a las condiciones y limitaciones prescritas en tales leyes;
6. Estarán exentos de todo servicio militar obligatorio, ya en el ejército, la marina, la guardia
o la milicia nacional; de toda contribución impuesta en lugar de servicio personal; y de todo
empréstito forzoso. No estarán sujetos a ninguna requisición y contribución militares de otro
modo que bajo las mismas condiciones y en el mismo pie que los súbditos o ciudadanos nativos
o los súbditos o ciudadanos de la Nación más favorecida;
7. No serán compelidos a pagar impuestos, honorarios, cargas o contribuciones de ninguna clase, otros o más altos que los que sean pagados o puedan ser pagados por súbditos o ciudadanos nativos o por los súbditos o ciudadanos de la Nación más favorecida.
ARTICULO III - Las habitaciones, almacenes, fábricas y tiendas de los súbditos o ciudadanos de cada una de las Altas Partes Contratantes en los territorios de la otra y todos los predios a ellos pertenecientes usados para fines legítimos serán respetados. No será permitido proceder a practicar una visita domiciliaria a ninguno de tales edificios y predios o un registro de ellos, o examinar o inspeccionar libros, papeles o cuentas, excepto bajo las condiciones y con las formas prescritas por las leyes para súbditos o ciudadanos nativos. (p.63)
ARTICULO IV - Cada una de las Altas Partes Contratantes podrá nombrar Cónsules Generales, Cónsules, Vicecónsules, Cónsules Delegados y Agentes Consulares en todos los puertos, ciudades y lugares de la otra, excepto en aquellos en donde pueda no ser conveniente reconocer tales funcionarios. Esta excepción, sin embargo, no se hará con respecto a una de las Partes Contratantes, sin que se haga igualmente con respecto a todas las demás Potencias.
Tales Cónsules Generales, Cónsules, Vicecónsules, Cónsules Delegados y Agentes Consulares, que hayan recibido exequaturs u otras autorizaciones suficientes del Gobierno del país para el cual son nombrados, tendrán el derecho, bajo condición de reciprocidad, de ejercer las funciones y de gozar de las exenciones e inmunidades que se conceden o en lo adelante se concedan a los funcionarios consulares del mismo rango de la Nación más favorecida. El Gobierno que conceda exequaturs u otras autorizaciones, podrá a su discreción cancelarlos comunicando las razones por las cuales crea conveniente hacerlo.
ARTICULO V - Habrá entre los territorios de las dos Altas Partes Contratantes recíproca libertad de comercio y navegación. Los súbditos o ciudadanos de cada una de las Partes Contratantes tendrán libertad para ir libremente con sus naves y cargas a todos los lugares, puertos y ríos en los territorios de la otra, que estén o puedan estar abiertos al comercio exterior, y conformándose a las leyes del país a donde así vayan, gozarán de los mismos derechos, privilegios, libertades, favores, inmunidades y exenciones en materias de comercio y navegación de que gozan o puedan gozat los súbditos o ciudadanos nativos.
ARTICULO VI - Los artículos que sean producto o manufactura de los territorios de una de las Altas Partes Contratantes, a su importación en los territorios de la otra, sea cual fuere el lugar de donde lleguen, gozarán de los más bajos tipos de derechos aduaneros aplicables a artículos similares de cualquier otro origen extranjero.
Los artículos que sean producto o manufactura de los territorios de una de las Altas Partes Contratantes exportados a los territorios de la otra, no estarán sujetos, a su exportación, a otros o más altos impuestos que los pagados por iguales artículos exportados a cualquier otro país extranjero.
Ni será impuesta por uno u otro país a la importación o exportación de ningún artículo del otro o para el otro, ninguna prohibición que no se extienda igualmente a igual artículo importado de cualquier otro país o exportado para él. La última disposición no es aplicable, sin embargo, a prohibiciones o restricciones mantenidas o impuestas como medidas sanitarias o con el fin de proteger animales y plantas útiles.
ARTICULO VII - Los súbditos o ciudadanos de cada una de las Altas Partes Contratantes gozarán en los territorios de la otra, de perfecta igualdad de tratamiento con los súbditos o ciudadanos nativos, en todo lo que se refiere a exención de derechos de tránsito, almacenaje, rebaja de derechos y facilidades para la importación y exportación de mercancías. (p.64) ARTICULO VIII - Ningunos derechos internos exigidos para beneficio de los Estados, Autoridades locales, o corporaciones que afecten o puedan afectar la producción, manufactura o consumo de cualquier artículo en los territorios de una u otra de las Altas Partes Contratantes, será por razón alguna más alto o más gravoso impuesto sobre los artículos que sean producto o manufactura de los territorios de la otra, que sobre artículos semejantes de origen nativo.
El producto o manufactura de los territorios de una u otra de las Altas Partes Contratantes, importado en los territorios de la otra y destinado a almacenaje o tránsito no estará sujeto a ningún derecho interno.
ARTICULO IX - Las Compañías anónimas y otras compañías y asociaciones comerciales, industriales y financieras, inclusive las compañías de seguro, domiciliadas en los territorios de una de las Altas Partes Contratantes y que tengan existencia legal, según las leyes vigentes de esa Parte, serán reconocidas como dotadas de existencia legal en los territorios de la otra y autorizadas para comparecer en juicio, como demandantes y demandadas, conforme a las leyes de esa otra Parte.
Su admisión a la prosecución de su industria o de su comercio, igualmente que a la adquisición de propiedades en los territorios de la otra Parte, dependerá de las leyes del país. En todo caso gozarán dichas compañías y asociaciones en estos territorios de los mismos derechos que se conceden o puedan concederse a las compañías o asociaciones semejantes de la Nación más favorecida.
ARTICULO X - Todos los artículos que se importen o puedan legítimamente importarse en los puertos de una u otra de las Altas Partes Contratantes, de países extranjeros, en buques nacionales, podrán igualmente ser importados en esos puertos en buques de la otra Parte Contratante, sin estar sujetos a ningunos otros o más altos derechos o cargas, de cualquier denominación, que si tales artículos fueran importados en buques nacionales.
Tal igualdad recíproca de tratamiento tendrá efecto sin distinción entre si tales artículos van directamente del lugar de orígen o de cualquier otro lugar extranjero.
De la propia manera habrá perfecta igualdad de tratamiento con respecto a la exportación, de modo que se pagarán los mismos derechos de exportación y se concederán los mismos premios y rebajas de derechos en los territorios de cada una de las Partes Contratantes, a la exportación de cualquier artículo que se exporte o pueda ser legítimamente exportado de allí, ya se efectúe tal exportación en buques japoneses o en buques venezolanos, y sea cual fuere el lugar de destino, ya un puerto de la otra Parte o de cualquiera tercera Potencia.
ARTICULO XI - En todo lo relativo al estacionamiento, carga y descarga de buques en los puertos, diques, surgideros y radas de las Altas Partes Contratantes, no serán concedidos ningunos privilegios por una u otra Parte a naves nacionales, que no sean concedidos igualmente, en casos semejantes, a los buques del otro país; siendo la intención de las Partes Contratantes que en estos respectos sean tratados los respectivos buques en el pie de perfecta igualdad.
ARTICULO XII - Los buques mercantes que naveguen con la bandera del Japón o con la de Venezuela y lleven los papeles requeridos por sus leyes nacionales para probar su nacionalidad serán considerados en Venezuela y en el Japón como buques japoneses y venezolanos, respectivamente. (p. 65)

ARTICULO XIII - En los puertos de uno u otro país no se les impondrán a los buques del otro ningunos derechos de tonelaje, puerto, pilotaje, faro, cuarentena u otros derechos semejantes o correspondientes, de cualquier denominación, exigidos en nombre o en provecho del Gobierno, funcionarios públicos, individuos particulares, corporaciones o establecimientos de cualquier clase, que no se les impongan igualmente, bajo las mismas condiciones, a los buques nacionales en general o a los buques de la Nación más favorecida. Tal igualdad de tratamiento se aplicará recíprocamente a los buques respectivos, sea cual fuere el lugar de donde provengan y sea cual fuere su lugar de destino.
ARTICULO XIV - El comercio de cabotaje de las Altas Partes Contratantes está exceptuado de las estipulaciones del presente tratado y será regulado con arreglo a las leyes del Japón y de Venezuela, respectivamente. Queda entendido, sin embargo, que los súbditos o ciudadanos de una u otra Alta Parte Contratante, gozarán en este respecto del tratamiento de la Nación más favorecida en los territorios de la otra.
Los buques japoneses y los buques venezolanos podrán sin embargo pasar de un puerto a otro, ya con el fin de desembarcar la totalidad o parte de sus pasajeros o carga, llevados de afuera, ya con el fin de tomar a su bordo la totalidad o parte de sus pasajeros o carga para un destino extranjero.
ARTICULO XV
Excepto que de otro modo se estipule expresamente en este Tratado, las Altas Partes Contratantes convienen en que, en todo lo que concierne al comercio, a la navegación y a la industria, cualquier privilegio, favor o inmunidad que la una o la otra Parte Contratante tenga actualmente concedidos o pueda en lo adelante conceder a los buques, súbditos o ciudadanos de cualquier otro Estado, se extenderá a los buques, súbditos o ciudadanos de la otra Parte Contratante, gratuitamente, si la concesión en favor de ese Otro Estado hubiere sido gratuita, y mediante las mismas o equivalentes condiciones, si la concesión hubiere sido condicional.
ARTICULO XVI - Las estipulaciones del presente Tratado no se aplicarán a ningunas ventajas especiales que se concedan o puedan concederse por una u otra de las Altas Partes Contratantes a Estados contiguos, para facilitar el tráfico de fronteras, peco que no se concedan a ningún otro país extranjero.
ARTICULO XVII - El presente Tratado empezará a regir pasando el lapso de siete días después del canje de las ratificaciones y permanecerá en vigor por el término de diez años.
En caso de que ni una ni otra de las Partes Contratantes haya dado aviso a la otra doce meses antes de la expiración de dicho término de diez años, de su intención de terminar el Tratado, éste continuará en vigor hasta la expiración de doce meses contados desde la fecha en que una u otra Parte haya dado tal aviso.
ARTICULO XVIII - El presente Tratado será rarificado tan pronto como sea posible por las dos Altas Partes Contratantes y las ratificaciones serán canjeadas en
• En testimonio de lo cual los respectivos Plenipotenciarios han firmado este Tratado y puesto en él sus respectivos sellos.
(p.66)

Hecho por duplicado en .. a los .. días del mes de este año de Taisho correspondiente al día …del año de mil novecientos…*
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* Existen por lo menos dos versiones de este proyecto. En una, que se conserva en inglés, se observa algunas diferencias, a saber:
a) Tiene una parte introductoria que reza:
‘Su Majestad el Emperador del Japón y el Presidente de los Estados Unidos de Venezuela, animados por el deseo de fortalecer las relaciones de amistad y buen entendimiento entre las dos naciones y facilitar y expandir las relaciones comerciales entre sus dos países, han resuelto concluir a ese fin un Tratado de Amistad, Comercio y Navegación y han nombrado como sus Plenipotenciarios, a saber:
Su Majestad el Emperador del Japón al señor. .
Y el Presidente de los Estados Unidos de Venezuela, a Su Excelencia..
Quienes, después de haberse comunicado sus respectivos Plenos Poderes, que fueron encontrados en buena y debida forma, han acordado los siguientes artículos:”
b) Los artículos finales también varían como sigue:
Artículo XVII - Todas las diferencias entre las Altas Partes Contratantes que puedan surgir en relación a cuestiones de interpretación, ejecución o violación de los artículos de este Tratado serán decididas por arbitraje sin recurso a la guerra.
Artículo XVIII (XVII) - El Presente Tratado entrará en efecto después de un lapso de dos meses después del canje de ratificaciones y seguirá en vigor por el período de diez años.
En caso de que ninguna de las Partes Contratantes haya notificado a la otra doce meses antes de la expiración de dicho período de diez años su intención de terminar el Tratado, este continuará en vigor hasta la expiración de doce meses a partir de la fecha en que cualquiera de las Partes haya hecho tal notificación.
Artículo XIX (XVIII) - El presente Tratado será ratificado a la brevedad posible por las dos Altas Partes Contratantes y las ratificaciones serán canjeadas en Berlín.
En testimonio de lo cual, los Plenipotenciarios respectivos han firmado este Tratado y puesto sus respectivos sellos.
Hecho por duplicado en . . . este . .. día del mes ... del año de Taisho, correspondiente al día. . . del año de un mil novecientos . . .
Fuente: Ministerio de Relaciones Exteriores, Archivo General. Japón, Años 1910, 1911, 1912, 1913, N9 1. Expediente relativo a las negociaciones con el Japón para la celebración de un Tratado de Comercio. (p.67)

APENDICE C-1
CLÁUSULA PROPUESTA POR VENEZUELA

El Gobierno de Venezuela, en el artículo 21 del primer proyecto de Tratado que presentó a la consideración del Gobierno japonés, propuso el arbitramiento bajo la siguiente forma:
Las controversias que se susciten sobre la interpretación o ejecución del presente Tratado, serán sometidas a arbitraje, siempre que dichas controversias no afecten la independencia, la honra o los intereses vitales de las dos Altas Partes Contratantes.
Queda entendido que no se someterán a arbitraje las cuestiones que según la ley territorial, deban ser resueltas por los tribunales locales.
En cada caso particular las dos Altas Partes Contratantes firmarán un compromiso especial que determine claramente la materia en litigio, la extensión de los poderes del árbitro y los trámites del procedimiento, compromiso que estará sujeto para su ratificación a las formalidades establecidas por las leyes constitucionales de cada Nación.

Fuente: M.R.E., Política Comercial referente al Tratado de Comercio y de Tránsito con el Japón, 1916. Exp. 8-1. (p.68)

APENDICE D
PROTOCOLO PROPUESTO POR JAPON
PROTOCOLO
(Traducción)

En el día de hoy, al proceder a firmar el Tratado de Comercio y Navegación entre el Japón y Venezuela, los Plenipotenciarios de las dos Altas Partes Contratantes, debidamente autorizados para ello, confirman como interpretación de la estipulación del parágrafo 1 del Artículo 2 del dicho Tratado que: *
Los súbditos y ciudadanos de cada una de las Altas Partes Contratantes tendrán y gozarán en los territorios de la otra los mismos derechos, privilegios, libertades, favores, inmunidades y excepciones en todo lo relativo a inmigración extranjera que los concedidos o que en ellas se concedan en lo adelante a los súbditos o ciudadanos de la nación más favorecida,
Conviénese en que el presente Protocolo se someterá a la aprobación de las Altas Partes Contratantes al mismo tiempo que el mencionado Tratado, y en que al ratificarse el Tratado considerase como igualmente aprobado el presente Protocolo.
En fe de lo cual firman los Plenipotenciarios respectivos el presente Protocolo y sellan con sus sellos.
Hecho en Berlín, por duplicado, y en lengua inglesa, etc.

* Se conserva una versión inglesa de este texto donde hay un párrafo adicional en este lugar, el cual reza: “En consecuencia de la estipulación del Parágrafo 1 del Artículo 2 del Tratado de Comercio y Navegación firmado este día en Berlín, los súbditos japoneses, en la misma forma y sobre el mismo pie que la nación más favorecida, tendrán el derecho de gozar de las libertades, derechos, privilegios e inmunidades que existen o que se establecerán por las leyes o regulaciones referentes a la inmigración en Venezuela. (p.69)

APENDICE E
TRATADO DE COMERCIO Y NAVEGACION PANAMEÑO-JAPONES, 1 1-12-1930
(Traducción del Inglés de V. Tarchov.)

Su Majestad el Emperador del Japón y el Presidente de la República de Panamá, en el deseo de fortalecer las relaciones de amistad y buen entendimiento que felizmente existen entre las dos naciones y para facilitar y extender sus relaciones comerciales recíprocas, han resuelto, con ese propósito, concluir un Tratado de Comercio y Navegación y han nombrado con ese fin a sus Plenipotenciarios, a saber:
Su Majestad el Emperador del Japón a:
Takahiko Wakabayashi, el Cónsul en Panamá de su Majestad Imperial; y
El Presidente de la República de Panamá a:
El Doctor Don Ricardo A. Morales, Secretario Adjunto de Relaciones Exteriores. Encargado;
Quienes, después de haberse comunicado sus respectivos Plenos Poderes, los cuales fueron hallados en buena y debida forma, han acordado los siguientes artículos:
ARTICULO 1 - Los súbditos o ciudadanos de una de las Altas Partes Contratantes tendrán plena libertad de entrar, permanecer, viajar y residir en los territorios de la otra, sujetos a las leyes y regulaciones relativas a sanidad, orden público o la seguridad del Estado, que son generalmente aplicables por igual a todos los extranjeros.
En todo lo que se refiere al ejercicio del comercio, industria, artes y profesiones, al pago de impuestos, derechos, tasas o contribuciones de cualquier índole y a la administración de justicia, estarán colocados en todos los respectos sobre el mismo píe que los súbditos o ciudadanos de la nación más favorecida.
Se les permitirá poseer o alquilar y ocupar las casas, manufacturas, almacenes, tiendas y premisas y, a condición de reciprocidad, tendrán plena libertad de adquirir, poseer y disponer de propiedades de cualquier descripción, muebles o inmuebles, que las leyes del país permiten o permitirán adquirir, poseer o disponer, a los súbditos o ciudadanos de cualquier otro país extranjero, siempre sujetos a las condiciones y limitaciones prescritas en tales leyes.
ARTICULO II - Cada una de las Altas Partes Contratantes puede nombrar Cónsules Generales, Cónsules, Vicecónsules y Agentes Consulares en todos los puertos, ciudades y lugares de la otra, excepto en aquellos donde pueda no ser conveniente reconocer tales funcionarios. Esta excepción, sin embargo, no se hará con respecto a una de las Altas Partes Contratantes sin aplicarse también a todas las demás Potencias.
Tales Cónsules Generales, Cónsules, Vicecónsules y Agentes Consulares, habiendo recibido exequaturs u otra autorización suficiente del Gobierno del país al cual han sido nombrados, tendrán, con la condición de reciprocidad, el derecho de ejercer sus funciones y gozar de los privilegios, exenciones e inmunidades que se dan o puedan otorgarse en el futuro a los funcionarios Consulares del mismo rango de la nación más favorecida. (p. 70)

ARTICULO III - Entre los territorios de las dos Altas Partes Contratantes habrá recíproca libertad de comercio y navegación.
Los súbditos o ciudadanos de cualquiera de las Altas Partes Contratantes tendrán la libertad de venir libremente con sus naves y cargas a todos los lugares, puertos y ríos en el territorio de la otra, que están abiertos o podrán abrirse en el futuro al comercio exterior y, conformándose a las leyes del país al cual llegan así, gozarán de los mismos derechos, privilegios, libertades, favores, inmunidades y exoneraciones en materia de comercio y navegación de que gozan o puedan gozar los súbditos o ciudadanos nativos.
ARTICULO IV - Los artículos que sean producto o manufactura de los territorios de una de las Altas Partes Contratantes, al ser importados en el territorio de la otra, de cualquier lugar que procedan, gozarán de las tarifas aduanales y costas más bajas aplicables a artículos similares de cualquier otro origen extranjero.
Los artículos que sean producto o manufactura de los territorios de una de las Altas Partes Contratantes, exportados a los territorios de la otra, no estarán sujetos al exportarse a tasas distintas o más altas que aquellas pagadas sobre artículos similares exportados a cualquier otro país extranjero.
No se mantendrá ni se impondrá ninguna prohibición o restricción de ningún tipo por ninguna de las Altas Partes Contratantes sobre las importaciones de o exportaciones a los territorios de la otra de ningunos artículos que sean producto o manufactura de los territorios de cualquiera de las Altas Partes Contratantes, que no se extienda igualmente a los artículos importados de o exportados a cualquier otro país. Este proviso no es aplicable a los artículos que constituyen un Monopolio Estatal o a las restricciones o prohibiciones sanitarias u otras que se impongan con el objeto de asegurar la seguridad del Estado, de los individuos, o de animales o plantas.
ARTICULO V - Cada una de las Altas Partes Contratantes permitirá la importación o exportación de todas las mercancías que puedan ser legalmente importadas o exportadas, así como el transporte de pasajeros desde o hacia sus respectivos territorios, en los barcos de la otra; y tales barcos, sus cargas y pasajeros gozarán de los mismos privilegios que, y no se les someterá a impuestos o tasas distintas o más altas que a los barcos nacionales, sus cargas y pasajeros.
ARTICULO VI - Compañías de responsabilidad limitada y otras compañías y asociaciones comerciales, industriales y financieras ya organizadas o que se organizaren en el futuro de acuerdo a las leyes de cualquiera de las Altas Partes Contratantes y registradas en los territorios de tal Parte, están autorizadas, en los territorios de la otra, a ejercer sus derechos, aparecer ea las Cortes, sea como demandantes o demandadas, sujetas a las leyes de tal otra Parte.
La admisión de estas compañías y asociaciones al ejercicio del comercio y la industria en los territorios de la otra Parte, estará en todos los respectos, gobernada por las leyes y regulaciones válidas en los territorios de esa Parte.
Dichas compañías y asociaciones gozarán en todos los respectos en los territorios de la otra Parte de los mismos derechos que se han otorgado o puedan otorgarse a compañías y asociaciones similares de la nación más favorecida.
ARTICULO VII - Se exceptúa de las provisiones de este Tratado el comercio de cabotaje de las Altas Partes Contratantes y será regulado según las leyes de cada una de las Altas Partes Contratantes. (p. 71)

ARTICULO VIII - Salvo que se indique expresamente lo contrario en este Tratado, las Altas Partes Contratantes acuerdan que, en todo lo que se refiera a comercio, navegación e industria, cualquier favor, privilegio o inmunidad que cualquiera de las Altas Partes Contratantes ha otorgado efectivamente o pueda otorgar en el futuro, a los barcos, súbditos o ciudadanos de cualquier otro Estado extranjero se extenderá, inmediata e incondicionalmente a los barcos, súbditos o ciudadanos de la otra Alta Parte Contratante, siendo su intención que el comercio, navegación e industria de cada país sea colocado en todos los respectos en el mismo pie que la nación más favorecida.
ARTICULO IX - Las estipulaciones de este Tratado no se aplicarán a las concesiones tarifarias otorgadas por cualquiera de las Altas Partes Contratantes a Estados contiguos solamente para facilitar el tráfico fronterizo, dentro de una zona limitada de cada lado de la frontera, mientras tales concesiones no se extiendan a ningún otro país, o a favores tarifarios especiales otorgados por Japón en relación al pescado y otros productos acuáticos tomados en aguas extranjeras en las proximidades del Japón.
ARTICULO X - El presente Tratado no se aplicará a la Zona del Canal de Panamá; tampoco invocará el Japón las provisiones de la nación más favorecida del presente Tratado respecto a las estipulaciones acordadas o que se pudieran acordar en el futuro entre la República de Panamá y los Estados Unidos de América para la construcción, mantenimiento, operación, saneamiento o protección del Canal de Panamá.
ARTICULO XI - El presente Tratado se firmará en duplicado en cada uno de los idiomas japonés, español e inglés y, en el caso de haber alguna diferencia de -sentido entre ellos, prevalecerá el sentido expresado en el texto inglés.
ARTICULO XII - El presente Tratado será rarificado y sus ratificaciones serán canjeadas en Panamá tan pronto como sea posible. Entrará en vigor en el décimo día después del canje de ratificaciones y se mantendrá en vigor durante tres años. En caso de que ninguna de las Altas Partes Contratantes haya notificado a la otra seis meses antes de la expiración del perodo indicando su intención de dar por terminado el Tratado, este continuará en vigor hasta la expiración de seis meses a partir de la fecha en que cualquiera de las Altas Partes Contratantes lo haya denunciado.
En testimonio de esto los respectivos Plenipotenciarios han firmado el presente Tratado y han colocado sus sellos.
Hecho en Panamá en duplicado el onceavo día del doceavo mes del quito año de Showa, correspondiente al onceavo día de diciembre del mil novecientos trigésimo año de la era Cristiana.
                                                                                                   (L. S.) 7’. Wakabayashi
                                                                                                  
(L. S.) Ricardo A. Morales                         (p. 72)

APENDICE F
REPORTAJE DEL CORRESPONSAL JAPONES YASUI SOBRE LAS CONDICIONES EN VENEZUELA, PUBLICADO EN EL TOKIO ASAHI SHINBUN, AGOSTO 4, 1939

Después de un largo viaje por vapor hacia el norte, desde Chile hasta Panamá, y de allí más unas siete horas de vuelo, llegué a La Guayra, el más importante puerto aéreo y marítimo de Venezuela, el país que lleva el nombre que significa “Pequeña Venecia” y que ocupa el extremo septentrional del continente de Sud América, descubierto por Cristóbal Colón en su famosa tercera expedición. Arrecifes de coral, dispersos en el mar, playas cubiertas de palmeras, mar de color añil, de ese color típico de la región tropical, riscos de 9.000 pies que se levantan desde el borde del mar, todo contribuye a formar un cuadro grandioso.
Venezuela es un país relativamente poco conocido en el Japón, y quiero presentarlo a los lectores como el país más rico de Centro y Sud América, dotado de riquezas inagotables, que goza de prosperidad.
Partiendo de La Guayra el auto sube en 30 minutos a una altura de 9.000 pies sobre el nivel del mar, de donde se baja por una carretera en zigzagueo hasta llegar a una ciudad hermosa con construcciones de estilo americano. Las estatuas de Simón Bolívar y Colón se levantan imponentes, llamando la atención del que pasa por allí, las columnas de mármol del Palacio Presidencial reflejan los rayos del sol, y en la sala de recepción del Presidente de la República brilla una escultura de oro puro de más de 200 libras. Este es el perfil de Caracas, la capital que tiene una población de 200.000 habitantes.
En esta ciudad de Caracas, la capital de eterna primavera, situada a 3.000 pies del nivel del mar la temperatura varía entre un máximo de 80 y un mínimo de 60v, y hay allí un barrio de- dominado el “Paraíso” que en realidad no es una exageración.
Pero si el viajero entra en ese Paraíso terrenal y trata una vez de comprar una manzana o un cigarrillo (aquí se venden los cigarrillos por suelto), no puede menos de sentir la tristeza de la gran desilusión de este bello paraíso. En el paraíso la vida es cara
Una manzana, calculado en moneda japonesa, cuesta de 70 sen a un yen, una cereza (sic) cuesta 13 sen, tres huevos cuestan un yen. La edición especial del New York Times dedicada a Venezuela, publicada en enero pasado, decía que este es el país en donde la vida es la más cara del mundo, y queda cualquiera persona aterrada ante la verdad de esta aseveración.
Por otra parte, si observamos la renta de las gentes, vemos que un obrero inexperto gana de 8 a 10 yenes diarios; un obrero experto, de 20 a 25 yenes; una empleada de oficina gana un sueldo de 150 a 200 yenes mensuales (con almuerzo y comida pagados por el patrón); una sirvienta recibe de 80 a 100 yenes. En cambio, se dice que el costo de la vida de una familia de la clase media es de unos 1.500 yenes mensuales, una casa en que pueda uno vivir modestamente cuesta 400 yenes mensuales, y una tarjeta postal ilustrada cuesta 50 sen. Es caro el paraíso.
Dicen que la razón de este alto nivel de precios reside en las consecuencias del gobierno dictatorial, que es una tragedia que dejó la administración del Presidente Gómez que permaneció en el poder durante 27 años, hasta 1934. Las veinte familias que rodeaban al Presidente monopolizaban la venta de todos los artículos de primera necesidad a precios que les dejaban ganancias desproporcionadas. La mayor parte de los artículos que se venden en este país, que tiene pocas industrias nacionales, son importados y han pasado por la Aduana en donde se cobran derechos altos a base del peso de las importaciones. (p. 73)
Las casuchas que se ven en la falda de las montañas alrededor de la ciudad son de los pobres que se encuentran abandonados en las montañas. La gente acomodada se compone de exdueños de campos petroleros que vendieron sus propiedades a las compañías de afiliación inglesa o americana y que se volvieron ricos de un momento a otro.
Venezuela, que hoy es el segundo productor más importante de petróleo en el mundo, tiene una enorme extensión de tierras petrolíferas que se extiende desde la costa hasta las orillas del Orinoco (el gran río que atraviesa el país de oeste a este), y en dondequiera que se perfora la tierra allí sale el precioso líquido. Los campos petroleros que ocupan el 13 por ciento de la superficie total del país son explotados actualmente por las 106 compañías americanas e inglesas que trabajan allí, y la inversión correspondiente de capital es algo formidable sí se considera que solo la Standard Oil Company ha invertido más de 360.000.000 de dólares (Y.200.000.000 aproximadamente).
¿Cuántos japoneses hay en este país de precios tan caros y de millonarios petroleros? El reportero visitó al señor Seijiro Yazawa, dueño de la Casa Japonesa, en una calle próspera de Caracas, para obtener noticias sobre las condiciones de los japoneses en Venezuela, sobre las relaciones entre el Japón y Venezuela y sobre el trabajo del señor Yazawa.
La vida de este señor es representativa de las actividades de los 26 japoneses que residen en este país que, junto con sus familias, suman un total de 46 almas.
Señor Yazawa es hijo del presidente de la Cía. Manufacturera de Aceites lwai, de Yokohama, y es hijo adoptivo de la familia Yazawa, de Kawagoe, Prefectura de Saitama. Tiene actualmente 39 años de edad. Inspirado por la ambición de obtener concesiones petroleras para el Japón, que carece de este combustible, decidió venirse solo a Venezuela hace diez años. En ese entonces no había ningún otro japonés en este país. Y lo único que lo alentaba era una carta de recomendación al doctor Carlos Alamo Ybarra, entonces Vice-ministro de relaciones exteriores, dirigida por el señor Wakabayashi, cónsul japonés en Panamá en aquel entonces.
En esa carta de recomendación se refería que el señor Yazawa era de la categoría de segundo “dan” en Judo (la lucha japonesa), y por una equivocación se había traducido esto como de segundo grado. De allí resultaron las primeras complicaciones en la vida de él. Corrió el rumor de que había llegado del Japón un maestro de Jedo del segundo grado, se le pidió hacer una exhibición en la Gobernación, y no pudiendo dar una negativa el señor Yazawa participó en un match en que derribó a cuatro contendores.
Así el hombre que había venido a Venezuela en busca de concesiones petroleras se volvió famoso como un experto de la lucha japonesa, fue involuntariamente puesto en la posición de un maestro de Judo, y se resolvió enseñarlo a los venezolanos y darles la impresión de que los japoneses son fuertes. No conformes con eso, sin embargo, los venezolanos entusiastas proyectaron ofrecer 2.000 yenes de premio a quien pudiera derribar al señor Yazawa, y para los efectos organizaron un concurso en la plaza de toros. Resuelto a morir, el pobre hombre se presentó al concurso a batirse contra cuatro de los mejores luchadores, escogidos de todo el país, y logró vencer a tres de ellos. Pero el cuarto contendor aún vencido no quería dar la señal de derrota convenida, y entonces Yazawa le apretó el cuello. En ese momento el otro se desmayó Hubo entonces una gritería del público que se lanzó sobre la arena con voces de “¡Japonés asesino!” y con disparos de pistola. Yazawa logró escaparse, y así logró también dejar su carrera involuntaria de profesor de Judo.
Para llegar a la realización de su propósito de buscar campos petroleros, salió de Caracas a hacer una jira de exploración en los estados de Monagas y Anzoátegui que duró cerca de un año. Después de este año de viajar a mula, pasando dificultades y viviendo a la intemperie, envió un informe al presidente de la Compañía Japonesa de Petróleos que decía, “Hay oportunidades. No se debe perder la oportunidad de obtener concesiones”. Peto no recibió ninguna respuesta. A este respecto el señor Yazawa dice: “Me mortifico viendo la actividad actual de las compañías americanas e inglesas. Cuando anduve a caballo por las selvas, la Standard hacía sus exploraciones usando dos aeroplanos. En esa época todavía el Japón hubiera comenzado en las mismas condiciones que las otras naciones en la obtención de concesiones”. (p. 74)
En 1932, la firma Amano Shoten de Panamá realizó ganancias fenomenales en sus negocios, y perdiendo toda esperanza en el negocio de petroleras, el señor Yazawa fue a Panamá, a estudiar las actividades de dichos japoneses.
Precisamente en ese tiempo el gobierno de Panamá había dado la orden de expulsión a un grupo de pescadores japoneses. El señor Ya7awa se conmovió al ver la tragedia de estos compatriotas, y resolvió salvarlos e iniciar la industria pesquera en Venezuela. Volvió a La Guayra con los 14 pesqueros, construyó tres barcos pesques-os y un depósito de refrigeración, y se lanzó a la industria pesquera. Pero, una nueva desgracia, las redes levantadas no traían un solo pescado.
Los 15 hombres quedaron inmediatamente al borde de la ruina. Amenazaba el hambre. Y resolvieron subir a tierra para dedicarse a la agricultura. Arrendaron unas tierras en las afueras de Caracas, consiguieron dinero prestado del señor Santiago Sosa González, quien después fue nombrado cónsul honorario del Japón, y se dedicaron al cultivo de hortalizas. Aquí se tropezaron de nuevo con la mala suerte. Sembradas las semillas y cuidadas, no hubo manera de hacerlas brotar. No hubo ningún ingreso.
Entonces el señor Yazawa fue donde un señor Antonio Teppa, a quien había conocido en el barco de regreso de Panamá, y logró obtener de él un préstamo de 1.500 yenes. Compró un camión con este dinero y se dedicó al negocio de transporte de carga. Por primera vez en su vida aventurada obtuvo resultados, y este fue el principio de un cambio en su fortuna.
Con los primeros 600 yenes que ganó el señor Yazawa en este negocio, alquiló una casa y puso una tienda de víveres, manejada por cinco de sus compañeros, con el señor Watai a la cabeza. De estos, cuatro han establecido negocios independientes de la misma clase después, y hoy día tienen ventas que suman más de 20.000 yenes mensuales, con ganancia neta de mil yenes.
Otro compatriota que vino después fue el señor Yonekura, que venía del Perú, quien estableció una tienda de quincallerías.
El reportero vio durante su permanencia en Caracas una tienda que le sirvió de prueba de riqueza fenomenal de este país. Se trataba de una tienda infeliz, que parecía un corral para puercos, situada en una callejuela cerca de la Santa Capilla, en donde se vendía oro. Había montones de barras de oro, y me quedé nuevamente sorprendido cuando vi a un muchacho que entraba a ese tienducho a comprar 3.000 yenes en barras de oro.
Al señor Ono Matae, representante de la Federación de Asociaciones Exportadores del Japón para la América Latina, y al señor Haseda Ryokichi, de la Nagoya Products Export Association, pregunté sobre las posibilidades de comercio con este país tan próspero. La conclusión fue de que se podía vender cualquier mercancía con la sola condición de que fuera de buena calidad.
Por Otra parte el señor Watai me decía: “Todos los días se venden juegos de té que cuestan de 200 a 300 yenes. Aquí es marcada la costumbre de hacer obsequios, y es de esta circunstancia que debemos aprovechar”.
El Japón estableció en este país, en el año pasado, una Legación y nombró al señor Kiyoshi Yamagata de primer Ministro. El Japón fue la última potencia que acreditara una misión ante el gobierno venezolano. Las negociaciones con este país para la conclusión de un tratado de comercio no marchaban satisfactoriamente, pero gracias a los esfuerzos incansables del señor Yamagata, el señor Ohgimi, secretario de la Legación, y el señor Omura, secretario-intérprete, se ha podido llegar a un acuerdo que se firmó el día primero de julio.
La próxima cuestión que hay por resolver es el problema de la prohibición de entrada a emigrantes japoneses. (p. 75)

APENDICE G
MODUS VIVENDI ENTRE VENEZUELA Y JAPON, 1-7-1939
E INTERCAMBIO DE NOTAS, 11-3-1941

Estados Unidos de Venezuela—Ministerio de Relaciones Exteriores

Dirección de Política Económica, Sección de Economía.
Número 624-E.
                                                                                                                 Caracas, 11 de marzo de 1941

Señor Encargado de Negocios:
Tengo a honra informar a V. S. que el Gobierno de Venezuela tomará desde esta fecha las medidas necesarias para continuar rigiendo las relaciones comerciales entre los Estados Unidos de Venezuela y el Japón, de acuerdo con los principios consignados en el Arreglo celebrado entre los dos países, en Caracas, el 1 de julio de 1939, prorrogado el 29 de junio y el 30 de octubre de 1940.
Las medidas adoptadas de conformidad con la presente nota permanecerán en vigor por el término de un año a contar desde esta fecha y podrán ser suspendidas antes de la expiración de este término de conformidad con lo estipulado en el Arreglo de l de julio de 1939.
Válgome de la oportunidad para renovar a V. S. las seguridades de mi distinguida consideración.
                                                                                                                                                        E. Gil Borges.
Al Honorable Señor Yosoe Ohgimi, Encargado de Negocios a. i. del Japón.
Presente.

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Legación del Japón en Venezuela.
Número 6.
                                                                                                                Caracas, 11 de marzo de 1941

Señor Ministro:
Tengo a honra informar a Vuestra Excelencia que el Gobierno del Japón tomará, desde esta fecha, las medidas necesarias para continuar rigiendo las relaciones comerciales entre el Japón y los Estados Unidos de Venezuela de acuerdo con los principios consignados en el Arreglo celebrado entre los dos países, en Caracas, el l de julio de 1939, prorrogado el 29 de junio y el 30 de octubre de 1940.
Las medidas adoptadas de conformidad con la presente nota permanecerán en vigor por el término de un año a contar desde esta fecha y podrán ser suspendidas antes de la expiración de este término de conformidad con lo estipulado en el Arreglo de 1 de julio de 1939.
Aprovecho esta oportunidad para reiterar a Vuestra Excelencia las seguridades de mi más alta consideración.
                                                                                                                               Yosoe Ohgimi.

 
Excelentísimo Señor Dr. D. Esteban Gil Borges, Ministro de Relaciones Exteriores.                                           (p.76)
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Estados Unidos de Venezuela—Ministerio de Relaciones Exteriores—Dirección de Política Económica.—Sección de Economía.
Número 3.361-E.
                                                                                                                       Caracas, 1’ de julio de 1939.

Señor Ministro:
Tengo el honor de informar por la presente nota que como resultado de las negociaciones con V. E., el Gobierno de Venezuela, considerando el equilibrio de las importaciones y exportaciones entre Venezuela y el Japón, propuesto por aquélla como principio regulador del intercambio comercial tomará, desde esta fecha, las medidas necesarias para llevar a la práctica en las relaciones comerciales entre los dos países, los siguientes principios:
1ª. En el caso de que se observe durante el año de vigencia de estas medidas un desequilibrio anormal entre las exportaciones venezolanas y las exportaciones japonesas, el Gobierno de Venezuela podrá invitar al del Japón a considerar medidas para restablecer su funcionamiento normal y en el caso de que no se llegue a un acuerdo sobre las medidas necesarias para lograr ese fin, se reserva la facultad de suspender su aplicación dando aviso al Gobierno del Japón con treinta días de anticipación.
2ª. El Gobierno de Venezuela comunicará al fin del primer semestre de la vigencia de estas medidas, una relación de las mercancías que haya importado del Japón y exportado para él durante el semestre anterior.
3ª. Se entenderán por importaciones del Japón en Venezuela los productos cultivados o fabricados en el Japón, provenientes de su territorio y despachados y destinados directamente a Venezuela, que se introduzcan en su territorio aduanero para ser entregados aquí a los consumidores.
4ª. Los productos del Japón al ser importados en Venezuela deberán estar acompañados de un certificado de origen.
5ª. La importación de los textiles del Japón, comprendidos en la Resolución del Ministerio de Hacienda de Venezuela, de 15 de noviembre de 1938, renovada por la de 15 de mayo de 1939, quedará sometida a las limitaciones generales establecidas en las citadas Resoluciones y en las que en lo sucesivo las reemplazaren.
6ª. Cuando por razones de orden económico el Gobierno de Venezuela se vea en la necesidad de limitar, de manera general, la introducción de determinado producto o productos que formen parte de la exportación normal del Japón, lo hará de una de las dos maneras siguientes:
a) fijando una cantidad global para toda la importación del producto o productos sin distribuirla por países de origen, y dejando al Japón en libertad de concurrir dentro del límite global del contingente.
b) asegurando al Japón una proporción dentro de la cantidad global acordada para dicho producto o productos, correspondiente a la que había venido manteniendo dentro de dicha importación en años normales.
79 El Gobierno de Venezuela comunicará todos los datos útiles para establecer con la mayor exactitud las estadísticas del comercio de importación y exportación entre los dos países.
8ª. Las medidas adoptadas de conformidad con la presente nota permanecerán en vigor por un año a partir de esta fecha, salvo el caso previsto en el número 1° de esta Declaración.
9ª- El Gobierno de Venezuela podrá suspender la aplicación de las medidas a que se refiere la presente nota, informando al Gobierno del Japón con treinta días de anticipación.
Válgome de la oportunidad para renovar a V.E. las seguridades de mi alta consideración.
                                                                                                                                           E. Gil Borges.
Al Excelentísimo Señor Kiyoshi Yamagata, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario del Japón.
Presente.                                                                                                                                                           (p.77)

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Legación del Japón en Venezuela.
Número 25.
                                                                                                                 Caracas, 10 de julio de 1939.

 Señor Ministro:
Tengo el honor de informar por la presente nota que como resultado de las negociaciones con Vuestra Excelencia, el Gobierno del Japón, teniendo en consideración el equilibrio de las importaciones y exportaciones entre el Japón y Venezuela, propuesto por ésta como principio regulador del intercambio comercial, tomará desde esta fecha, las medidas necesarias para llevar a la práctica en las relaciones comerciales entre los dos países, los siguientes principios:
1° El Gobierno del Japón facilitará y estimulará la importación de productos venezolanos, a fin de disminuir el actual excedente de las importaciones japonesas a Venezuela.
2° En el caso de que se observe durante el año de vigencia de estas medidas un desequilibrio anormal entre las exportaciones venezolanas y las exportaciones japonesas, el Gobierno del Japón podrá invitar al de Venezuela a considerar medidas para restablecer su funcionamiento normal y en el caso de que no se llegue a un acuerdo sobre las medidas necesarias para lograr ese fin, se reserva la facultad de suspender su aplicación dando aviso al Gobierno de Venezuela con treinta días de anticipación.
3° El Gobierno del Japón comunicará al fin del primer semestre de la vigencia de estas medidas, una relación de las mercancías que haya importado de Venezuela y exportado para élla durante el semestre anterior.
4° Se entenderán por importaciones de Venezuela en el Japón los productos cultivados o fabricados en Venezuela, provenientes de su territorio y despachados y destinados directamente al Japón, que se introduzcan en su territorio aduanero para ser entregados allí a los consumidores.
5° La importación de los textiles del Japón, comprendidos en la Resolución del Ministerio de Hacienda de Venezuela, de 15 de noviembre de 1938, renovada por la de 15 de mayo de 1939, quedará sometida a las limitaciones generales establecidas en las citadas Resoluciones y en las que en lo sucesivo las reemplazaren.
6° Cuando por razones de orden económico el Gobierno del Japón se vea en la necesidad de limitar, de manera general, la introducción de determinado producto o productos que formen parte de la exportación normal de Venezuela, lo hará de una de las dos maneras siguientes:
a) Fijando una cantidad global para toda la importación del producto o productos sin distribuirla por países de origen, y dejando a Venezuela en libertad de concurrir dentro del límite global del contingente.
b) Asegurando a Venezuela una proporción dentro de la cantidad global acordada para dicho producto o productos, correspondiente a la que había venido manteniendo dentro de dicha importación en años normales. (p.78)

7° El Gobierno del Japón comunicará todos los datos útiles para establecer con la mayor exactitud las estadísticas del comercio de importación y exportación entre los dos países.
8° Las medidas adoptadas de conformidad con la presente nota permanecerán en vigor por un año a partir de esta fecha, salvo el caso previsto en el número 2° de esta Declaración.
9° El Gobierno del Japón podrá suspender la aplicación de las medidas a que se refiere la presente nota, informando al Gobierno de Venezuela con treinta días de anticipación.
Válgome de la oportunidad para renovar a Vuestra Excelencia las seguridades de mi más alta consideración.
                                                                                                                           Kzyoshi Yamagata.
Excelentísimo Señor Doctor E. Gil Borges, Ministro de Relaciones Exteriores.
Presente.

 Fuente: Libro Amarillo de los Estados Unidos de Venezuela, presentado al Congreso Nacional en sus sesiones ordinarias de 1942 por el MRE. Caracas, Tipografía Americana, 1942, pp. 195-200.                                                                 (p.79)

APENDICE H
NOTA RELATIVA AL ROMPIMIENTO DE RELACIONES, 3 1-12-1941

Estados Unidos de Venezuela—Ministerio de Relaciones Exteriores.— Dirección Política.—Sección de Relaciones Internacionales.
Número 7.195.
                                                                                                              Caracas, 31 de diciembre de 1941.

Señor Encargado de Negocios:
Los compromisos internacionales contraídos por los Estados americanos en las Conferencias Buenos Aires, Lima, Panamá, y La Habana, basados en el sistema de solidaridad continental, esencial para el mantenimiento de la paz, la integridad territorial y la seguridad política de dic Estados, obligan a éstos a prestarse asistencia recíproca y cooperación defensiva en todo caso que cualquiera de ellos fuere agredido o amenazado de agresión por algún país no americano.
El ataque de las fuerzas armadas del Imperio del Japón contra los Estados Unidos de América y las subsiguientes declaraciones del estado de guerra del Japón y de Alemania e Italia como aliadas del Japón, contra los Estados Unidos de América, han sido considerados por Venezuela como el caso de agresión previsto en la Declaración XV de la Reunión Interamericana de Consulta de los Ministros de Relaciones Exteriores celebrada en La Habana en julio de 1940; y en consecuencia, el Gobierno de la República manifestó, desde el primer momento, su solidaridad todos los Estados americanos y su firme disposición de contribuir a la defensa del Continente con los medios que estén a su alcance.
Considera mi Gobierno que esa actitud de solidaridad y de cooperación, asumida por él cumplimiento de sus obligaciones, a favor de los Estados Unidos de América y de otras Naciones
americanas que se hallan en guerra con el Gobierno de Vuestra Señoría, es incompatible con mantenimiento de las amistosas relaciones que cultivó Venezuela con el Japón antes de haber ocurrido las deplorables circunstancias a que me refiero. En tal virtud, he recibido instrucciones del Señor Presidente de la República, en Consejo de Ministros, para comunicar al Gobierno Japonés, por conducto de Vuestra Señoría, que desde esta fecha deben considerarse interrumpir las relaciones diplomáticas entre Venezuela y el Japón.
El Cónsul General de Venezuela en Tokio abandonará el territorio japonés en cuanto le posible, dejando al cuidado de una Nación amiga la protección de los intereses venezolanos.
Al cumplir tan penoso encargo deseo expresar mi sentimiento personal de poner término a toda relación diplomática con Vuestra Señoría. Tengo a honra al propio tiempo dar a Vuestra Señor. en nombre de mi Gobierno, la seguridad de que mientras permanezca en el país le serán prestadas las consideraciones y garantías que impone la práctica internacional.
Pongo a disposición de Vuestra Señoría los pasaportes necesarios, y le renuevo el testimonio de mi distinguida consideración.
                                                                                                                                               C. Parra-Pérez.
Al Honorable Señor Yosoe Ohgimi, Encargado de Negocios ad interim del Imperio del Japón.
Presente.

Fuente: Libro Amarillo, 1942, p. 34-35.                                                                                         (p. 80)

APENDICE  I
RECONOCIMIENTO DE UN ESTADO DE BELIGERANCIA CON ALEMANIA Y EL JAPON. ADHESION DE VENEZUELA A LA DECLARACION DE LAS NACIONES UNIDAS
COMUNICADO DE PRENSA

La Declaración XV, propuesta y suscrita por Venezuela en la Reunión Consultiva de La Habana y aprobada luego especialmente por el Congreso Nacional, es el origen y al mismo tiempo la base jurídica de la actitud asumida por Venezuela al lado de las Naciones Unidas y frente a las potencias agresoras.
Los signatarios del pacto mencionado reconocieron y proclamaron que el ataque de un país no americano contra cualquier Nación del Continente sería considerado como acto de agresión contra todas. Fue en cumplimiento de ese compromiso, como el Presidente de la República, a raíz del ataque a Pearl Harbour, ocurrido el 7 de diciembre de 1941, manifestó públicamente la decisión del Gobierno de mantenerse fiel a la palabra de solidaridad que había empeñado y poco después dispuso, en Consejo de Ministros, la ruptura de relaciones entre Venezuela y las potencias del Eje. Esta ruptura y el Decreto por el cual se suspendió la legislación venezolana de neutralidad en favor de los países americanos que se encontrasen en guerra, señalan de manera precisa el momento en que Venezuela abandonó su posición de país neutral.
Días después, reunida en Río de Janeiro la Tercera Reunión Consultiva, Venezuela propuso, en unión de Colombia y México, que todas las Naciones de América que no lo habían hecho rompieran las relaciones diplomáticas que mantenían con el Eje y pidió, con otras Repúblicas, que la comunidad americana hiciera suyos los principios consignados en la “Carta del Atlántico” a los que adhirió luego formalmente.
El Gobierno de Venezuela no ha vacilado en prestar a las Naciones Unidas, dentro de las posibilidades, su colaboración política, económica y militar. Con este objeto convino con los de Estados Unidos y Holanda las condiciones de la defensa en común del mar Caribe y de las Antillas holandesas; emplazó baterías de defensa en ciertos puntos de la costa para cooperar en la acción de las bases aijadas; concerté con el Gobierno británico medidas para la defensa del Golfo de Paria; fortificó la isla de Patos y combiné su acción con la de la base americana de Trinidad; abrió sus puertos y aeródromos a los buques y aeronaves de países beligerantes amigos; se incautó de naves pertenecientes a potencias totalitarias internadas en Venezuela; dicté disposiciones de vigilancia y de represión contra las actividades de personas extranjeras o nacionales que pudieran poner en peligro la seguridad de cualquier país americano; fiscalizó el giro de los fondos pertenecientes a súbditos del Eje; liquidé o expropió importantes empresas comerciales, industriales y de transporte pertenecientes a ellos y, en resumen, dio estricta ejecución a todas las medidas derivadas de los compromisos interamericanos del país y de su voluntad de ayudar por todos los medios a su alcance al triunfo de las Naciones Unidas.
Por su parte el Gobierno alemán ha cometido actos de agresión calificada contra la República, como el hundimiento de barcos de bandera nacional, con pérdida de vidas venezolanas, coronando recientemente su actitud hostil con el bárbaro fusilamiento de un ilustre Prelado de nuestra Iglesia.
En virtud de tales hechos, y por cuanto ellos caracterizan de modo inequívoco la situación creada, el Gobierno Nacional reconoce que existe el estado de beligerancia entre Venezuela, de una parte, y Alemania y el Japón, de la otra.
El Presidente de la República ha conferido, en consecuencia, plenos poderes al Embajador en Washington, para que firme el documento de adhesión de Venezuela a la Declaración de las Naciones Unidas, fechada el l de enero de 1942.        (p. 81)

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DECLARACION DE LAS NACIONES UNIDAS

Declaración conjunta de los Estados Unidos de América, El Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda Septentrional, La Unión Soviética de Repúblicas Socialistas, China, Australia, Bélgica, El Canadá, Costa Rica, Cuba, Checoslovaquia, República Dominicana, El Salvador, Grecia, Guatemala, Haití, Honduras, La India, Luxemburgo, Países Bajos, Nueva Zelandia, Nicaragua, Noruega, Panamá, Polonia, Unión del África del Sur y Yugoeslavia.
Habiendo expresado su adhesión al programa común de propósitos y principios que incorporara la Declaración Con junta del Presidente de los Estados Unidos de América y el Primer Ministro del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda Septentrional, de fecha 14 de agosto de 1941, conocida como la Carta del Atlántico.
Convencidos de que es esencial obtener una victoria absoluta sobre sus enemigos para defender la vida, la libertad, la independencia y el derecho de libre culto, así como para preservar los derechos humanos y la justicia tanto en su propio suelo como en otras tierras, y estando al presente empeñados en lucha común contra fuerzas barbáricas e inhumanas que tratan de subyugar al mundo,

DECLARAN:

(1) Qué cada Gobierno se compromete a usar todos sus recursos, militares y económicos, contra los miembros del Pacto Tripartito y sus adherentes con quienes se halle en guerra.
(2) Que cada Gobierno se compromete a cooperar con los Gobiernos signatarios de la presente y a no celebrar un armisticio ni concertar la paz por separado con el enemigo.
Podrán adherirse a la declaración antedicha las otras naciones que en la actualidad, o en lo futuro, presten ayuda material y colaboren en la lucha por la victoria sobre el hitlerismo.
                                                                                       Hecha en Washington. 1 de Enero de 1942.

Fuente: Libro Amarillo, 1945, pp. 146-148.                                                                                                     (p. 82)

 

APENDICE J
PRODUCTOS DE COMERCIO ENTRE VENEZUELA Y JAPON

Los productos venezolanos mencionados en una u otra forma en la correspondencia de Rodríguez durante su permanencia en Tokio, son los siguientes:
Café, cacao, chocolate, especies de cueros de res y chivo, sebo y grasa, intestinos en lata, lomo, lengua y rabo de vacuno, carne salada, cochino salado, extracto de carne, quesos, mantequilla, caseina, pelo de ganado vacuno y cerdas de cochino, cuerno, tendones y huesos, pieles de tigre (cunaguaro), venado de rabo blanco, mono Saki negro, mono ‘viudita”, perro de agua, caimán, iguana y culebra de agua, henequén, lana, algodón en rama, aceites de algodón, carapa, máramo, maderas de corazón (para hélices de aeroplanos), maderas preciosas, jabillo, apamate, pardillo, eucalipto, cedro, caoba, rosa, ébano, vera, zapatero, palo de oro, balatá (purgüo), caucho “Pará”, lana de ceibo, nuez de corozo, corteza de Angostura, chinchona, nueces de merey, raíces de babandí, ipecacuana, nudito y barbasco “cocorito”, gengibre, concha de quina, cimaruba, mangle, panamá, dividive, sarrapia, cuasia, lúpulo, tártago, pendave, tagua, cebadilla, linaza, bálsamo de copaiba, tabaco, ricino, coca, latex de chicle o pendare, almidón de yuca y sagú, harina de funche, cocos, maíz blanco y amarillo, frijoles, caraotas negras, arvejas, plátanos, limón, onoto, piña, papelón, azúcar, licor, cigarrillos, plumas de garza, conchas de madreperla, asbestos (amianto), mica, oro, diamantes industriales, mineral de plomo y de cobre, manganeso, caolín, cable de Río Negro, desperdicios de hierro y hojalata, aceites lubricantes y, por supuesto, petróleo.
APENDICE J-1
Los productos exportados por Japón a Venezuela en 1938, en términos generales, comprendían:
Sardinas, mariscos, hilos para bordar y tejer, telas blancas de tejido llano y labrado, telas teñidas y estampadas de tejido llano y labrado o fabricadas con hilos teñidos, driles, lona, felpas y panas, tejidos de punto, telas de algodón con mezcla de seda o de caucho, medias, calcetines, pañuelos, cobertores y frazadas, artículos de lona, toallas, telas de lino y de seda, hilados de lana animal o artificial, confecciones de seda, sacos, artículos de fibras ordinarias, hule, alfombras, paraguas, cortinas automáticas, artículos para la confección, forros para sombreros, impermeables, peines de cuerno, hueso, cepillos de pelos, escobas, carnaza y suela manufacturadas, pieles curtidas, nácar, esponjas, tallos manufacturados (junco), paja para tejer asientos y trenzada para sombreros, plantas y órganos, irrigadoras y bolsas para hielo y agua caliente de caucho, ebonita, muebles de madera ordinaria, madera manufacturada, herramientas, incubadoras, criadoras, comederos, bebederos, ponederos, cordones de papel y cartón, cajas de cartón, cartón manufacturado, papel y cartón impresos, termos, cristal, anteojos, espejos, loza, porcelana, lápices, tiza, talco, plumas fuentes con pluma de oro, hierro y acero en bruto, semimanufacturado, en láminas galvanizadas, en tuberías, conexiones, tapones y llaves, alambres y cables, tejidos de alambre, cuchillos, navajas, agujas, hojillas de afeitar, hojalata, adornos, botones, baterías de cocina de aluminio, aluminio no especificado, antimonio manufacturado, muebles metálicos, cornetas, cauchos, tripas para cauchos, bicicletas, velocípedos, carretillas, instrumentos de música, radioreceptores, fonógrafos, instrumentos y aparatos científicos (de ingeniería, medicina, laboratorio), instrumentos para artes y oficios, máquinas de coser, relojes, lámparas y linternas, pesas, máquinas y accesorios no especificados, barnices, pinturas, productos químicos diversos, estearinas, viseras protectoras para la Vista, arbolitos de navidad, juguetes, pilas eléctricas, accesorios para instalaciones eléctricas, peines de celuloide, botones plásticos, plástico no especificado, perlas y joyas falsas, flores y frutas artificiales, calzado, sombreros, necesseres, artículos de farmacia, de escritorio, aparatos y sustancias contra insectos y roedores, alambre de puías, postes, ganchos y grapas para cercas, esqueletos para estudios, cuadernos y folletos para instrucción primaria. (p. 83-4)

Fuente: Rodríguez a MRE, 21-1-1938.

 

APENDICE K
LISTA DE CASAS DE COMERCIO DE VENEZUELA Y JAPON

Una lista de las casas que mantenían comercio con Venezuela en 1931 y sus respectivas características, nos dicen mucho de este intercambio.
Así, G. Kato & Co de Yokohama, fundada en 1890, tenía sucursales en Kobe, Buenos Aires y ciudad de México, y un capital de 225.000 yenes. Exportaba: Habutae, seda crepe, pongee, seda fuji-spun crepe, pañuelos y camisas de seda, pijamas, kimonos, interiores, porcelana, juguetes de celuloide, vajillas de laca y de metal, artículos de papel, esteras, botones de concha, algodón crepé, algodón para interiores, interiores, medias y calcetines de algodón. Exportaban a Canadá, EE.UU., México, Cuba, todos los países de América Central, Venezuela, Colombia, Perú, Chile, Argentina, Australia, Inglaterra, India y África del Sur.
The Yutaka Trading Co., una firma individual, fue creada en 1923. Exportaba hacia Centro y Sur América varios géneros de seda y algodón, juguetes, artículos de quincallería y ferretería, porcelana, artículos de madera, especialidades japonesas.
Winkler & Co de Kobe, tenía sucursales en Yokohama, Tokio, Nagoya y Osaka; exportaba e importaba mercancías en general a y de todas las plazas del mundo.
Pan American Trading Co., cuyo representante era C. J. Fukushima, tenía un capital de 5.000 yenes y exportaba diversos artículos y géneros a México, Centro y Sur América.
Liebermann Waelchli & Co se “especializaba” en artículos “diversos” - sin mayores detalles.

APENDICE K-1

A título de curiosidad histórica, se reproducen los nombres de varios exportadores e importadores (se repite el nombre si una compañía tiene sucursales en varias ciudades) en 1938.
Exportadores
De Kobe: Winckler & Co; F. Kanematsa & Co; The Standard Braid & Produce Co; Merchandise Trading Co; Daishin Trading Co; Bergmann & Co; Heupermari & Van Breukelen; Mitsui
Bussan Kaisha, Ltd.; Liebermann Waelchli & Co; General Export Trading Co; K. K. Oriental
Purchasing Co; Vasuka & Co; Kondo & Co; Sato Shun & Co; Oda Trading & Co; Kato Bussan
Kaisha; Mikado Yoko; Comed & Co; A. Toussieh; Raspe & Co; Dodwell & Co.
De Osaka: C. Itoh & Co; Toyo Menka Kaisha Ltd; Kato Bussan Kaisha, Ltd; Siber Hegner & Co; Nikyo Trading Co; T. Kuge & Co; Marumatsu Goshi Kaisha; Marutomo & Co; Mitsui Bussan Ltd; Kitagawa Kabushiki Kaisha; Hattori Shoten Ltd.; Asociación Exportadora de Fabricantes de Osaka para América Latina de Osaka; Liebermann Waelchli Co; Nikyo Trading Co.
De Yokohama: Mitsui Bussan Kaisha, Ltd.; Winckler & Co; Liebermann Waelchli & Co; Sato Trading & Co; Kato & Co; Ogura & Co; Nipponphone Ltd.
De Nagoya: Nagoya Shokai; Kanzo Itoh Trading Co; Liebermann Waelchli & Co.
De Tokio: Konishi Trading & Co; Liebermann Waelchli & Co.                                                                       (p.85)

Importadores
De Cumaná: Berrizbeitia Hnos & Co; Carrera Hnos & Co; Jorge Zajia & Co.
De Carúpano: Franceschi & Co; Nissim Obadia; Blasini & Co.
De Puerto Cabello: Boulton & Co; Torres Guerra & Co; Blohm & Co; Ramon Mata; N. D. Dao; Corporacion Ultramar C.A.; RIOKA SA. Sucesora de R. & O Kolster; Eduardo Berrizbeitia; Manuel Arrillaga & Co; The Bolívar Railway Co;
De Valencia: Miguel & Eduardo Aoun Co; Natalio Domínguez; Celafat & Co; Hermanos Degwitz; Pablo Especial Casa Fenix”.
De Barquisimeto: Montero & Segura.
De Ciudad Bolívar: Cubria & Co; Carlos Carranza; J. G. Barceló Vidal; Felipe Bezara; Blohm & Co.
De Maracaibo: A. Kirschke & Co; Elias Molero Hijo & Co; Breuer Moller & Co; Hermanos
Sananes; Milgram Hermanos; Beckmann & Co; Numa P. León & Co; Blohm & Co; H. L. Boulton
Jr. & Co; Van Dissel Rode & Co; R. J. Villasmil & Co; Muchacho Hnos; Gustavo Zingg & Co;
Aron Milgram; Ramón Govea; Lazare Levine; Elías Ahadi; Abadi Hermanos; J. J. Jugo D.;
Alberto A. Andrade F.; M. A. Cook & Co; M. A. Belloso & Hnos.; Tito Abbo & Co; Bernardo
Borjas; Juan E. París; Rómulo Govea; C.A. Comercial Internacional; H.A.E. Ethofer; Pérez Conde
Hermanos; José Antonio Hernández; Arsacio del Olmo.
De La Guaira: J. Machado & Co; Taurel & Co; C. Escobar G. & Co; Ramón Penzo R.;
Alfredo Ravard & Co; Martín Pérez; H. L. Wichmann; 3.
Boccardo & Co; Blohm & Co; Edo.
Marturet & Co; Morean & Machado; Herman 5.
Ernst; Seijiro Yazawa; Palenzona & Co; J. A.
Pérez & Co; P. F. Márquez Briceño; Juan Manuel Díaz & Co; J. M. González; Tamayo & Co;
Juan Delgado C.; Melchert; 5. Plaza M.; M. Machado; Semidey & Co; Rayherr & Willson; Carlos
Lemoine & Co; Navarro Méndez; León Ic. Atrias; Francisco Dorta; Hermanos Benaim; Santana
& Co; Moreau & Machado; Curaçao Trading & Co; Alejandro Rondón.
De Caracas: Taurel & Benacerraf; C.A. J. A. Pérez & Co; Samuel Benaim; Carciente Hermanos;
Calzadilla & Co; Salvatierra & Co; Hermanos Maman; León Ic. Arias; J. David Arocha; Benzecri
& Benmergui; Baduy M. Abilahoud; Hermanos Benacerraf; Rayherr & Willson; Walter Maelzner;
Steinverth & Co; F. Fuenmayor & Co; E. Krrosemann Sucs.; Bendayan Hermanos & Co; Angeli
Hermanos; Elias J. Haddad; Manuel F. Rodríguez; Rafael Blandín; Sidney Ross Co; Joseu C.
Henrique; Cecilio; Gustavo Zingg & Co; R. & M. Aristiguieta; P. Prosperi & Co; Víctor M.
Alvárez; Angel Murzi; Hermanos Benaim Sucs; Juan Manuel Díaz; Partida & Co; Pariente
Hermanos.                                                                                                                                (p.86)

APENDICE L

IMPORTACIONES JAPONESAS DE AMERICA LATINA EN LOS PRIMEROS SEIE MESES DE 1936, 1937 Y 1938 EN YEN

                                                                                    1938                       1937                         1936

Argentina                                                            14.940.950             30.797.968                 12.486.736
Paraguay                                                               7.978.580             16.121.793                  6.103.840
Chile                                                                      6.909.619               9.571.454                  7.539.249
México                                                                  3.950.138             11.687.619                  9.695.596
Brasil                                                                     2.254.703             32.012.375                  4.735.254
Perú                                                                      1.7 74.715               3.154.427                  4.770.652
Colombia                                                                  744.665                  400.181                     205.798
VENEZUELA                                                          728.680                  130.929                       64.892
Costa Rica                                                                694.963                    52.159                         2.474
Zona del Canal                                                          362.306                      2.275                       28.205
Ecuador                                                                    271.333                  828.032                     781.902
Nicaragua                                                                 255.786                  645.236                     310.361
República Dominicana                                               179.779                  809.824                     557.471
Bolivia                                                                      102.876                           —                              —
Honduras                                                                    55.452                       1.125                                6
Cuba                                                                          37.325                  591.573                     281.267
Haití                                                                           34.393                   660.682                     473.113
Bahamas                                                                     30.516                     42.224                       33.332
Guatemala                                                                  20.569                   145.676                     172.495
Guayana Británica                                                       14.392                           —                              —
Jamaica                                                                      11.709                   151.193                         3.566
Uruguay                                                                        9.323                    59.654                              —
Panamá                                                                        6.882                     58.157                       19.469
Curazao                                                                        2.402                      1.234                            827
El Salvador                                                                          6                       7.989                         1.893
Varios de S. América                                                    1.923                     52.593                       10.062
Varios de C. América                                                        24                       5.030                       25.415
Puerto Rico                                                                       —                   148.776                      117.127
Trinidad y Tobago                                                             —                     40.491                        28.090
Guayana Holandesa                                                           —                       1.655                               —
San Vicente                                                                       __                           __                                __   
Guayana Francesa                                                             __                           __                                __


Fuente: Rodríguez a MRE, 10-10-1938.                                                                                        (p.87)

 

IMPORTACIONES JAPONESAS

DE AMERICA LATINA EN

LOS PRIMEROS

SIETE MESES

DE

1936,

1937 Y 1938 EN YEN

Países

 

 

1938

 

1937

1936

 

 

 

 

 

 

 

 

APENDICE L.-1
EXPORTACIONES JAPONESAS A LA AMERICA LATINA EN LOS PRIMEROS SIETE MESES DE 1936, 1937 y 1938 EN YEN

Países                                                         1938                                                    1937                                1936

Argentina                                            14.259.896                                           20.067.419                   12.813.940
Paraguay                                               6.285.227                                             8.124.391                    4.55 6.334
Chile                                                     3.666.888                                             4.491.911                     5.066.934
VENEZUELA                                      3.218.527                                             5.412.388                      3.107.116
Panamá                                                 3.187.667                                             6.007.713                     5.559.341
Perú                                                      3.042.540                                             2.987.118                     3.279.455
México                                                  2.893.868                                             7.518.018                     4.331.304
Uruguay                                                 2.787.845                                             3.853.615                     4.405.610
Bolivia                                                   2.666.771                                                         —                                  —
Curazao                                                 2.647.814                                             2.671.949                      2.379.576
Brasil 1.215.693 1.753.681 —
República Dominicana                           1.110.355                                              3.608.504                     1.544.757
Costa Rica                                               917.594                                              1.655.441                        966.112
Ecuador                                                   800.559                                                 466.555                      2.345.207
Cuba                                                        790.006                                              1.081.427                         760.775
Honduras                                                 767.406                                              1.780.225                      1.336.562
Trinidad y Tobago                                    685.145                                                 750.621                         598.108
Guayana Holandesa                                  585.675                                                 481.113                          862.265
Jamaica                                                    408.453                                                 964.039                          604.440
Guayana Británica                                    230.774                                                 475.511                          358.708
Colombia                                                 219.414                                                 303.105                            66.614
Haití                                                         218.154                                              1.104.203                           492.798
Puerto Rico                                              208.344                                              1.964.747                          935.895
Guatemala                                                152.652                                                 134.145                          216.134
Nicaragua                                                  91.050                                                 492.320                         208.703
Zona del Canal                                           67.017                                                 601.030                         375.081
Bahamas                                                    30.415                                                   28.580                           20.884
El Salvador                                                16.697                                                   27.865                           19.432
San Vicente                                               14.228                                                    20.834                           18.321
Guayana Francesa                                     12.672                                                    18.553                             4.164
Varios C. América                                  501.513                                                   929.230                          598.108
Varios S. América                                     43.052                                                1.662.630                       1.816.654
(p.88)

APÉNDICE  M
OPINIONES EN LA PRENSA

Como ilustración se pueden traducir algunos artículos de prensa de la época.

a.       VENEZUELA ELEVA LAS TARIFAS AL JAPÓN
Decidido un incremento del 50% que dificultará mucho el comercio japonés.
El Comercio no está balanceado.

Japón envió Yen 5.000.000 en mercancías generales en cuatro meses.
El Gobierno de Venezuela decidió elevar sus tarifas sobre las importaciones japonesas en un 50%, según un despacho recibido del representante en Caracas de la Asociación de Exportadores del Japón a Latinoamérica. Con sólo unas pocas excepciones, las más importantes de las cuales son México, Panamá y Honduras, todos los países de América Latina están levantando barreras contra el comercio japonés.
En años recientes la exportación de bienes japoneses a Venezuela ha ido incrementando y el último año llegó a Y.3.564.000, principalmente mercancía general. Las exportaciones en los pci. meros cuatro meses de este año totalizaron más de Y.5.000.000 y se estimaba que el total del año podría llegar a Y.10.000.000. La nueva tarifa alteró estas predicciones.
Las importaciones japonesas de productos venezolanos consisten principalmente de café, carne enlatada, cueros y huesos. El año pasado llegaron a unos Y. 55.000. Se espera que la Asociación y el Ministerio de Relaciones Exteriores hagan lo posible para proponer un mejor equilibrio del comercio, pero éste es tan desfavorable que no se cree que tengan mucho éxito en persuadir al gobierno Sur Americano de abstenerse de la tarifa”.

Fuente: Anexo a nota N° 31, 2 de junio de 1936.
Fuente: Anexo a nota N° 175, 22 de diciembre de 1937.                                                                             

b.      CAMBIA LA CORRIENTE PARA AMÉRICA LATINA
“Las exportaciones al Japón aumentan en 440%, mientras que las importaciones de aquí solo ganan el 5%.
San Francisco, California, 4 Ag. El sorprendente incremento de las importaciones japonesas de Sur América fue uno de los fenómenos más resaltantes y poco notados en comercio exterior, según una encuesta efectuada recientemente por el Instituto de Relaciones del Pacífico.
Apenas un corto tiempo atrás se temía que América Central y del Sur se verían ahogadas en exportaciones japonesas baratas, pero el volumen de los cargamentos a Latinoamérica sólo creció en 5 %, las exportaciones de América Latina al Japón se incrementaron en 440%.
El balance de comercio con el Japón es ahora favorable en todos los respectos para América Latina como un todo. Las exportaciones latinoamericanas al Japón sólo en 1936 el Instituto las estimó en Y.133.931.000. En otras palabras, el instituto encuentra que la corriente comercial con América Latina se volvió completamente en contra del Japón.
Las importaciones japonesas de los países del Continente sureño han crecido en 370% desde
1934, alcanzando un total de Y.112.230.000 en 1936, mientras que las exportaciones japonesas
a Sur América se incrementaron sólo a Y.68.800.000, una disminución de Y.4.500.000 desde
1935.                                                                                                      

Resumiendo la situación, el Instituto encuentra que la popular creencia de los pasados 2 o 3 años que el Japón barrería a la América Latina con sus bienes más baratos y ganarle al resto del mundo esos mercados para sí, demostró ser totalmente falsa.
En vez de eso, los países latinoamericanos han encontrado los medios no sólo de frenar el influjo de bienes japoneses, sirio de crear un mercado de exportación con el Japón y desarrollar industrias domésticas a un grado tal que les da una balanza comercial favorable y les asegura un período de gran actividad y desarrollo industrial”.
The Japan Advertiser, Tokio, 19-8-1937.                                                                                 (p.89)

e. NUEVA POLITICA COMERCIAL ENTORPECIDA POR PACTOS
“Se hace necesaria la revisión de los acuerdos de trueque debido a los controles de importación y exportación.
Se preve la retaliación.
Se considera segura la reducción de compras del Japón después de la restricción.
El rápido cambio en la situación internacional del Japón como resultado de los acontecimientos en China forzará al Gobierno a reexaminar su política de trueques con países tales como India Británica y Australia, dice Domei (agencia noticiosa).
La necesidad de incrementar la productividad de la industria de municiones resultó en el re- forzamiento del control de cambio y aun del comercio exterior. La intención es de restringir la exportación de bienes necesarios para las municiones y la importación de bienes innecesarios o no urgentes.
El acuerdo de trueque presenta una fluida ejecución del control de exportaciones e importaciones porque este país debe importar cantidades fijas a cambio de sus exportaciones. Esto interfiere con la aparente intención de restringir las importaciones de algodón en rama, lana y otras materias primas.
Japón hizo grandes esfuerzos para concluir acuerdos de trueque con muchos países en los últimos años, ya que la expansión de sus exportaciones fue severamente criticada en el exterior como dumping. El país debe ahora ‘reexaminar’ esta política comercial debido a la guerra y la mejorada balanza de pagos internacionales. Los acuerdos de trueque con India y Australia, de los cuales Japón importa grandes cantidades de algodón en rama y lana anularán el propósito del control del comercio.
Esto indujo al Gobierno a reconsiderar el acuerdo de trueque con estos países. El saber cuando se materializará un cambio de política es una cuestión delicada, según informa Domei. Se espera que Egipto será el primero en sentir los efectos. Japón aplicará la nueva política cuando se resuman las negociaciones en El Cairo entre el Ministro Mayasuki Yokohama y el Gobierno egipcio.
Originalmente Japón tenía intenciones de concluir un acuerdo de trueque con ese país, exportando tela de algodón e importando algodón en rama, pero la cambiada Situación imposibilitará esto.
Los acuerdos de trueque con países latinoamericanos expirarán pronto. Ahora en el Ministerio de Relaciones Exteriores se discute cómo manejar las nuevas negociaciones. Se formulará una política comercial colectiva para enfrentar la nueva situación.
La cuestión básica en el cambio de política está en la fijación de la oferta y demanda de bienes internamente. No puede ser manejada por ninguna institución gubernamental por sí sola. Domei informa que una organización a gran escala para estudiar este problema podría establecerse conjuntamente entre los Ministerios de Relaciones Exteriores, Finanzas, Comercio e Industria y otros. Su valor de importación combinado en 1936 era de Y.1.106.000.000 de los cuales el algodón en rama totalizaba Y.S50.000.000, la lana Y.200.000.000 y la madera Y.56.000.000, según informa el Asahi (periódico).   (p.90)

De las importaciones de algodón en rama el año pasado, los Estados Unidos lo suministraron por un valor de Y.372.000.000; la India Británica por Y.315.000.000; Egipto Y. 36.000.000; y la Unión de Africa del Sur y otros Y.28.000.000. Las importaciones de este año serán 1.200.000 piculs menos que lo estimado.
No se sabe cómo será distribuida la reducción, pero la cuota de la India Británica no puede ser reducida debido al acuerdo de trueque. Una reducción con los Estados Unidos es más o menos posible porque el comercio con ese país está a favor de América por Y.250.000.000.
Sin embargo, si se reducen las importaciones de Kenya, Uganda y otras colonias británicas, ellas seguramente tomarán medidas para impedir la importación de telas japonesas.
Japón está comprometido por su nuevo acuerdo con Australia de comprar 800.000 balas de lana entre enero de 1937 y junio de 1938. 300.000 balas ya se habían importado para junio. El Ministerio de Comercio e Industria está tratando de reducir las 500.000 balas restantes. Si esto se logra, el Ministerio no sólo reducirá la cantidad de Australia, sino que interrumpirá totalmente las compras en Nueva Zelandia, Argentina, Chile y la Unión Sudafricana. El Asahi cree que estos países dejarán de importar bienes japoneses.
Lo mismo es cierto en cuanto a las importaciones de madera de América Latina, El Cercano Oriente y otras secciones. Estos países dejarán de importar bienes japoneses en represalia.
lepan Advertiser, Tokio, 9 de septiembre de 1937.

d. EL JAPON QUIERE IMPORTAR CUEROS DE BRASIL
“Hoy las importaciones del Japón están reducidas a determinados artículos, entre los cuales están los cueros. Los progresos logrados por la industria de cueros de este país son animadores. El Boletín Mitsubishi, 7 de mayo de 1938, escribe sobre el particular: ‘Las compras, por parte de los establecimientos militares, estimulan ahora este desenvolvimiento’.
El Japón dispone de pocos cueros debido a la carencia de grandes rebaños. Por consiguiente, la mayor parte de las pieles y cueros empleados son, por lo tanto, importados. En promedio la producción interna de estos artículos durante el quinquenio 193 1-35 fue de 1.017.736 unidades, evaluadas en Y. 5.882.000, o cerca de 29 mil contos (mil cruzeiros). De esto la producción del cuero de buey alcanza el 73,2%. Entretanto el Japón produce solo el 20% de los cueros de buey que consume. El restante 80% debe ser importado del extranjero o de las colonias niponas.
Como consecuencia de la guerra en China, las importaciones japonesas de cueros y pieles señalaron un aumento de 34,1% en volumen y 82,8% en valor, sumando más de Y.44 millones, o cerca de 220 mil contos en 1937. La China, que normalmente suple la mayor parte de las importaciones japonesas, fue sobrepasada por otros suministradores, principalmente los Estados Unidos, Argentina, Australia, India Británica y el Manchukuo.
El Brasil también hizo algunos embarques de cueros desde Río Grande do Sul. Unos importadores nos informaron recientemente que nuestro producto es de primera calidad, teniendo perspectivas optimistas en Cuanto a su colocación en mayor escala en este mercado. Hace meses salió hacia Porto Alegre una firma interesada en transportes de ese tipo y donde ahora se encuentra un representante de la Compañía Industrial Nitinan Ltdo. de Tokio”.
Correio da Asia, Boletim de Informaçóes Economicas Editado pelo Museo Comercial da DNIC, Anexo ao Consulado do Brasil em Yokohama, Japáo. Jul, 1938.
* Picul: medida de peso cuyo valor variaba ligeramente según el país; en Japón equivalía a 60 Kg.                      (p.91)

 

APENDICE N
CONVENIO PARA EL ARREGLO DE DIFERENCIAS QUE RESULTEN DE LA APLICACION DE LAS DISPOSICIONES DEL INCISO (a) DEL ARTICULO 15 DEL TRATADO DE PAZ CON EL JAPON

 De conformidad con las disposiciones del Artículo 22 del Tratado de Paz con el Japón suscrito en San Francisco el 8 de septiembre de 1951, los Gobiernos de las Potencias Aliadas signatarias del presente Convenio y el Gobierno Japonés, deseosos de adoptar procedimientos para el arreglo de diferencias relativas a la interpretación y cumplimiento del inciso (a) del Artículo 15 del Tratado, convienen en lo siguiente:
ARTICULO I - En todos los casos en que una solicitud para la devolución de bienes, derechos o intereses haya sido presentada de conformidad con las disposiciones del inciso (a) del Artículo 15 del Tratado de Paz, el Gobierno japonés, dentro de seis meses a contar de la fecha de la solicitud, informará al Gobierno de la Potencia Aijada respecto a las medidas que se hayan tomado en relación con la solicitud. En todos los casos en que el Gobierno de alguna Potencia Aliada haya presentado al Gobierno del Japón una reclamación de indemnización de conformidad con las disposiciones del inciso (a) del Artículo 15 del Tratado de Paz y la Ley de Indemnización por Bienes de las Potencias Aliadas (Ley Japonesa N9 264, 1951), el Gobierno japonés informará al Gobierno de la Potencia Aliada, dentro de diez y ocho meses de la fecha en que haya sido presentada la reclamación, respecto a las medidas que haya tomado en relación con ella. Si el Gobierno de alguna Potencia Aliada no queda satisfecho con las medidas que tome el Gobierno japonés en relación con una solicitud para la devolución de bienes, derechos o intereses, o en lo concerniente a una reclamación de indemnización, el Gobierno de la Potencia Aliada, dentro de seis meses de haber sido notificado por el Gobierno Japonés respecto a su actuación, podrá someter tal reclamación o solicitud, para resolución final, a una comisión que se nombre según se dispone más adelante.
ARTICULO II - Para los fines de este Convenio se nombrará, a solicitud por escrito del Gobierno de una Potencia AIjada al Gobierno japonés, una comisión integrada por tres miembros: uno nombrado por el Gobierno de la Potencia Aijada, otro nombrado por el Gobierno japonés, y el tercero nombrado por acuerdo mutuo de los dos Gobiernos. Cada comisión se denominará (nombre de la Potencia Aijada interesada)—Japonesa de bienes.
ARTICULO III - El Gobierno japonés podrá nombrar la misma persona para formar parte de dos o más comisiones; queda entendido, sin embargo, que, si en opinión del Gobierno de la Potencia Aliada la presencia del miembro japonés en otra u otras comisiones redunda en retraso indebido de las labores de la comisión, el Gobierno japonés, a solicitud del Gobierno de la Potencia Aliada, procederá a nombrar un nuevo miembro. El Gobierno de la Potencia Aliada y el Gobierno japonés podrán ponerse de acuerdo para nombrar como tercer miembro a una persona que actúe como tercer miembro, en otras comisiones; queda entendido, sin embargo, que, si en opinión, ya sea del Gobierno de la Potencia Aijada o del Gobierno japonés, la presencia del tercer miembro en otra u Otras comisiones redunda en retraso indebido de las labores de la comisión, una u otra de las parres podrá exigir que el nuevo tercer miembro sea nombrado por acuerdo entre el Gobierno de la Potencia Aliada y el Gobierno japonés.                                                                                                      (p.92)
ARTICULO IV - Si el Gobierno japonés o el Gobierno de la Potencia Aliada dejan de nombrar un miembro dentro de treinta días de la fecha de la solicitud a que se refiere el Artículo II, o si los dos Gobiernos no pueden ponerse de acuerdo sobre el nombramiento de un tercer miembro dentro de noventa días de la fecha de la solicitud a que se refiere el Artículo II, el Gobierno que ya haya nombrado un miembro en el primer caso, y ya sea el Gobierno de la Potencia Aliada o el Gobierno japonés, en el segundo caso, podrá solicitar al Presidente de la Corte Internacional de Justicia que nombre a tal miembro o miembros. Toda vacante que ocurra entre los miembros de una comisión se llenará en la forma que disponen los Artículos II y III.
ARTICULO V - Cada una de las comisiones que se nombren de conformidad con este Convenio adoptará sus propios procedimientos conforme a la justicia y a la equidad.
ARTICULO VI -Cada uno de los Gobiernos sufragará los honorarios del miembro que nombre. Si el Gobierno japonés deja de nombrar algún miembro, sufragará los honorarios del miembro que se designe en su nombre. Los honorarios del tercer miembro de cada comisión, así como los gastos de cada una de éstas, serán fijados y sufragados por partes iguales por el Gobierno de la Potencia Aliada y el Gobierno japonés.
ARTICULO VII - El dictamen de la mayoría de los miembros de la comisión será el dictamen de la comisión, el cual será aceptado como final y obligatorio por el Gobierno de la Potencia Aijada y el Gobierno japonés.
ARTICULO VIII - Este Convenio quedará abierto a la firma del Gobierno de cualquier Estado que sea signatario del Tratado de Paz y entrará en vigor, entre el Gobierno de una Potencia Aijada y el Gobierno japonés, en la fecha en que lo suscriban el Gobierno de la Potencia Aliada y el Gobierno japonés, o en la fecha de entrar en vigor el Tratado de Paz entre la Potencia Aliada cuyo Gobierno sea signatario del presente Convenio y el Japón, de las dos fechas la que sea posterior.
ARTICULO IX -Este convenio se depositará en los archivos del Gobierno de los Estados Unidos de América, el cual transmitirá a cada uno de los Gobiernos signatarios una copia certificada del mismo.

 Fuente: Libro Amarillo, 1954, p. 8-10 y Libro Amarillo, 1955, p. 13-16.                                                   (p.93)  

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ESTE  LIBRO  SE  TERMINO  DE 
IMPRIMIR  EL 18  DE  OCTUBRE 
DE MIL NOVECIENTOS OCHENTA
Y  OCHO  EN  LAS  PRENSAS 
    VENEZOLANAS  DE  EDITORIAL  ARTE,
    EN  LA  CIUDAD  DE  CARACAS
.

 

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